Horror en el supermercado LXXXVIII – Mi autoficción

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Finea está hablando bajito por el móvil metida en una caja de cereales.

FINEA.- No, mami, no… ya te he dicho no puedo hablar más alto… porque es el móvil de Carol y lo está buscando…Y si hablo alto, pues… Que sí, que te he llamado para hacerte una autoficción… Pues una autoficción… Es algo que está muy de moda en Madrid… Pues, a ver… Es cuando uno habla de sí mismo. No, egocentrismo, no. Es autoficción… Mami, estás anticuada… Verás, no es por ser soberbia, pero es que me he leído las obras completas de Lope de Vega… Sí, yo leo mucho… Cuando no voy al teatro tengo mucho tiempo… Me he leído todas sus obras… He estado respirando sus versos durante un mes… Sí, mami, es que aquí en la capital los versos se respiran. Me he respirado todos los versos de Lope, sus redondillas, sus décimas… Aaaaah, sus redondillas… Aaah, sus décimas… Qué placer sus romances… Qué gustirrinín me ha dado respirar sus tercetos encadenados. ¡Es que yo me pirro por los tercetos encadenados de Lope! Ya verás en mi autoficción cómo se nota que he estado respirando los versos de Lope de Vega. ¡Y he descubierto tantas cosas! ¡He descubierto cosas que los investigadores no han descubierto todavía! Me he leído hasta las obras inéditas de Lope. Hasta las que están escondidas en la Biblioteca Nacional y que aún no se ha descubierto que también las escribió Lope de Vega. De esas también me he respirado sus versos. Día y noche. Durante un mes. Y ahora con todo eso, te voy a hacer una autoficción… Sí, luego la voy a presentar a todos los teatros para que me contraten… Es lo que está de moda en la capital, hacer autoficciones… Calla un rato, mami… Es que no me dejas ni empezar… Verás… Empiezo…

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Esta noche he dormido poco. Me he metido en una caja de cereales y me he cagado dentro. Luego he salido buscando a Marcelo y como no le he encontrado me he puesto a releer los ingredientes de los bricks de gazpachos… El gazpacho de mi madre está más rico, seguro…

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He decidido hacer mi autoficción en capítulos. Porque en capítulos se pueden contar mejor todas las cosas interesantísimas que tengo que contar en mi autoficción. Es que mi autoficción es interesantísima, pero interesantísima. Se compone de 30 capítulos que re dejan sin respiración. Y solo la puedo hacer yo.

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Le he quitado el móvil a Carol y ella no sabe que he sido yo. Y recuerdo aquella vez que yendo al Patio de Fúcares a ver no sé qué, vino un murciélago del pueblo de al lado, Bolaños, y nos pusimos a discutir en medio de la función y casi nos echan de Fúcares, pero luego me lie con ese murciélago. Se llamaba Venancio, su padre también, y su abuelo también se llama Venancio, Y su madre y su abuela, Venancia. Todos sus antepasados se llamaban Venancio o Venancia. Provenía de una gran familia de Venancios y Venancias. Pero, como dijo Lope de Vega, “pásame la sal”.

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Un día me dio por comer pipas y me puse como el Kiko.

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Venancio me dijo “vamos al río a ver a las ranas”. Y a mí es que las ranas no me gustan, porque croan. Pero como iba con Venancio, pues fui.

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A mí no me importa hablar de mis escarceos amorosos con Venancio, porque esto es una autoficción. Y las autoficciones son así. Hablan de escarceos amorosos y de todas las cosas que le pasan a una.

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Lope de Vega escribe sobre el amor.

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Un día Venancio me dijo. Si yo me tiro por un puente, ¿tú te tiras detrás? Y yo le dije que sí. Fuimos a un puente, se tiró y yo me tiré detrás. Entonces a medio camino antes de llegar al suelo, desplegamos las alas e hicimos unos tirabuzones en el aire, que pa qué.

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La autoficción mola.

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Un día coincidí con Marcelo en la plaza de Almagro y nos pusimos a ver a las hormigas recoger cáscaras de pipas de los turistas de Almagro. Fue el momento más bonito de mi vida en Almagro. Marcelo me pidió que nos casáramos.

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El día de las hormigas Marcelo no me pidió exactamente que nos casáramos, pero yo le entendí eso. Y le dije que aún tenía que resolver unos temas con Venancio. Porque si Venancio se tiraba por un puente, yo iba detrás. Eso era por el amor que yo tenía a Venancio. Marcelo me dijo entonces que tirarse por un puente era de antiguos, y que él se iba a ir a Madrid a ver teatro, y me preguntó que si él se iba a Madrid, yo me iba detrás. Le dije que me lo pensaría.

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Al final me vine a Madrid años después que Marcelo. Marcelo suele dormir dentro de una caja de cereales, pero no se caga dentro. A mí es que me da vergüenza cagar en los pasillos del súper, por si me ve algún cliente.

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En este supermercado una vez se murió uno de hambre, en un cuarto que hay al fondo del pasillo de las cajas. Me lo contó Carol. Parece ser que aquí trabajaba Manoli, que era muy severa con los que decían que no les gustaba el teatro y entonces este tipo dijo que no le gustaba el teatro, y Manoli le encerró en el cuarto hasta que dijera lo contrario. Pero como el tipo era muy cabezota, no dijo lo contrario y se acabó muriendo de hambre, porque Manoli no le quería dar de comer hasta que no dijera que le gustaba el teatro… Entonces entre Manoli, Carol y Lorenzo, que es el encargado del súper, por la noche sacaron el cadáver, lo metieron en el maletero del coche de Lorenzo y lo dejaron en la orilla del Manzanares.

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Venancio dijo que si me quería ir a Madrid, que me fuera, que él no era celoso, pero que vendría a visitarme. Aún le estoy esperando. Quizá cualquier día se presente aquí y le lleve al teatro de la alita. Porque Marcelo no me hace caso. Y a mí a veces me gusta ir al teatro con un murciélago de la alita.

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El día que llegué a Madrid, Marcelo me dijo que…

 

¿Mami? ¿Mami? ¡Mierda! ¡Mami! ¿Qué pasa? ¿Se ha cortado?

CAROL.- (Desde fuera de la caja.) ¡Finea! ¡Te pillé!

La caja donde está Finea se empieza a zarandear. Finea, dentro, nota como la caja cae al suelo y se queda dolorida de un costado. Finea abre la caja y vacía su contenido en el suelo de cualquier manera. Caen los cereales, el móvil, y Finea. Carol coge el móvil.

FINEA.- ¡Carol! ¡Tienes un móvil de mierda! ¡En lo más interesante se le acaba la batería!

CAROL.- ¿Qué hacías con mi móvil?

FINEA.- ¡Autoficción!

CAROL.- ¡Automierda! ¡El móvil es mío!

FINEA.- ¡Eres una malhablada y una maleducada!

CAROL.- El móvil es mío y no soporto que me desaparezca.

FINEA.- Con lo bonito que es compartir…

CAROL.- ¡Vete a la mierda!

FINEA.- ¿Y me dejas aquí, dolorida, tirada en el suelo? ¿Y con mi autoficción a medias?
(¿Terminará Finea alguna vez su autoficción? ¿Contratarán a Finea en algún teatro para hacer su autoficción? ¿Vendrá Venancio alguna vez a visitar a Finea? Para saber todo lo que pasa en este terrible supermercado y algunas cosas fuera de él, pulsar aquí.)

@nico_guau

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El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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