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Mientras tantoLa ciudad recuperada

La ciudad recuperada


Aquel día en que caminaba
presurosa por sus calles
corriendo casi sudando
sumergida en una insólita felicidad
ante el anuncio de copos
que lentamente empezaban a caer
ese calor previo a la helada
La nieve y seis de enero
Años sin volver Años sin pensarla
Años baldíos sin nada en el lugar llamado recuerdo

Me dirijo entre los árboles del parque
hacia la ermita como un pálpito
hileras desfilando agua
San Roque ese otro San Roque
no el del mar bravo que habito
y que acabo de olvidar porque ahora
estoy en el mío el auténticamente mío
mi vida entera dentro de una capilla
los bancos expulsando su dolor blanco para siempre

La vida, la vida que volvía como la ciudad
que sin haberlo imaginado, yo recuperaba
Mía, pero mía de un solo golpe
La nieve en lo oscuro
y en el aire, todo el olor a hoguera lejana
ese olor que nunca he querido olvidar
que nunca ha salido de mí

De pronto, las encontré medio escondidas
Unas guirnaldas tenues parpadeando
restos de luces navideñas que me llamaban
desde un cálido quiosco en penumbra
aquel quiosco de mi infancia
convertido ahora en refugio cabaña de madera
Entré, una gran chimenea ardiente y mesas oscuras y casi nadie
grandes ventanales desde los que me invadía el blanco de la noche
Saboreé una bebida fuerte mientras escribía en mi cuaderno rojo
palabras moradas de exaltación
Caía la nieve y la vida no se terminaba
comenzaba una vez más
miraba fuera escribía dentro
No se podía ser más feliz
nadie podía ser más feliz que yo

Había vuelto a casa

Fotografía de Chus Molina Raspal

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