Isabel Muñoz y lo que dicen las piedras turcas

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Isabel Muñoz

La galería madrileña Blanca Berlín inicia el año con la exposición de La piel y la tierra, de Isabel Muñoz (Barcelona, 1951). La Premio Nacional de Fotografía 2016, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 2023, tras ocho exposiciones individuales en la galería, esta nueva muestra, permite “profundizar en cómo la artista se imbuye de la memoria sensorial que habita en los cuerpos y en los lugares. Piel y tierra”, señala la galería en su web, “dos elementos que le proporcionan un escenario en el que generar posibles respuestas a los enigmas que nos acompañan desde nuestros remotos orígenes. Mediante su inagotable exploración de la naturaleza, la estética y las diversas culturas, Isabel Muñoz nos hace partícipes de ese universo suyo tan particular, tan ligado a las emociones, tan esencial, que llega a convertirse en un lenguaje definido y propio. Imposible no reconocer en su trabajo las universales formas del amor, las manifestaciones de un eterno deseo. La platinotipia le permite incorporar texturas y color a las fotografías, añadiendo así a la piel una nueva sensualidad. La tepetipia, que incorpora arena en la obra fotográfica, aproxima al espectador simbólica y físicamente al lugar de donde procede la imagen”. Con el título de ‘Acariciar la piel de las piedras’, Nerea Ubieto escribió en ABC Cultural que Isabel Muñoz ha cumplido un sueño en este trabajo: “indagar en lo más profundo de los orígenes del ser humano fotografiando el yacimiento de Gobekli Tepe (Colina embarazada) al sureste de Turquía; unas ruinas confundidas en los años 60 por bizantinas y redescubiertas en su magnitud como primeros templos de la humanidad por el arqueólogo Klaus Schmidt en 1994. La artista ha tenido la oportunidad de acompañar al director de la excavación, Necmi Karul, y retratar los cuatro recintos de forma oval desenterrados (hay 16 bajo tierra) de más de 11.000 años de antigüedad, dentro de los que se sitúan pilares, de una sola pieza y hasta 5,5 metros de altura, decorados con maravillosos relieves de animales (zorros, leones, grullas, serpientes) y figuras antropomorfas. (…) La artista, imaginando el ambiente mágico del santuario en penumbra, ha querido tomar las imágenes de noche, con el brillo de la luna y una luz que imita a las antorchas de entonces”. Ubieto recoge las palabras de la propia fotógrafa: “Cuando tienes la oportunidad de estar sola con las piedras te das cuenta de que están vivas y puedes escucharlas. En la oscuridad veía cómo las figuras cambiaban sonreían o se enfurecían según la perspectiva”. Añade Ubieto que “el detalle que adquieren los relieves se potencia gracias a la nueva técnica desarrolladas por Muñoz, la tepetipia, que incorpora el ADN de la tierra turca en la impresión. Casi se puede acariciar la piedra”.

 

Dónde: Galería Blanca Berlín, Madrid

Cuándo: Hasta el 6 de abril