La venganza de las palabras

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Pobres palabras. Gramáticas y academias les hacen la vida imposible con la vieja excusa del lenguaje. Los diccionarios las atrapan en una cárcel infinita y lenta. Los hombres las culpamos de nuestras torpezas después de haberlas sobado mal. Por eso no es extraño que, a la primera ocasión, reclamen venganza.

A partir del dadaísmo, las palabras han encontrado en el arte un buen aliado para devolverles su autonomía e incluso regalarles una nueva vida. Desde entonces siempre ha habido artistas contemporáneos, conceptuales y no conceptuales, trabajando con ellas.

Sin embargo, no es renegando del feroz catecismo de la lengua, sino dentro de él, donde la venganza puede ser más interesante. El Pierre Menard de Borges escribe un Quijote idéntico palabra por palabra, pero de significado completamente distinto.

La informática es una buena herramienta para las sutiles perversiones. Tienen una prueba en la magnífica pieza Límites de Santiago Ortiz –publicada en esta revista– y en muchas otras de su extensa producción.

Treinta y tres palabras por minuto es una instalación de Rafael Lozano-Hemmer, donde son precisamente las reglas gramaticales las que, combinando palabras, crean 55 billones de preguntas aleatorias únicas que se reproducen cada 1,81 segundos en pequeñas pantallas LCD. Harían falta 3000 años para generar todas las posibles combinaciones.

En Life Spacies II, Christa Sommerer  y Laurent Mignonneau convierten las palabras en el código genético de nuevas criaturas artificiales.

Un programa informático genera aleatoriamente insultos basados en Shakespeare. Otro transforma cualquier palabra en un nombre de mueble de Ikea, dibujo incluido. ¿Y qué me dicen de los increíbles nombres de los spammers?

No hace falta acudir al arte ni a la tecnología. Las palabras se vengan de nosotros de muchas formas. Desde hace unos meses llega periódicamente a mi email un archivo con una desternillante recopilación de anuncios parroquiales. La mayoría de ustedes quizás la conozcan. Para el resto, aquí va una selección:  

  • Para cuantos entre ustedes tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños.
  • El grupo de recuperación de la confianza en si mismos se reúne el jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, para entrar usen la puerta trasera.
  • El viernes, a las siete, los niños del Oratorio representarán la obra Hamlet de Shakespeare, en el salón de la iglesia. Se invita a toda la comunidad a tomar parte en esta tragedia.
  • Esfimadas señoras, No se olviden de la venta de beneficencia. Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos.
  • Recuerden que el jueves empieza la catequesis para niños y niñas de ambos sexos.
  • El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la parroquia.
  • Recuerden en la oración a todos aquellos que están cansados y desesperados de nuestra parroquia. 
  • El precio para participar en el cursillo «Oración y ayuno» incluye también las comidas.