La mano que abre el tercer ojo

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La mano que abre el tercer ojo del dibujante controla su mundo. Es la misma mano que sostiene el pincel y el lápiz; es la mano matriz de su obra.

 

Los estudios previos, más que los bocetos, son una de las partes más divertidas de la realización de un retrato. Porque un retrato no se consigue sólo poniéndose a pintar frente a un lienzo, antes hay que descubrir cómo habrá de ser pintado.

 

Si no hay juego no hay obra. El cuadro comienza el día que se inicia el jugueteo entre el pintor y sus elementos; y tanto el espejo de cuerpo entero donde reflejarse, como la cámara fotográfica que se empuña para captar las circunstancias del retrato, serán  parte del cuadro. En justicia con este proceso deberían salir retratados sobre la tabla.

 

Todos estos preparativos los realizaba Faba en agosto de 2007, para afrontar la exploración y conquista de su gran autorretrato desnudo al óleo. Intentaba convencerse a sí mismo de que no era sólo vanidad lo que le impulsaba, sino un acto de respeto con el pintor de la pareja de desnudos masculinos al óleo que había realizado previamente.

 

 

La mano el ojo y el espejo

Gabriel Faba. 2007

Pastel sobre papel arrugado de envoltorio sienés.