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ArpaPoesíaIlarie Voronca. Belleza de este mundo

Ilarie Voronca. Belleza de este mundo

Belleza de este mundo
Un poema de Ilarie Voronca

 

 

 

BELLEZA DE ESTE MUNDO

para Léon-Paul Fargue

 

Nada oscurecerá la belleza de este mundo.
Las lágrimas pueden anegar toda la visión. El sufrimiento
puede hincar sus garras en mi garganta. La pena,
la amargura, pueden levantar sus paredes de ceniza,
la cobardía, el odio, pueden extender su noche,
nada oscurecerá la belleza de este mundo.

 

Ninguna derrota me ha sido ahorrada. Conocí
el gusto amargo de la separación. Y el olvido del amigo
y las veladas al lado del moribundo. Y el regreso
vacío del cementerio. Y la mirada terrible de la esposa
abandonada. Y el alma tenebrosa del extraño,
pero nada oscurecerá la belleza de este mundo.

 

¡Ah! Querían ponerme a prueba, apartar
mi mirada de este mundo. Se preguntaban: “¿Resistirá?”
Todo lo que me era querido me fue arrebatado. Y oscuros
velos cubrían los jardines en mi proximidad
la mujer amada volvía a lo lejos su rostro ciego
pero nada oscurecerá la belleza de este mundo.

 

Yo sabía que lo humilde tenía contornos tiernos,
la carreta en el campo como un sol naciente,
dicha, río helado, que en primavera
se despierta y las voces cantan en el mármol
en lo alto de los promontorios ondea el estandarte del viento
nada oscurecerá la belleza de este mundo.

 

¡Vamos! Hay que resistir. Pues quieren engañarnos,
si caemos en la turbación estaremos perdidos.
Cada tristeza está ahí para ocultar un milagro.
Una cortina que corremos sobre el día fulgurante,
recuerda las dulces citas, los juramentos,
porque nada oscurecerá la belleza de este mundo.

 

Nada oscurecerá la belleza de este mundo,
hay que arrancarse la máscara del dolor,
y anunciar el tiempo del hombre, la bondad,
y las comarcas de la risa y la quietud.
Dichosos, marcharemos hacia la última prueba
con la frente en la claridad, libación de la esperanza,
nada oscurecerá la belleza de este mundo.

 

 

 

 

Beauté de ce monde

 

Rien n’obscurcira la beauté de ce monde.
Les pleurs peuvent inonder toute la vision. La souffrance peut enfoncer ses griffes dans ma gorge. Le regret, l’amertume, peuvent élever leurs murailles de cendre,
la lâcheté, la haine, peuvent étendre leur nuit,
Rien n’obscurcira la beauté de ce monde.

 

Nulle défaite ne m’a été épargnée. J’ai connu
le goût amer de la séparation. Et l’oubli de l’ami
et les veilles auprès du mourant. Et le retour
vide, du cimetière. Et le terrible regard de l’épouse abandonnée. Et l’âme enténébrée de l’étranger,
mais rien n’obscurcira la beauté de ce monde.

 

Ah ! On voulait me mettre à l’épreuve, détourner
mes yeux d’ici-bas. On se demandait : « Résistera-t-il ? »
Ce qui m’était cher m’était arraché. Et des voiles
sombres, recouvraient les jardins à mon approche
la femme aimée tournait de loin sa face aveugle
mais rien n’obscurcira la beauté de ce monde.

 

Je savais qu’en dessous il y avait des contours tendres,
la charrue dans le champ comme un soleil levant,
félicité, rivière glacée, qui au printemps
s’éveille et les voix chantent dans le marbre
en haut des promontoires flotte le pavillon du vent
Rien n’obscurcira la beauté de ce monde.

 

Allons ! Il faut tenir bon. Car on veut nous tromper,
si l’on se donne au désarroi on est perdu.
Chaque tristesse est là pour couvrir un miracle.
Un rideau que l’on baisse sur le jour éclatant,
rappelle-toi les douces rencontres, les serments,
car rien n’obscurcira la beauté de ce monde.

 

Il faudra jeter bas le masque de la douleur,
et annoncer le temps de l’homme, la bonté,
et les contrées du rire et la quiétude.
Joyeux, nous marcherons vers la dernière épreuve
le front dans la clarté, libation de l’espoir,
rien n’obscurcira la beauté de ce monde.

 

 

Ilarie Voronca, escritor y poeta de vanguardia, nació el 31 de diciembre de 1903 en Braila (Rumanía) y murió [suicidio] en París el 8 de abril de 1946. Escritor biligüe –en rumano y francés–, fue un miembro destacado del movimiento Dada.

Voronca nació en el seno de una familia judía. Llevó a cabo estudios de derecho y literatura francesa. Publicó sus primeros escritos en 1922 cuando formaba parte del movimiento «Sburatorul». Por esa época, se trataba de poemas de inspiración simbolista, influenciado por las obras de George Bacovia y Camil Baltazar. Los textos de ese periodo, de tono más bien sombrío y patético, rompen con el resto de su obra.

Apenas un año más tarde, Voronca cambia de estilo: se adhiere al manifiesto modernista publicado en la revista Comtimporanul. Colaboró asiduamente en las revistas literarias Point e Intégral. Con Stephan Roll y Víctor Brauner fundó un magazin inspirado en el constructivismo ruso que llevaba el nombre de 75 HP. Del cual sólo llegó a publicarse un número.

En 1927, Voronca publica en París un poemario titulado Colomba (ese era también el nombre de su mujer). El libro iba acompañado de dos retratos realizados por Robert Delaunay. Colomba marca una nueva orientación en el estilo voronquiano: se inspira entonces en el surrealismo. A partir de ahí, publica regularmente sus poemarios, sobre todo tras instalarse en Francia en 1933. Comienza a escribir en francés y publica L ́apprenti fantôme (1938), Beauté de ce monde (1940) [Nada oscurecerá la belleza de este mundo, Maldoror ediciones, 2010] y Arbre (1942). Algunos poemarios fueron ilustrados con dibujos de Constantin Brancuse, Marc Chagall y Victor Brauner.

En 1938 pasó a formar parte de la Resistencia. En enero de 1946 –con ocasión de un viaje a Rumanía–, fue aclamado por sus escritos y actividades antifascistas.

Meses después se suicidó, dejando inacabada su obra Manuel du parfait bonheur.

 

El poema de esta nueva entrega de la nube habitada pertenece a su libro
Nada oscurecerá la belleza de este mundo, que fue publicado por Maldoror ediciones (Vigo) en el año 2010, con las traducciones de Jorge Segovia.

+ información:  www.maldororediciones.eu_Voronca

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Jorge Segovia, nacido en Vigo (Pontevedra), en 1944, es un poeta experimental, autor de títulos como «Collage» un poco negro; Imágenes, imágenes; o Hemos llegado a lo real en los que se refiere a la tarántula… Asimismo cultiva la novela, Morirás en la tiniebla, Los días laberínticos, Muerte de un anarquista en las escalinatas del palacio –que fue galardonada con el Premio Sésamo, en el año 1976–.

Además de su actividad literaria como creador, Jorge Segovia es el director de Maldoror ediciones, sello editorial independiente, especializado en publicaciones –de obras y autores– inéditas en España.

Su editorial está orientada primordialmente a las literaturas eslavas, pero dando cabida, igualmente, a otras obras y autores de calado universal, con especial preferencia en la obra de escritores malditos, outsiders y de las vanguardias. Segovia es traductor habitual de múltiples obras publicadas por la editorial, de autores como Bruno Schulz, Jerzy Grotowski, Mijaíl Bulgákov, Marina Tsvietáieva, Nikolai Leskov, Anton Chéjov, Nikolai Gógol, Fiodor Dostoievski, Osip Mandelshtam, Daniil Charms, Evgueni Zamiatin, Sofia Kovalevskaia, Vsevolod Garshín, Mijaíl Kuzmin, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Gérard de Nerval, Antonin Artaud, Ezra Pound, Alfred Kubin, Egon Schiele, Lautréamont….

Según puede leerse en la página web de la editorial: «Maldoror ediciones no persigue fines lucrativos ni comerciales con sus publicaciones en tiradas limitadas, siendo su único objetivo la difusión de autores y obras de aquella literatura con la que se siente comprometida».

 

 

 

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