Horror en el supermercado CXXXIV – No le soporto

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El bar prodigioso

Finea está discutiendo con Marcelo posados ambos sobre unas cebollas, mientras Tiago les mira subido en una patata y comiendo guisantes de una lata que tiene delante.

FINEA.- No, si yo no digo que se vaya, pero ya me dirás cómo hacemos ahora.

MARCELO.- ¿Cómo hacemos qué?

FINEA.- Bueno, una boca más para alimentar, ya me dirás tú.

MARCELO.- ¿Alimentar? ¿Acaso te preocupas tú de buscar comida?

FINEA.-Bueno, esa lata de guisantes se la he traído yo porque estaba hambriento…

MARCELO.- La comida está aquí disponible, mires donde mires, esto es un supermercado…

FINEA.- Bueno, pero tendremos que alimentarle, y…

MARCELO.- ¿Tendremos? Es hijo mío, y tú y yo no somos familia…

FINEA.- ¡Porque tú no quieres!

MARCELO.- El niño no se va.

TIAGO.- Papá, que no soy un niño, soy un murcielaguito.

MARCELO.- Lo que seas, Tiago…

FINEA.- Es que, me parece muy fuerte… No lleva ni dos semanas en Madrid y ya le has llevado a la presentación de temporada del Conde Duque y de Pentación.

TIAGO.- Y me lo pasé muy bien, aunque dice papá que antes en esos actos daban canapés…

FINEA.- Tú cállate, que estamos hablando los mayores.

MARCELO.- Y en las presentaciones nos apuntamos un montón de obras que vamos a ver en esos teatros.

TIAGO.- Es verdad, tengo un diario que me ha regalado papá, y me apunto las obras y…

FINEA.- Qué pesado eres, chaval…

TIAGO.- Finea tiene muy mal genio, papá, casi como mamá…

FINEA.- Te lo has llevado a… A… Ah, ya… La voluntad de creer en Matadero.

MARCELO.- ¿Creer en Matadero? Querrás decir “Al Matadero a ver La voluntad de creer”.

FINEA.- ¡Como se diga!


Rebeca Hernando en
La voluntad de creer – foto de Coral Ortiz

TIAGO.- En esa la gente se reía mucho, y yo a veces también, y era de mucho pensar… Bueno, eso dijo papá, porque yo, pensar no sé, como soy muy chiquitito… A papá le gustó mucho… Y hablaban de poesía, y de muerte, y ponían una peli en blanco y negro en la tele de la izquierda, que me dijo papá que esa peli es para cultos y yo aún pues no soy muy culto, y…

FINEA.- Te lo has llevado a ver Adictos al Reina Victoria.

MARCELO.- Adictos al Reina Victoria.

FINEA.- ¿Y qué he dicho?

MARCELO.- Decir “Adictos al Reina Victoria” es decir que hay gente que va todos los días al Reina Victoria porque es adicta…

FINEA.- Qué gilipollez… ¡Deja de corregirme!


Ana Labordeta y Lola Baldrich en
Adictos

TIAGO.- Papá, creo que quiero ser adicto.

MARCELO.- Qué raro, hacía ya media hora que no querías ser nada…

FINEA.- ¿Adicto a qué?

TIAGO.- Al teatro.

FINEA.- Qué cursi. ¡Fuera de mi supermercado! ¡No quiero cursis aquí!

MARCELO.- No es tu supermercado.

FINEA.- Es más mío que suyo, yo llegué antes.

MARCELO.- ¡Tiago no se va a ir!

FINEA.- ¡Come mucho!

MARCELO.- ¡Pues, que coma!

FINEA.- ¡Va a acabar con todas las existencias del súper!

MARCELO.- ¡Que acabe con todo!

FINEA.- ¡Ya casi no quedan guisantes!

MARCELO.- Pues le diremos a Carol que pida que los traigan del almacén.

TIAGO.- ¡Soy adicto a los guisantes! Y en la obra no sé a qué eran adictos, eso no me quedó claro, pero lo que sí recuerdo es que había una cosa del gobierno que era muy mala, porque espiaba a la gente en su casa y la mataba, y…

FINEA.- Te lo has llevado al TQSF, Te Quiero Sin Fisuras, antes llamado Galileo, a hacer doblete, El bar prodigioso, y el Homenaje a los Álvarez Quintero

TIAGO.- Anda, ahora que lo pienso, esto se parece a la escena final del Homenaje a los Álvarez Quintero, Ganas de reñir, cuando ella se inventaba cosas para discutir con él…

FINEA.- ¡Que te calles, niño!

TIAGO.- ¡Que no soy un niño!


Homenaje a los Álvarez Quintero

FINEA.- ¡Yo no me estoy inventando nada, imbécil!

MARCELO.- Eh, Finea, no trates así a mi hijo.

FINEA.- ¿Tu hijo? ¿Tú estás seguro? Y, además, ¿viene ahora, justo cuando tenemos que ensayar El murciélago fingido?

MARCELO.- ¿La has terminado de escribir?

FINEA.- Pero, ¿cómo voy a haber terminado si no haces más que distraerme, te vas de ferias y te plantas aquí con un hijo…?

MARCELO.- Lo que te pasa es que estás envidiosa.

FINEA.- ¿Envidiosa?

MARCELO.- Porque a ti no te he llevado al teatro. Ni a las presentaciones. Ni a las ferias. Ni…

FINEA.- No estoy envidiosa, idiota. A mí me da igual. Pero tenemos que ensayar y no hay papel para él en esta obra.

MARCELO.- Pues lo escribes. O no, espera… Lo que te pasa es que no tienes ni idea de escribir una obra, y lo que haces es tirar balones fuera.

TIAGO.- ¿Jugamos al balón?

FINEA.- Este supermercado no es lo suficientemente grande para los dos, Tiago…

TIAGO.- ¿Qué dos?

FINEA.- Pero, si es que es tonto…

MARCELO.- ¿Cuánto llevas escrito de la obra?

TIAGO.- ¿Qué obra?

MARCELO.- Aquí donde la ves, Finea dice que el verano que viene vamos a hacer una obra llamada El murciélago fingido en Almagro, Olmedo, Cáceres, Olite, Peñíscola, Nave 73, y no sé dónde narices más.

FINEA.- Pues sí, listo.

MARCELO.- ¿Cuánto llevas escrito?

FINEA.- Un montón.

MARCELO.- ¿Cuánto?

FINEA.- Cuatro versos.

MARCELO.- ¿Los mismos cuatro versos que hace dos meses?

FINEA.- Sí, ¿qué pasa?

MARCELO.- Tú, murciélago fingido,
que finges estar despierto
con el oído bien abierto,
y lo que estás es dormido.

FINEA.- Esos.

TIAGO.- Ah, pues hemos visto una obra en que en la época de los corrales de comedias un joven empieza a escribir obras porque es muy mal actor, y va y se hace famoso. Esa obra se llama Mil amaneceres, está en Nueve Norte. Pero todo lo escribe después de remar, porque es malo y le ponen a remar… Y remando conoce a un actor que… Papá, quiero ser actor.


Carlos Manrique Sastre en
Mil amaneceres – foto de Arturo

FINEA.- ¡Lo que faltaba, un actor en el súper!

MARCELO.- No hay quien te entienda.

FINEA.- Ya; sin embargo, tú es cristalino como el agua de la fuente.

TIAGO.- ¿Qué fuente?

FINEA.- ¡Es una canción, payaso!

TIAGO.- ¡Aaaahhh!

FINEA.- No le soporto más, Marcelo, ¡o él, o yo!

MARCELO.- ¡Y yo no te soporto a ti, y no voy montando estos numeritos!

FINEA.- ¡O él, o yo!

MARCELO.- ¡Pues si alguien se tiene que ir, te vas tú! ¡Y ya te voy avisando que no pienso ir a los ensayos hasta que no termines de escribir la obra!

FINEA.- Pues precisamente hoy es cuando me tienes que firmar el convenio…

MARCELO.- El convenio está lleno de chorradas y yo no firmo chorradas. A mí lo que tienes que hacer es darme de alta en los ensayos.

FINEA.- ¿Y hacer todo el papeleo de la seguridad social de murciélagos? Paso.

MARCELO.-  Y  yo paso de convenios alegales.

FINEA.- ¿Alegales?

MARCELO.- O lo mismo ilegales. Cualquiera sabe.

FINEA.- El convenio lo tienes que firmar.

MARCELO.- El convenio lo voy a firmar con la punta del rabo.

TIAGO.- Papá, ¿tú tienes rabo, como las lagartijas?

MARCELO.- ¡Tiago, estoy discutiendo con esta zoqueta, cállate un poco!

TIAGO.- ¡Vaaaale!

FINEA.- ¿No vas a firmar? Pues Ramón y Jorgito ya han firmado hace mucho.

MARCELO.- Pero yo no soy como ellos. Yo soy un actor con neuronas. Yo no firmo.

TIAGO.- ¡Papá! ¿Eres actor? ¡Yo quiero ser actor!

FINEA.- ¡Y TE HE DE DECIR QUE ESTOY MUY ENFADADA PORQUE TE LO VAS A LLEVAR A VER QUEEN LEAR AL TEATRO ESPAÑOL Y A MÍ ME VAS A DEJAR EN EL SÚPER!

MARCELO.- ¡Si quieres ver Queen Lear, te buscas las vida, y a mí me dejas en paz, Finea!

(¿Por qué está Finea tan enfadada con Tiago? ¿Es verdad que Tiago es hijo de Marcelo? ¿Tiene futuro lo de El murciélago fingido, o se va a quedar en el cajón como tantos y tantos proyectos? Para saber todo lo que pasa en este terrible supermercado y algunas cosas fuera de él, pulsar aquí.)

@nico_guau

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