Hernias

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El mundo del arte, como todos los universos paralelos, provoca patologías inquietantes cuando se asoma al lado normal de la realidad. Este tipo de hernias intelectuales suelen crecer al calor de ferias y bienales. En Madrid, durante el pasado fin de semana ha habido epidemia. De entre todas las protrusiones a las que he podido asistir, me quedo con unos niños en pijama jugando en el salón de su casa con un Lozano-Hemmer de 100.000 dólares como si fuera la Wii, dos seguratas descerebrados impidiendo el paso a una sala de exposiciones de la Comunidad de Madrid a los más importantes comisarios y directores de museos del mundo, y esta conversación de supermercado:

 

– Ponme cien gramos de pechuga de pavo, sin grasa.

– ¿Qué tal ARCO?

– No sé, chica, no he visto nada sorprendente. Córtamelos finitos.

 

El arte y la vida, enemigos íntimos, carnalitos pendencieros.