La carne de los muertos

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Siete de la mañana. Festival Internacional de Cine de Sitges, primer día. El individuo humano se levanta en Sitges antes de amanecer para tomar al día por sorpresa. Y la cama es verdad que se sorprende, abierta la almohada en un bostezo de sábanas y colcha: “¿dónde vas, tan temprano?” “Al cine”. “¿Al cine?” 

 

FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE SITGES 2014

 

Cama

 

Siete de la mañana. Festival Internacional de Cine de Sitges, primer día. El individuo humano se levanta en Sitges antes de amanecer para tomar al día por sorpresa. Y la cama es verdad que se sorprende, abierta la almohada en un bostezo de sábanas y colcha: “¿dónde vas, tan temprano?” “Al cine”. “¿Al cine?” Para ir al cine, en Sitges, lo primero es acreditarse. Siete de la mañana. ¿Sabe el mundo que ya estamos aquí? Seguramente: hay cola. Corre el rumor de que no se han previsto bolsas del Festival más que para los primeros en llegar. Los ajustes, que es lo que queda cuando el fondo esquilmado sube a la superficie. No es que quedarnos sin bolsa nos importe, pero en la bolsa viene la información, bien editada: el modo de enterarse de los pases y los datos, luego de ver cada película, que es cuando debe mirar uno los datos. Al cine, siempre, sin saber qué vas a ver. Hasta que lo hayas visto. Espectadores somos. No videntes.

 

Los pases, sí: saber la hora y el sitio de los pases, mejor antes.

 

¿Habrá bolsas? En esto de los asuntos prácticos, los antiguos romanos no salían de casa sin consultar primero al adivino.

 

YA EN EL CINE

 

Lo malo que tienen las cámaras hoy día es que, al no haber película, se pueden grabar las mismas cosas, una vez y otra vez, hasta el fin de los tiempos y el aliciente está en esos matices que distinguen un segundo de otro. Por eso es tan difícil decidir entre sesenta imágenes iguales, que, aquí, parece que sonreímos mejor; y, allí, que estamos más delgados; cosas, las dos, que nadie más que nosotros advierte. Nos hacemos  mil fotos. No tiramos ninguna.

 

REC 4

 

En la ciudad de X atropellan a un hombre cada dos minutos, ¡pobre hombre!: es Manuela Velasco. Baja a la calle, entra en un edificio, abre la cama: y el del pijama es zombie. El mundo es de los muertos vivientes. Los hay. Hacemos cola para vernos en el cine.

 


‘REC 4’ inaugura la 47 edición del Festival Internacional de Cine de Sitges. En un mundo habitado por zombies lo que se habría que poner, emprendedores, es un restaurante. Recorrer los pasillos haciendo aspavientos y dando alaridos está bien, pero cansa. La comida quieta y en la mesa es, quizás, lo que distingue de verdad al hombre de la fiera. ‘REC 4’. Zombies desatados en la nave ‘Nostromo’ con el Servicio de Inmigración claramente inspirándose en ‘Alien’.  Sin Alien.

 

 

 

‘REC 4’ cierra todas las tramas de ‘REC 1’, ‘REC 2’ y ‘REC 3’: la reportera de televisión por esa puerta diminuta por la que sólo acceden los bomberos, la niña Medeiros, la celebración de la boda… Argumenta el filósofo que, si un perro orina cada día a la salida del sol, quien registre ese hecho puede pensar que es el que orine el perro lo que causa la salida del sol.

 

Bomberos

 

Mañana el sol saldrá de nuevo sobre Sitges. En la cola al primer pase de ese segundo día. Salimos para el sol. Y sale el sol.

NUNCA HE ESCRITO DE CINE. NO SABRÍA. ¡PERO QUÉ MAGNÍFICA EXCUSA, PARA ESCRIBIR, DA EL CINE! Audioteatro. Bogotá, 1952. Ex-Radio 3, es guionista y escritor. Trabajó en Radio Peninsular de Madrid. En Radio 1. En Radio Juventud de Madrid. En Onda Madrid. En el Cuadro de Actores de Radio Nacional. En el área de cultura de los Informativos. Arkham 3. Juventud y Pitanza. Zona Roja. ¡Qué alegría ser mayor! 65 Días en Poquín. Los teatros en La Casa Encendida…