Juan Belmonte, matador de toros (Manuel Chaves Nogales) y la demostración de teoremas

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Al día siguiente toreé en Madrid por segunda vez y fue aquella mi verdadera consagración. Salí al ruedo como el matemático que se asoma a un encerado para hacer la demostración de un teorema. Se regía entonces el toreo por aquel pintoresco axioma lagartijero de ‘Te pones aquí, y te quitas tú o te quita el toro’. Yo venía a demostrar que esto no era tan evidente como parecía: ’Te pones aquí y no te quitas tú ni te quita el toro si sabes torear’. Había entonces una complicada matemática de los terrenos del toro y los terrenos del torero que a mi juicio era perfectamente superflua. El toro no tiene terrenos, porque no es un ente de razón, y no hay registrador de la Propiedad que pueda delimitárselos. Todos los terrenos son del torero, el único ser inteligente que entra en el juego, y que, como es natural, se queda con todo.

Desde que leí este texto, cada vez que tengo que demostrar algo en la pizarra me aproximo a ella de puntillitas y con pasitos cortos, en plan torero. De todas las entradas que se llevan publicadas en este blog, esta es la primera que no he descubierto yo directamente, sino que me la ha mostrado mi señora parienta. También en este libro sobre Juan Belmonte aparece una de las grandes frases de la literatura mundial, a la altura del ‘to be or not to be’ o cualquier otra emblemática. La pronuncia un torero de la cuadrilla, que de gira por América echa de menos su Sevilla y su Triana:
—¡Las siete! Ya hay pescao frito en la Europa.

El asunto que trata el texto, en cierta manera, es el tema central de esta bitácora: torear es como demostrar un teorema. Es decir, cómo algo que pertenece a la esfera de las artes puede verse negado en su propia condición o reducido a una naturaleza que no es la suya (¿Demasiado kantiano?). Y, por último, y me sabe mal corregir a Chaves Nogales, cabe decir que quizá diga ente de razón cuando únicamente quiere decir ser racional o dotado de razón.