La mano: el termómetro del pene

2
1325

Leo en el diario de mi idolatrado Pedrojota una noticia que llama poderosamente mi atención: el tamaño del pene está relacionado con el de los dedos. Me congratula este tipo de información porque hombre, ya está bien de la SGAE y del cáncer de Chávez, que es verano leñe y se necesitan cosas fresquitas. Y por otro lado, que me perdonen los chavistas (me corrige el Word y me pone chapistas, si hay algún chapista chavista que me perdone también) pero no me extraña que Hugo Chávez tuviera cáncer y lo raro es que no tenga una úlcera con lo agriado que está siempre y esos discursitos que duran un día. Uy que tío más pesao… Al grano, hombre, al grano.

 

Eso digo yo, a lo que iba. Unos urólogos de Seúl ha encontrado un factor físico que predice la longitud del pene: la ratio (fíjate, yo pensé en mi ignorancia que sería el ratio pero si en el periódico de Pedrojota ponen el artículo en femenino, yo igual) entre los dedos anular e índice de la mano. Pero no de cualquier mano (de las dos que hay vaya), de la derecha. Cuanto más similar sea la altura de estos dos dedos, más largo es el pene. Tócate los cojones MariLoli, lo que me faltaba a mi saber para ir mirando a los tíos donde no debo. Yo, que me dijo una vez la secretaria de una revista en la que trabajaba, que sabía de muy buena tinta (ya sabéis vosotros cómo se las gastan las secretarias) que el redactor jefe tenía un pollón. Y yo, desde que me dijo eso ya sólo podía mirar al pobre chaval a su entrepierna, una que es así de básica. Como los hombres más o menos. Ya sabéis lo de todas las leyendas urbanas sobre cómo averiguar el tamaño del pene de tu vecino (o jefe, o amigo o quien sea): que si por el tamaño de la nariz, cuanto más grande ésta, más grande la polla. Lo de que si es bajito quiere decir que va bien armado (con el consabido gesto de la mano haciendo la pistolita, yo lo hago a menudo porque un amigo tiene un amigo que vive en el sur, no diré nombres que luego se me cae el pelamen, que es bajito pero por lo visto, matón), etc, etc, etc.

 

Alegraos chicas, que ahora, con lo de los urólogos de Seúl, ya tenemos el método seguro: se le cogen los deditos al sujeto investigado y con eso ya te puedes hacer una idea de si merece la pena llevártelo a la cama o no. De lo más práctico y super útil en esta época vertiginosa que vivimos en la que no merece la pena perder el tiempo. Porque sí, porque el tamaño importa como ya he defendido en otro post (que no sólo aporta como defiende un amigo mío que no quiere ser citado y que seguro que la tiene enana y por eso lo defiende con tanto ahínco).

 

Así que este verano, a la vez que llevamos en el bolso la barra de gloss, un tampax, el espejo de rigor, el móvil y unos cuantos condones, también, un metro de costurera. Que no ocupa nada y puede resultar muy útil.

 

Vengo de París, como casi todos los niños, y me he pasado la vida entre Francia y España (aunque me defino extremeña). Empecé escribiendo de economía en Capital pero tras ocho años en los mercados bursátiles, y demostrando ser de perfil arriesgado, me hice freelance. He colaborado con los principales medios de este país y escrito varios libros de sexo, el último, "Hola, sexo: anatomía de las citas online (Arcopress)". Este blog es a consumir sin moderación pero ¡tampoco te lo creas todo!

2 COMENTARIOS

  1. vuelve la frescura a tus
    vuelve la frescura a tus posts, greit, se ve que tienes buenos planes para el veranito. Pues bien, como buen primario miro mi mano derecha y compruebo el tamaño similar de mis dedos clave. Para cerciorarme recurro a la cintra métrica y compruebo con incredulidad que son exactamente largos ¿? y yo que creía que la tenía normalita. El problema es que no tenemos referencia, pues obviamente polla no hay más que una, la de cada uno.
    Una vez descubierto gracias a los chinos estos que la tenemos larga empieza uno a atar cabos y a repasar algunos episodios hco-sexuales, aquella novia con la que no pudiste consumar porque no le entraba (y yo que pensaba que era un problema de lubricación) pues bien, ahora viene lo malo. Llevo un par de ocasiones con mi actual pareja que no hay forma de entrar, y se niega a usar un lubricante, Lucía, ¿cómo puedo convencerla para que pruebe la próxima vez y no nos quedemos los dos a dos velas por culpa de mis dedos gemelos? a ver si se te ocurre algo original o me veo jodido. gracias

    • uy qué responsabilidad la mía

      uy qué responsabilidad la mía cuando me planteáis estas cuestiones. A ver, lo primero es ¿por qué tu pareja se niega a usar lubricante si además los hay de todo tipo de sabores y texturas nada desagradables? ¿le has preguntado el por qué de su negativa? No puedo adentrarme mucho más porque no sé si las relaciones son dolorosas o no (y tampoco es mi papel), pero creo que debieras trabajar lo de convencerla.. Un saludo

Comments are closed.