La melodía sórd(id)a del éxito

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Tino Shegal en la Turbine Hall de la TATE Modern

 

1.

A veces hacemos cosas de las que no nos creíamos capaces. Lo pienso ahora mismo, cuando hace varias semanas estaba completamente desbordado y algo histérico, previendo que todo iba a ser un desastre, que no acabaría entregando las cosas que tenía pendientes, que no sería capaz de escribir, que no llegaría a tiempo para preparar unas entrevistas, que… que… Pero no. Al final, luego, las cosas salen.

Hay un verso de Marília Garcia, de su libro 20 poemas para tu walkman (Ediciones Vox, 2012) que dice así: “a las personas / nos gusta comenzar, parece que todo / puede ser y casi sí”. Pero la verdad es que uno de los placeres mayores nos lo da la consecución de nuestros objetivos, la finalización de los planes, la cancelación de los proyectos.

 

2.

En sus poemas sonoros, la artista berlinesa Hanne Lippard recoge expresiones del día a día o textos que ella misma escribe y los lleva hacia la alienación léxica; en base a la pura repetición sintáctica, los vacía de contenido y los convierte en abstracciones melódicas.

Un buen ejemplo de ello es su performance “The future of memory”.

La felicidad de vaciar de sentido al lenguaje.

De concluir el ciclo de significación del lenguaje.

 

 

Asimismo, junto a la artista Lucinda Dayhew forma la banda Luci Lippard con la que tratan de hacer algo parecido: convertir la poesía en ruido.

 

3.

 

El artista austriaco Anatol Knotek tiene un poema que evoca perfectamente (de manera lecto-visual) este desvanecimiento de las cosas (en este caso: el tiempo).

 

4.

 

A veces pensamos que no vamos a ser capaces de hacer algunas cosas: cuidar de los hijos, sacarnos la carrera, destacar en nuestro trabajo, mantener una relación quebradiza… pero sí. O quizá no, quizá en algunas cosas no, es cierto.

Pero el fracaso, no se olvide, no es sino otra de las formas del éxito: el éxito de la consecución de un proyecto que acaso no fue posible. La clave no radica en el hecho de que se intentara y no saliese, sino en que se hizo todo lo que se pudo y hasta donde se pudo, y sí, se llegó hasta el final de todo aquello que las circunstancias, las fuerzas o los recursos hubieron de permitir.

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