La caña hueca

0
333

En regiones intempestivas, allí donde se juntan ríos de confusión y soplan vientos de Justicia, Persuasión, Error y Fuerza, vive, desencajado, el hombre: Un núcleo, una nuez, una caña hueca que silba variadísimas tonadas. Confundiendo el ser con los vínculos, la razón nos pinta como cañaveral o campo de nogales mientras la mano de Dios se pinta como el grano de mostaza perdido entre los dedos: Según la inversa proporción, lo que no son los hombres son los dioses. Sabedora del tamaño original y escéptica con la inflación humana, la mano de Dios saluda presencias que son palabras mayores, viejas conocidas de generaciones, numerosa familia, vecinas, expertas en colarse por la caña hueca que es el hombre, también una gran palabra.