La resurrección de la flor

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Hoy han parido los cactus en la Huerta del Retiro, aunque la primavera quede en el extremo opuesto del año. El nacimiento de una flor siempre es celebrado en cualquier jardín, más aún si se produce a finales de noviembre. Si hace una semana dábamos cuenta de la muerte de una flor del Retiro, mientras posaba al natural para ser pintada por Faba, hoy nos congratulamos de compartir con ustedes la noticia de su resurrección.

 

La flor del Retiro nace antes de que raye el día, y consume su tiempo de vida con el crepúsculo. Durante la noche, el cactus trabaja en amortajar a la flor con sus propios pétalos; y a la mañana siguiente aparece como un capullo lacio y desinflado, a punto de desprenderse.

 

Llevaba sin nacer una flor del Retiro en esta huerta, desde el pasado 10 de agosto, cuando al cactus madre le dio por alumbrar ocho varas en flor, en una sola noche. Algunas se desgarraron nada más nacer, cayendo al suelo por su propio peso; otras las desprendió alguna corriente de aire nocturna; y las pocas que resistieron, murieron asfixiadas en el interior de la Quinta, al día siguiente. Como los albañiles entraron a pico y martillo en la terraza, hubo que protegerlas en el interior de la vivienda. ¡Menuda catástrofe!, venir a parir ocho hijos, el día que las tropas enemigas ocupan y arrasan el jardín de tu casa.

 

Estuvo casi un mes la planta refugiada dentro de la Quinta, sin recibir su nutritiva ración diaria de rayos de sol; lo que hizo temer a Faba, que el cactus no volviera a dar flores este año. Sin embargo, esta misma mañana, al salir a poner en marcha las acequias, ha descubierto que el cactus había florecido. Para los que las cultivan, las flores son una bendición de la vida.