La ignorancia hedionda

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En este artículo se habla de cuán ignorantes son en la Guinea de Obiang

La ignorancia hedionda

Sí, aquí, Equatorial Guinea. Sales a la calle si estás en la capital y eres incapaz de contenerte por las pruebas apabullantes de la ignorancia instalada aquí. Por ejemplo, no es casualidad que los que firman aquí las cosas hayan decidido prescindir de los semáforos e instalar unas estructuras para empeorar más     la circulación; es decir, con los farolillos de colores no supieron moverse, así que los dejaron morir. Hoy por hoy nadie controla la circulación en Malabo, porque los agentes contratados suelen estar más pendientes de llenar sus bolsillos a costa de los taxistas que de hacer otra cosa de utilidad pública. Y esto de llenar sus bolsillos para pagar el llamado djangué  se practica ante todos los testigos.

En lo grande, en lo político, todo es lo mismo, un asco, pero que mata. Aquí los que se dicen políticos ya están afilando sus hojas de afeitar para participar en las elecciones que organice Obiang cuando lo dicten sus testosteronas. Todos los que tienen un dedo de frente saben que no se puede organizar y participar en unas elecciones en las que la familia que se ha apoderado de toda Guinea tiene todas las papeletas de ganar, y donde tomar parte siempre se hace con la premisa de que el salvador de la patria debe ganar siempre. Que conste inmediatamente, los que estamos fuera del poder, de la ley, asentados en el extramuros, sabemos que la discusión política sólo puede iniciarse cuando se resuelva la cuestión esta de que Guinea Ecuatorial y su contenido son un regalo del altísimo a Obiang, a Constancia y a su hijo, y que entenderlo cabalmente es la esencia de la guineanidad.

(Hay  una cosa que hay que aclarar inmediatamente: no hay método casero disponible para afilar una hoja de afeitar, así que esto de participar en las elecciones de Obiang creyendo que se hace un bien público es un autoengaño aderezado de cinismo y miseria moral. Incluso ya  cansa que nos tomemos la molestia de hablar de esto mismo sabiendo que hacerlo acrecienta el número de enemigos que tenemos, entre ellos reputados opositores)

En Malabo, y supongo que en la porción de Bata donde se puede dar, hay un grupo de cachorrillos de WN que identifican los bares más cutres de los barrios en los que no viven y ahí van a pasar el fin de semana, en grupo. Que cada cual, dentro de su particular sistema democrático familiar, haga las tonterías que quiera, pero el asunto es que estos chicos, ya mayorcitos y con empleos públicos, van a estos sitios en sus coches de alta gama, y puestos a reventar de las cosas que beben, salen a la calle a vaciar sus vejigas, habida cuenta de que los millones que tienen no dan para que puedan incorporar urinarios, y cagaderos, a sus bares de preferencia.  ¿Y saben qué? Si esto no fuera un asunto de la contaminación de vías públicas y de predios privados sería de risa, porque tendría tela que unos muchachos vayan a hacer el ridículo montados en sus Cadillac. En el siguiente artículo haremos una sugerencia a los meones y sobre cómo una colaboración con los fabricantes de coches para millonarios de un país que no es nada puede dar resultados fructíferos. Por ahora, cualquiera se espantaría de lo ignorantes que son todos lo que lo deciden todo en este país. Ah, si rechazaran la acusación de ignorantes, entonces que se conformen con que son unos malditos y malvados lameculos.

                        Malabo, 16 de abril de 2017

 

Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.