La otra historia se cosecha también en casa

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Miro con ojos críticos en exceso el mundo del que provengo. Lo juzgo
como uno juzga a la gente que quiere, así, con cierta injusticia fruto de la
exigencia.

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Hoy escucho la historia de Consuelo, esa mujer ya mayor que conocí poco, de un pueblo del sureste español sembrado de prejuicios, xenofobia, miedo a los cambios, pánico al extraño. Y me entero que un inmigrante argelino que la
veía todas las tardes cosiendo a la puerta de su casa le pidió ayuda. Primero dinero. Se lo negó pero a cambio le ofreció un bocadillo. Y el «morico» pasaba todas las tardes a merendar donde Consuelo. Después, que le guardara el mal salario que ganaba y las latas de comida que compraba; que vivía en una nave con cientos de inmigrantes como él, explotados y brutalizados, y temía robos o altercados.

Consuelo lo hizo, con generosidad, y construyeron una relación de amistad. El inmigrante salió camino a otra región en busca de trabajo y allá otra mujer española más joven se enamoró de él.

El amigo de Consuelo nunca dejó de escribirla o de llamarla. Hasta que murió. Me cuentan que Consuelo, no muy amiga de los inmigrantes antes de este episodio, pasó una de sus últimas navidades poniendo el belén con los hijos de unos vecinos marroquíes y con una afrocolombiana.

***

Somos gente y aunque el «desarrollo» aletarga, el ser gente nos sigue salvando. Quizá a eso nos deberíamos dedicar: a rescatar «la gente» que llevamos dentro, a fomentar aquella magnífica costumbre de recibir al Otro, de saludar, de compartir, de charlar.

Me perdí en Otramérica, esa que no es Iberoamérica, ni Latinoamérica, ni Indoamérica, ni Abya Yala... y que es todas esas al tiempo. Hace ya 13 años que me enredé en este laberinto donde aprendí de la guerra en Colombia, de sus tercas secuelas en Nicaragua, de la riqueza indígena en Bolivia o Ecuador, del universo concentrado de Brasil o de la huella de las colonizaciones en Panamá, donde vivo ahora. Soy periodista y en el DNI dice que nací en Murcia en 1971. Ahora, unos añitos después, ejerzo el periodismo de forma independiente (porque no como de él), asesoro a periódicos de varios países de la región (porque me dan de comer) y colaboro con comunidades campesinas e indígenas en la resistencia a los megaproyectos económicos (porque no me como el cuento del desarrollismo). Este blog tratará de acercar esta Otramérica combatiendo con palabras mi propio eurocentrismo y los tópicos que alimentan los imaginarios.