Juarma: “Mis viñetas funcionan como un antidepresivo que me sienta bien”

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Foto de Vanessa Beltrán (C).

Poeta, dibujante, escritor, temporero, obrero o lo que sea necesario para respirar y para vivir. Lo que se dice un superviviente. Juarma nació en el underground como lugar donde emerger, donde publicar  lo que ideaba. Pero su singular estilo puede llegar más lejos y encandilar a un público más amplio. Su novela Al final siempre ganan los monstruos, de Blackie Books, y su cómic Abrázame hasta que esta vida deje de dar puto asco, de Autsider Cómics, son buena muestra de ello. Suponen un acicate para estos tiempos frágiles. No le perdáis de vista.

Este es su año, y lo celebramos. Porque lo que se cuece a fuego lento, o lo que se siembra con esmero, a veces da sus buenos frutos. El pasado mes de febrero Blackie Books publicó, Al final siempre ganan los monstruos, del granadino Juan Manuel López, conocido artísticamente como Juarma. Y en abril Autsider editó su último cómic, Abrázame hasta que esta vida deje de dar puto asco. Dos obras singulares que retratan una generación, una España hastiada y de vuelta de todo.

Juarma ha pasado de estar en los márgenes, de vivir en la autoedición o en el underground y, de pronto, pasar a estar en el candelero. La vida a veces te regala esos momentos. Juarma desprende una actitud firme en su capacidad creativa, y mucha pasión por contar sus historias, sus movidas. Su escritura es directa, como un puñetazo a tu figura. Sin contemplaciones, sin imposturas, sin piedad. Sus viñetas son incendiarias-corrosivas-reflexivas, conjugando elementos, mezclando sentimientos, estirando el humor.

Escribió su primera novela Al final… a través de un Club de Lectura de setenta y cinco personas que creó él mismo entre en una red social entre octubre y diciembre de 2017. De esta novela la escritora Cristina Morales escribió que es “Trainspotting en un pueblo de Granada. Una novela que podrían haber escrito Irvine Welsh o Santa Teresa de Jesús. Psicótropa, dinamitera, localista”. Poca broma.

Su cómic es una “colección de cromos que produce un incontenible descojono y el confort de saber que alguien está representando toda esa inquina compartida de manera bonita, certera y útil” escribe en la contraportada la periodista y escritora Blanca Lacasa. Nunca mejor dicho. Y es que Abrázame es “un catálogo de hostias con la mano bien abierta cargadito de un delicioso odio y con los referentes que importan: Manzanita, Gloria Fuertes o Jay Reatard” remata Lacasa.

Ahora le toca a Juarma hablar por sí mismo.

¿Crees que el humor es el único revulsivo que no nos puede robar el capitalismo y el mundo neoliberal?

Para mí el humor es inofensivo y no confío en que pueda transformar muchas cosas, como el funcionamiento de este sistema económico asqueroso. Igual te puede salvar de un rato tonto o darte un punto de vista distinto en algunas cosas, pero ya. Si alguien tiene la sensación de que no lo han robado todavía, es quizás por el poco valor que tiene. Amar, reír, hacernos más fuertes unos junto a otros… hacen más llevadera esta pelea constante contra un mundo injusto, pero la estafa piramidal en la que mal vivimos penetra en todas las capas de esta vida, como una enfermedad incurable. Entre llorar y reírme, prefiero lo último.

 Este librito tiene enjundia: hay mucha mala leche, mala baba y ganas de irte o mandar todo al guano ¿no?

Todas las viñetas del libro nacen de la rabia. Agarro una sensación mala que siento y la transformo en un chiste sin gracia lleno de colorines. A mí, y por eso las hago, me sirven como catarsis. Funcionan como un antidepresivo que me sienta bien. No pretenden ser algo universal ni las cosas que pueda expresar sirven para todo el mundo. Son mis viñetas, la forma en la que a veces veo las cosas y hago en ellas lo que quiero, sin buscar convencer a nadie de nada.

¿Los personajes de ‘Abrázame…’ son reflejo de la España quinqui del siglo XXI?

Los personajes son reflejos de emociones que siento, de personas con las que me cruzo, de actitudes que veo. Quinqui es una etiqueta que me ponen mucho cuando dibujo o escribo, y que también he arrastrado toda mi vida. Me parecen un asco las etiquetas, algo muy absurdo y simplista, dicho sea de paso.

 ¿Cómo definirías España?

Hay una viñeta en el librito de Autsaider que dice “España es un país que formamos 46 millones de enemigos”. Tal vez la definiría así, si me gustase dar definiciones, pero como no lo hago, me la trae un poco al fresco. En nombre de Dios, de la patria y de la familia se cometen muchas atrocidades.

 Vi un episodio de Un país para reírlo en La 2, sobre el humor manchego, donde salía a colación que en España nos gusta reírnos de las desgracias, utilizar nuestro propio argot y ridiculizar al prójimo ¿Somos así de hijoputas?

Llevo toda la vida riéndome en mis propios chistes de mis propias desgracias. Hay personas muy envenenadas en general que utilizan todo como arma arrojadiza. No estoy muy de acuerdo con ese punto de vista. En mi caso, dibujo o escribo lo que vivo, lo que siento, las cosas por las que he pasado… Luego que ya cada uno se apañe con sus historias, no me gusta utilizar las desgracias de los demás para ridiculizarles, para que te den likes o mirarles por encima del hombro…

La frase Libertad para lo mío aparece como una guía, un Ítaca. Además de marcapáginas, aparece como eslogan de la camiseta de alguno de tus personajes, es un cómic tuyo publicado por Ultrarradio en 2013 ¿Qué quiere significar? ¿Es previa a la libertad de Ayuso?

Es una frase que empecé a usar en Lo Pitbull, un tebeo que hice con ediciones Cretino en 2009 y que uso mucho desde entonces. Era como una forma de reírse de la relatividad de los valores de muchas personas, del egoísmo, de la gilipollez reinante… Ahora en 2021 creo que es una frase que se queda corta para definir esa “Libertad” que vomita esta oleada de imbéciles ultraliberales que nos exprimen cada día.

 Para un recién llegado como yo a tu universo del cómic ¿Cómo definirías tu estilo?

Siempre me ha gustado definir mi estilo como libre, humilde y alegre.

 Mezclas Jackson Pollock, AC/DC, Slayer, Marx, Becquer, con Gloria Fuertes, Manzanita y Jay Reatard ¿Todo se funde o se confunde? ¿Existe un hilo conductor entre todo eso o es cultura en todos sus estados?

Son referencias que tengo, artistas que me hacen más agradable esta vida, que me desconectan a veces de este mundo asqueroso y que me influyen, me inspiran o me hacen disfrutar. A primera vista pueden parecer muy distanciados unos de otros, pero todos responden a lo mismo: a la rabia, a la ruptura, a la ternura, a la pelea… Prefiero dibujar a personas muertas que admiro antes que a un político de la actualidad, por ejemplo, algo que nunca hago porque me ponen enfermo.

 En ‘Abrázame…’ aparece la política de refilón, la religión, hasta el rollito Mr. Wonderful pero al final ¿es todo un hartazgo, una gran decepción a niveles de hecatombe?

Bueno, la política no aparece de refilón. Desde la primera página a la última hay política en todas las cosas que hago, además de un modo coherente. Todo responde a la rabia, a las ganas de derribarlo todo, al deseo de transformar esta sociedad… A veces tienes fuerzas y otras no. A veces abrazarías a todo el mundo y otras le meterías fuego a todo… De esas contradicciones sale una visión de cómo veo muchas cosas. Hay hartazgo, pero también amor y mucha esperanza.

 Los símbolos tienen mucha presencia (marcas, banderas, insignias, videojuegos, redes sociales (YouTube, twitter…), la constitución, el libro de familia… ¿Hay mucho de iconoclasta en ‘Abrázame’?

Me gusta pensar que sí, pero ya te dije que para mí el humor es muy poca cosa y carece de propiedades transformadoras. Los símbolos que aparecen reflejan actitudes, señalan lugares comunes… muchas veces para remarcar que me refiero a una cosa concreta y evitar que el tonto de turno que luego me explique mis propias viñetas las lleve a su terreno o a sus ideas asquerosas.

 La muerte es uno de tus grandes temas ¿Hay algo de nihilista o es pura biología?

La muerte aparece constantemente en todo lo que hago, porque me obsesiona mucho. Aparece como un recordatorio de que todo esto es finito, de que nada es para siempre y de que aunque la pelea sea muy difícil, siempre puedes devolver alguna hostia mientras te están moliendo a palos.

 Juarma es poeta, escritor, autor de cómic, temporero, camarero, peón de obra, lo que haga falta ¿Todo eso se nutre entre sí?

Todo lo que he hecho, lo que he sido, las veces que me he equivocado, las que me han querido, las cosas en las que he trabajado… todo eso forma lo que soy. Me parecen demasiadas etiquetas, que siempre suelen demasiado estúpidas. Solo soy una persona que disfruta escribiendo y dibujando, a veces, y cuyo mayor propósito es ser la mejor persona posible para las personas que tengo cerca y salir hacia delante como pueda, buscándome la vida en lo que sea.

+ info en https://juarma.com/

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