La magia de los primeros libros

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A veces siente que lee demasiado.
 
Hubo un momento en que cruzó la línea, entonces se convirtió en lectura sin querer.
 
Organiza su vida en función de las lecturas que tiene entre manos, las que ha acabado, las que llegarán y espera. Si no lee cada día siente el vacío de la realidad y la existencia, el blanco de los ojos. Y así siguen las preguntas y la imaginación, la ficción, el pasado y las respuestas.
 
Los ojos negros, los trazos de las letras avanzando a lo largo de las páginas. 
 
|Hoy ha acabado de leer Teoría de la novela, de György Lukács. Sigue con El fin del Homo sovieticus, de Svetlana Aleksiévich. Detrás del ordenador tiene Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Ferlosio. Le espera en una librería La desintegración de Yugoslavia, de C. Taibo. En una biblioteca El inquilino, de J. Cercas, y La forja de un ladrón, de F. Umbral.|
 
No tiene muchos libros en casa, pocos nuevos. Suele sacar la mayoría de las bibliotecas.
 
Entonces recuerda.
 
Que tiene una estantería dedicada a los libros que quiere preservar.
 
En la primera balda hay una lamparita azul para leer, en la segunda están los siete tomos de Manolito Gafotas, en la última los siete de Harry Potter.
 
Casi cada año, desde los once (desde 1999), volvía con Harry al castillo de Hogwarts en tren, junto al lago y la cabaña de Hagrid. Volvían todos, cumplían años con cada libro y lectura. Volaban y leían a oscuras Historia de la magia, de Bathilda Baghsot. Ambos juntos, desde el final de la infancia y durante la adolescencia. Entraban y salían del mundo mágico al leer durante cientos y cientos de páginas.
 
La muerte sin remedio del malo, Tom S. Ryddle, fue su final definitivo (en 2008).
 
|Recuerda la desilusión del sexto libro, no por la historia, sino porque no tenía más páginas que el quinto, ya que el número había ido creciendo desde el primero. Hubiera debido de tener más de 893, no 602.|
 
No quería ni querían que se acabase nunca.
 
|Le pasó, años después, lo mismo con los libros de T. Bernhard. Por eso ha dejado para el futuro incierto de la próxima década (2020, 2021, 2022…) el último de los libros que escribió y publicó él, Extinción.|
 
Fueron más 3.500 páginas de magia durante años.
 
Fueron los libros que iniciaron el largo camino a convertirle en lectura, a ver todo desde los libros. La acción mediada e impulsada, imaginada y aumentada por las palabras impresas. El pasar de las páginas y las esquinitas dobladas para el recuerdo. 
 
Ha leído los siete volúmenes muchas veces, regresado con las brujas y magos. Siempre están en su casa, en la tercera balda de la estantería verde oscuro, arriba. Y los baja y abre para volver.
 
*
 
En las cocinas de nuestras casas o las de nuestros amigos nos reuníamos a beber vino, escuchar música, hablar de poesía… Con una lata de conservas y un poco de pan negro… Y todos nos sentíamos a gusto. Esas sociedades secretas que se reunían en las cocinas has desaparecido hace ya mucho tiempo. Como desapareció aquella amistad que nos jurábamos eterna. Sí… Estábamos programados para la eternidad… No existía nada por encima de la amistad que nos unía. Todo se sostenía gracias a aquel formidable pegamento.
El fin del Homo sovieticus, S. Aleksiévich
 
Cervantes vive en la época de la última mística grande y desesperada, del fanático intento de renovar, partiendo de ella misma, la religión que se hunde. Es el período de los demonios en libertad, el período de la gran confusión de los valores mientras aún subsiste el sistema de ellos. El heroísmo más puro se convierte por necesidad en grotesco, y la fe más profunda en locura, cuando los caminos hacia su patria trascendente se han hecho inviables; la evidencia subjetiva más auténtica y heroica no siempre encuentra necesariamente una realidad que le corresponda.
 
Teoría de la novela, G. Lukács
 
Era un mendigo robusto y alegre, y me contó que le germinaban las carnes de tanto andar por los caminos, de tanto caerle el sol y la lluvia y de no tener nunca casa. Me dijo que en el invierno le nacían musgos por todo el cuerpo y otras plantas de mucho abrigo, como en la cabeza, pero que cuando venía la primavera se le secaban aquel musgo y aquellas plantas y se le caían, para que naciera la hierba y las margaritas. Luego me explicó cómo era la flauta. Dijo que era al revés de las demás.
 
Industrias y andanzas de Alfanhuí, R. S. Ferlosio
 
Y juntos atravesaron la verja hacia el mundo muggle.
 

Harry Potter y la cámara secreta, Joanne Rowling

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