La vida misma

19
298

Vaya día. Ahí estaba yo en el Casino de Madrid de la Calle Alcalá rodeado de la flor y nata del mundo financiero español como si fuera uno más de ellos: traje de dos mil euros y mi coche de cuarenta y siete mil en la puerta, que se lleva el "aparca" feliz y orgulloso de servirme.

 

Vaya día. Ahí estaba yo en el Casino de Madrid de la Calle Alcalá rodeado de la flor y nata del mundo financiero español como si fuera uno más de ellos: traje de dos mil euros y mi coche de cuarenta y siete mil en la puerta, que se lleva el «aparca» feliz y orgulloso de servirme. No me cuesta nada mimetizarme con el paisanaje porque llevo haciéndolo quince años y mis jefes dicen que lo hago de puta madre; me pagan bien por ello y me dan palmaditas en la espalda, aunque algunas parecen más bien puñaladas. Intercambio de tarjetas, apretones de manos, calurosos abrazos como si fuéramos amigos de la infancia, todos encantados de conocernos porque la vida nos va viento en popa y a chuparnos las pollas un buen rato. La comida insulsa, el discurso un peñazo… En esa clase de situaciones mi mente vuela sin control y realiza un rápido ejercicio de introspección: «Este no soy yo, ¿qué coño hago aquí? No, yo soy el que camina con chandal y sudadera por la Gran Vía de domingo a miércoles por la noche, sin afeitar, sin que nadie repare en mí, no me piden dinero ni los «homeless» porque tengo pinta de perdedor y con las pocas monedas que llevo me tomo un agua en la Fábrica de Pan». Ahora tengo que darle conversación al gilipollas que se sienta a mi lado al que luego le voy a sacar cien mil euros y está que no mea en la silla; con sus treinta y poco parece que levita el muy imbécil porque le hemos invitado a esta mamonada y se siente el no va más. Lo peor es que se cree que yo sí soy un tío importante en la empresa… ¡Pobre comemierda!

 

Termina el paripé y me voy a tomar algo al Café de las Letras, entre Clavel y Caballero de Gracia. ¡Hay que joderse! Aparece el consejero delegado (el conse para los pelotas) rodeado de su corte de amiguetes. No son de la empresa salvo la chica que me suena su cara: es una de nuestras altas ejecutivas que quiere pillarlo como sea porque padece el síndrome del «pene quitapenas» o el «mal de Brigitte Jones», es decir, treintañera avanzada a la que se le pasa el arroz y «a ver si me caso y tengo hijos ya». Estoy sentado en la barra y les doy la espalda; hago como que leo el periódico y que la cosa no va conmigo. El conse me echa ojeada como quien mira a un perro, le suena mi cara; no, me conoce a la perfección, pero nos ignoramos discretamente. Yo sigo a lo mío, leyendo y tomando un zumo. De pronto entra Bibiana Aído que es una asidua del local. Apenas recuerda a la chica de hace siete u ocho años cuando lucía orgullosa pinta de marujilla progre, niña de barrio venida a más, ahora viste ropa muy cara y peinado Cheska. ¡La hostia, hasta tiene un buen polvo la muy roja! El conse se levanta, la saluda con dos besos, hay confianza, ella se deja querer, está encantada, charlan un ratito, coquetean y la escena me parece muy familiar. De hecho, se repite en España desde hace varios siglos: la derecha intentando follarse a la izquierda.

 

Siete de la tarde, casi he terminado, pero hoy voy a tener que volver a las tres de la madrugada para revisar un trabajo importante que tiene que presentarse al día siguiente a las diez de la mañana y esa es la excusa perfecta. Llamo a M. que está en Santander y montamos un plan para acabar bien el día. Quedamos en Tordesillas, pueblo encantador que tenemos trillado como casi toda la A-6, y cenamos en un bonito restaurante del centro. M. aparece con una amiga, Marianna, que me asegura es una putita de lujo a la que conoce desde hace varios años. A mí más bien me tiene pinta de zorrita revoltosa porque es salada, agradable, limpia, charladora sin ser charlatana y menudita, como me gustan ahora las mujeres porque son muy manejables en la cama, requieren menos esfuerzo físico y uno ya, con los años que tiene y el día que lleva, no está para grandes trotes. Efectivamente, Marianna no defrauda. No habían pasado un par de minutos desde que entramos en la habitación y ya tenía el rabo metido en su boca. Esa mujer era un bola de fuego. Insaciable. M, que tenía mucha confianza con ella, la manejaba como una muñeca de trapo y ella se dejaba hacer en todas las posturas: a cuatro patas, uno se la follaba mientras al otro se la chupaba y así nos intercambiamos varias veces; uno acostado y ella, sentada a horcajadas sobre la polla de uno, se la chupaba al otro; y cambio. De pronto M. la cogió por las axilas y la arrastró hasta que dejó su cabeza colgando por un extremo de la cama y me dijo: «Zar ponte de pie, abre las piernas y que su cabeza quede entre ellas». Así lo hice y me encontré con Marianna comiéndome los huevos y el culo. La cara de M. estaba a un metro de mí y no me pude contener, se me escapó. Ha sido la única vez que le he faltado el respeto a una puta. Le dije medio muerto de placer y con un ataque de risa floja: «¡Joder M., que guarra es esta puta!». M, me puso cara de cabreo reproche y murmuró: «¡Hostia tío, como te pasas!» Pero Marianna no se enteró o hizo que no se enteró y siguió a lo suyo. Así que, cambio…

 

Otro rápido ejercicio de introspección: «Este sí soy yo».

 

Espectacular. Ah!, la dulce y buena Marianna, desde aquel día la recordamos entrañablemente como la «comeculos». Salí zumbando para Madrid a las dos y cuarto de la mañana. Llegué a las tres y media. Repasé el trabajo y pa casa. Al día siguiente, la presentación salió perfecta.

19 COMENTARIOS

  1. me quedo impresionado:
    me quedo impresionado: ¡¡¡trajes de 2.000€ !!!
    La verdad es que me entran ganas de comentar algunas de mis experiencias africanas leyendo las tuyas, pero creo que me cortaré un poco. Lo tuyo tiene más gracia por más puritanismo escandalizado que te critique(¿nadie a leído a Bukowski con tanto nivelito cultural?). Al menos a mí, me hacen gracia tus comentarios, cuando sea mayor (¿más?) me gustaría ser como tú, aunque lo de las putas nunca me puso, por más que no esté en contra. Eso sí te falta un pelín de tacto y respeto por las susodichas, pero es sólo una impresión lo mismo sí se lo tienes en la realidad.
    Lo de las mujeres menuditas y manejables lo comparto plenamente, pero la experiencia de una mujer grande, enorme, inconmensurable… tiene su aquel.

    Te pego un poema de Baudelaire, La Giganta, para que lo imagines

    LA GIGANTA
    Cuando Natura en su inspiración pujante
    Concebía cada día hijos monstruosos,
    Me hubiera placido vivir cerca de una joven giganta,
    Como a los pies de una reina un gato voluptuoso.

    Me hubiera agradado ver su cuerpo florecer con su alma
    Y crecer libremente en sus terribles juegos;
    Adivinar si su corazón cobija una sombría llama
    En las húmedas brumas que flotan en sus ojos;

    Recorrer a mi gusto sus magníficas formas;
    Arrastrarme en la pendiente de sus rodillas enormes,
    Y a veces, en estío, cuando los soles malsanos,
    Laxa, la hacen tenderse a través de la campiña,
    Dormir despreocupadamente a la sombra de sus senos,
    Como una plácida aldea al pie de una montaña.
    1857.

    un saludo

    • Querido Félix.
      Me ha

      Querido Félix.

      Me ha encantado el poema que me has enviado. Lo he leído tres veces y lo releeré unas cuantas veces. Me hace muy feliz saber que te gustan mis comentarios y quiero dejar bien claro, no especialmente a ti sino a otros que me han criticado, que siento un respeto reverencial por las putas, mil veces más que por los mangantes que aparecen reflejados en el primer párrafo. Efectivamente ese «pelín» es una delgada línea roja por la que circulo cruzando una veces sí y otras no para darle gracia y provocación al relato, pero como digo: «Esta ha sido la única vez en mi vida que le he faltado el respeto a una puta…» Créeme, lo que he escrito se llama la vida misma por que es real como la vida misma de principio a fin. ¡Y mi traje era de los menos caros! A mí también me gustan las tías grandes, según el momento y mi estado de ánimo. Dos cosas sí te digo muy serio: 1- No te cambies por mí nunca y 2- NO te cortes por favor, envíame tus experiencias africanas ya.

      • Querido Varondandy (aunque

        Querido Varondandy (aunque suenes a colonia demodé):

        No sólo me gustan tus comentarios, ‘me ponen’ como diría el otro. Siempre me encantó la literatura erótica, quizás el sexo siempre presidió mi vida desde muy pequeño y hasta que no me acabe dejando yo no le abandonaré.

        Puedes escribir sobre la vida misma o mezclarlo, no muy agitado pero sí un poco sacudido. Al menos yo cuando escribo no todo es ‘literal’, por más que me hayan criticado más lo fantaseado que lo real. En todo caso soy, como Ricardo Bada, del que me considero amigo, compañero de fatigas blogueras en este medio. Publico también los domingos.

        Pero mira, sí, este próximo domingo voy a escribir subiendo un poco el tono. Pero no mucho porque yo tengo nombre y apellidos, y cara, que no quiero que me la rompan, y una imagen que mantener… Bueno eso me importa un güevo, nunca he ocultado nada de lo que hacía. Pero ahora hay gente que me lee y que me importa un poco más el qué dirán porque tendré que empezar a pedir ayudas para las cosas que estoy haciendo en Burkina Faso (mi dinero no da para tanto, por más que nunca me compré, creo, trajes de 2.000 leuros).

        Hhe leído mucho de gente que ha venido a África (Kapuscinsky, etc) y por qué se han apasionado y han vuelto, recurrentemente. Y ninguno confiesa sus relaciones con mujeres, no las cuentan ni de pasada. Y no me lo creo

        Como dice mi hijo que estuvo hace poco 2 meses conmigo aquí (el cachondo puso en el facebook que estaba en África con su padre que estaba de erasmus), when go black, don’t back. O algo así que a duras penas me manejo con el francés, de hablar (el otro me encanta, que diría Álvarez Rabo)

        Seguimos en contacto.

        Un abrazo

        • Amigo Félix te voy a leer sin

          Amigo Félix te voy a leer sin falta el lunes, aunque escribes en domingo yo no me conectaré hasta el lunes. A ti y a Ricardo, al que también sigo. Como me gusta lo que me mandas jajajajajajajaja. Oye el dicho en cuestión creo que es algo así como Once you go black, you never go back. Una vez que te lo haces con un negro (o negra) ya nunca puedes parar.

  2. Mi querido Félix, mi estimado

    Mi querido Félix, mi estimado y nunca bien ponderado Zar de la Noche, ese soneto de Baudelaire lo tengo traducido al alimón con una de las «más mejores» poetas de la lengua española, la costarricense Ana Istarú, y nuestra versión, toda en alejandrinos asonantados y siguiendo el esquema original de don Charles, dice así :

     

    En tiempos que Natura, inspirada y pujante,
    concebía cada día unos hijos monstruosos,
    vivir querido hubiera junto a alguna gigante,
    como al pie de una reina un gato voluptuoso,
         haber visto su cuerpo florecer cual su alma
    y crecer libremente con sus terribles gozos;
    adivinar si incuba su pecho oscura llama
    por las húmedas brumas que flotan en sus ojos;
         recorrer a mi gusto sus magníficos bordes;
    trepar ladera arriba sus rodillas enormes,
    y a veces, en estío, cuando soles extremos
         extenuada la tiendan en abierta campaña,
    dormir despreocupado al frescor de sus senos,
    como apacible aldea al pie de una montaña.

     

    *******************************************

     

    • Veramente contigo nunca se

      Veramente contigo nunca se acaba de aprender, querido Ricardo.

      Me quedo, de largo, con tu traducción (vuestra).

      Yo tengo el poema en casa (Madrid), pero aquí lo he buscado (sólo 5′ en descargarse) en Google, así que es lo que había.

      Gracias por ser la sombra, amiga, que camina (a mi lado)

      un abrazo para todos

    • Ahhh, Ricardo, mi gran

      Ahhh, Ricardo, mi gran Ricardo, desde este momento yo soy el Zar y tú, el Maestro (así con mayúsculas).

      • Te agradezco, Majestad

        Te agradezco, Majestad Imperial, pero Maestro es una palabra que me cae grande, y mucho más con mayúscula, aparte de que resulta harto incongruente llamar maestro a quien continúa aprendiendo. Y créeme que no es falsa modestia lo que motiva estas líneas. Yo tengo de modesto lo que un lince de corto de vista. Vale.

      • Zar, Maestro…¿y yo qué

        Zar, Maestro…¿y yo qué soy…?

        Me siento como el Rey de Picas en Alicia en el País de las Maravillas…

        Penoso y envidioso

        Creo que debemos dejar de chuparnos las pollas como dirían en Pulp Fiction, y pasar a modo secreto, porque no sé si estas charlas endogámicas blogueras le hacen mucho bien a nuestra querida revista ¿habéis visto ‘D de qué’?

         

        un fuerte abrazo

        • A estas alturas del partido,

          A estas alturas del partido, mi querido Félix, y si en la sala de máquinas no arreglan de una maldita vez el mecanismo de acceso a los que quieren dejarnos comentarios, lo mejor que justamente podemos hacer por nuestra querida revista es eso que en periodismo se llama «hinchar el perro», y para ello, escribirnos por medio de comentarios en los blogs que más vayan con nuestra indígenosincracia particular. Yo ya les he pedido a mis lectores (y te juro, sin autobotafumeiro, que son muchísimos), que por favor no me jodan más con la queja de que no pueden dejar sus comentarios en mi blog, o en otros que también les gustan mucho, porque las condiciones de acceso al área Comentarios se asemejan a las que habilitan para capar cardenales en la Curia Romana. (Por cierto que son las mismas reglas que se dictaron para la habilitación de eunucos en la Sublime Puerta). Así pues, escribámonos alegremente en los blogs de nuestra predilección personal, nosotros, los quasi únicos afortunados del mundo virtual con acceso al sancta sanctórum (supongo que altamente involuntario) de fronterad. Vale.

          • yo ya le he dado la ‘brasa’

            yo ya le he dado la ‘brasa’ un montón de veces a Alfonso, porque los amigos que se me han quejado del acceso a Comentarios no son precisamente de los que no tienen práctica en hacer estas cosas, pero no hay manera. Supongo que tendremos que seguir dando la lata con el tema. No por nosotros sino por la buena marcha de la revista, estas cosas no le hacen mucho bien.

            Un abrazo para ti y otro para el bloguero ‘propietario

        • Amigo mío, es que nos

          Amigo mío, es que nos acabamos de ciberconocer, ya había mantenido más contacto con el Maestro, pero tú y yo estamos pendiente de una conversación que se producirá el lunes que viene después de que nos cuentes algunas de tus fantásticas historias africanas…

          • Bueno, bueno, tranquilo

            Bueno, bueno, tranquilo querido VD, no te calientes que mis comentarios sobre mis experiencias con mujeres van a ser algo menos que ligth (gracias por la aclaración de la frase en inglés, ya me la he copiado por si la necesito). Poco más que hacer la declaración de intenciones: reconocer que han existido y que muchas de ellas son especiales.

            Comprende que yo me había pedido, en los blogs, hablar de Burkina y tú de sexo. Cada uno lo suyo y el Maestro (¿Diny es Margarita?) en la de todos, que siempre nos acompaña y aconseja.

            Eso sí te invito a venir, querido amigo, y puedes acabar mezclando las dos cosas. Lo de montar tríos aquí no digo que no se haga, pero no es lo más normal. Creo.

            No sé aún lo que escribiré, pero puedo decirte (en secreto) que he estado, aquí en Burkina, con la mujer más hermosa y la más horrible de las que he conocido en toda mi vida. Pero no son tantas, tengo un amigo que habla de cientos, yo ni cien. Seguro, así a vuela pluma.

            Hasta el lunes (al sol) o cuando sea. Un abrazo

  3. Por cierto, querido VD, te he
    Por cierto, querido VD, te he puesto un comentario en tu primer post, pero me temo que no lo habrás visto, por eso te lo digo porque le eches un vistazo. Era apoyándote un poco, sin hacer juegos de palabras con esto de los apoyos, tú que vas sobrado…
    Pero se me olvidó comentar algo gracioso: mi copine actual, la que veo más asiduamente se llama Fanta, ¿gracioso, no?
    Creo que fue cosa del destino, cuando alquilé el año pasado la casa donde vivo venía con ‘mobiliario’: un perro que se llama Pepsi.
    Así que cuando otra copine me presentó a su amiga Fanta, pensé para mí ‘pues va a ser ésta…’
    ¿Cómo rechazar un perro que se llama Pepsi y una mujer que se llama Fanta cuando yo he sido tan de Coca…?
    Destino, destino…
    Yo no voy a poder estar en la fiesta de FronteraD, pero te aseguro que me dan ganas de coger un avión sólo por conocerte, espero poder hacerlo algún día que yo voy cada 2 meses a Madrid.

    un abrazo

  4. Hombre Félix voy a ver ese
    Hombre Félix voy a ver ese comentario del primer post que como habrás visto recibió alguna crítica muy dura. Así que agradezco doblemente el apoyo. Es una pena que no nos conozcamos, en cualquier caso no me hubieras conocido, yo a ti sí, porque voy a la fiesta de incógnito, quizá hubiéramos hablado pero nunca sabrías que era yo. Yo te conozco porque ya he visto tu foto. Pero algún día nos correremos una juerga juntos. Seguro. Voy a ver ese post. Y te leeré el lunes, recuerda que me has prometido una historia un poco subidita de tono que escribirás el domingo y yo leeré el lunes. Saludos.

    • Zar, te repito: no esperes

      Zar, te repito: no esperes nada subido de tono. Sólo reconocimiento del hecho causante. Lo demás te lo dejo a ti. Que no te he prometido nada, de eso me acuerdo. Ten en cuenta que yo tengo nombre y cara y una lamentable imagen que conservar.

      Si hubiera ido le habría pedido a Alfonso que te pusiera con tiza la Z, de zar, en la espalda, como a un Peter Lorre cualquiera, para poder reconocerte.

      Lo de la juerga juntos no te digo que no, aunque ya no estoy yo para los trotes que me gasté cuando era joven como tú.

      Tómate una copa a mi salud, y si ligas me brindas el primero 😉

      Un abrazo

      • Tranquilo amigo mío, sé que

        Tranquilo amigo mío, sé que tienes una reputación que cuidar, yo también, por eso voy de incógnito. Y no creas que soy joven que estoy en los 45.

Comments are closed.