La batalla de la realidad

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La gran frase de la semana la dijo mi amigo Curro. Lo vi el jueves, día del editorial conjunto de la prensa catalana del movimiento, y me soltó: “¡La realidad es una batalla perdida!”. Se acababa de comprar un libro de Étienne Gilson, El espíritu de la Edad Media, con la intención de refugiarse en él y pasar del resto. Me pareció un plan encomiable; pero esta derrota de la realidad en todos los frentes es un espectáculo mucho más divertido. Lo pienso seguir desde aquí en primera fila. El ser humano es un bicho prodigioso: con lo sencillitas que son las cosas, y en los líos que se mete. Definitivamente, le va la marcha. (Con respecto a los famosos doce periódicos, lo risible no fue la conjunción, claro, sino la obediencia; esa sonrisita agradecida de Montilla.)

 

Quiero mezclar en esta página el jolgorio y la adustez. A eso responde el título. Lo he tomado de una autodefinición de Wallace Stevens que hizo suya Jaime Gil de Biedma: “Soy un poeta de domingo con conciencia de lunes”. Yo seré un articulista (un bloguero) de domingo con conciencia de lunes. El efecto inmediato de mi nueva obligación será arruinarme el fin de semana; pero lo doy por bueno. Si, como dijo el propio Gil de Biedma, “tienen razón los días laborables”, esa razón se extenderá a mis domingos.

 

Lo que observo es que predomina la tendencia opuesta: el espíritu festivo que se desborda por el lunes y llega al viernes, convirtiendo la semana entera en una ondulación insensata. La población trabaja (salvo la que está en el paro), pero detecto unas generalizadas vacaciones mentales.

 

Detecto también un exceso de buena conciencia. Todo el mundo parece satisfechísimo de lo que es y de lo que hace. Se ha perdido la figura del hombre apesadumbrado. Sobre todo, se ha perdido la figura del hombre apesadumbrado de izquierdas. Aquel tic moral tan saludable, la mala conciencia, ha desaparecido por completo. El resultado es que el personal se exhibe sin ningún pudor.

 

Debe de estar bien El espíritu de la Edad Media. Aunque yo tampoco me quedo manco en lecturas. He empezado la Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides, que no es una evasión de la realidad sino todo lo contrario. Menudas perlas: “Muchos fueron los horrores que sufrieron las ciudades en las revoluciones, horrores que suceden y sucederán siempre, mientras sea la misma la naturaleza humana”. Sí, me temo que por el momento la naturaleza humana seguirá siendo la misma. El espectáculo está garantizado.

11 COMENTARIOS

  1. ¿Y los que nos exhibimos con
    ¿Y los que nos exhibimos con mala conciencia?

  2. Siempre un placer leerte,
    Siempre un placer leerte, Montano. Pero para mi gusto, hay demasiadas referencias culturales en los primeros párrafos: Étienne Gilson, Wallace Stevens, Gil de Biedma, Curro… ¡y hasta Montilla!

  3. Gracias a todos. Estoy aún

    Gracias a todos. Estoy aún problando los mandos y no sé muy bien cómo va esto… Muy bueno lo de Montilla, amigo Josepho!

  4. Siguiendo el espíritu de lo
    Siguiendo el espíritu de lo que comenta, he decidido enfrentarme a las navidades leyendo «Tala»….

    (Enhorabuena, Montano. ¡Y mucha suerte!)

  5. Leer «Tala» en navidades es

    Leer «Tala» en navidades es un puntazo. No me imagino lectura más navideña, jajaja. Gracias de nuevo a todos!

  6. me gusta. Y cuánto se aprende
    me gusta. Y cuánto se aprende de los griegos!

  7. Curiosa coincidencia señor
    Curiosa coincidencia señor Montano, el libro que lee es el favorito de don César y lo suele citar hasta la saciedad. Los extremos (gordos) se tocan.

  8. Es que Tucídides es una mina

    Es que Tucídides es una mina de ejemplos, amigo Marqués. Ese fue, además, su propósito: «una adquisición para siempre», llama a su obra. Lamentablemente, no creo que se pueda decir lo mismo de los libros de don César. Bueno, el día que me lea uno se lo confirmaré (o desmentiré).

  9. Saludos, amigo Montano. Me
    Saludos, amigo Montano. Me alegra verlo por aquí y bien acompañado. Tucídides es siempre una buena recomendación. Si no lo ha hecho ya, pruebe alguna vez con Tácito. No le defraudará.

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