Las chispas de las vidas

4
231

 

La publicidad fue una de mis pasiones, eso de llegar a vender relojes de arena en el Sáhara (¡sin problemas de repuestos!) o clepsidras en medio del océano. Sofisticados charlatanes de feria para un mundo globalizado.

 

Siempre me encantó la CocaCola, incluso de mayor, que siempre he comido con refrescos o agua de litines, luego me pasé, cuando desaparecieron los litines, o mejoró mi estatus económico, al agua de Vichy, más que con vino o cerveza. La diabetes me ha llevado a los alternativos Ligth o Zero, pero me habré bebido, sin exagerar, miles y miles de litros de CocaCola a lo largo de mi vida. Si exagerara, como los publicistas de CocaCola, serían, sin dudarlo, millones o millards de litros.

 

Por eso siempre les perdoné la licencia poética-publicitaria de decir que eran la chispa de la vida, porque aunque fuera una bebida chispeante se pasaron un poco los publicistas con la exageración.

 

Y puestos a comparar con la publicidad creada en Estados Unidos por PepsiCola sale perdiendo.

 

Esos sí que son anuncios graciosos, en los que se utiliza sangrantemente la comparación de las 2 marcas, cosa que no se permite en Europa, o en España, al menos.

 

Son especialmente graciosos el de la niña que al beber Coca, en vez de la Pepsi que ella quería, se le transforma la voz en la de un padrino mafioso, o la de los 2 repartidores de Coca y Pepsi, que comparten sus bebidas en un bar de carretera gracias al espíritu navideño, pero que acaban dándose turrón…

 

 

Pero el último anuncio que he visto aquí, en África, de CocaCola me ha indignado. Se han pasado un montón.

 

Yo no veo la TV, que soy más de letras que de santos, pero con la EURO 2012 volví a tener el pálpito de que podíamos volver a ganar y me apreté la mayor parte de los partidos, sobre todo los de la Roja.

 

Y, ahí, en los descansos, vi el anuncio.

 

 

Los uniformes de los niños son muy monos, como ellos mismos, pero no se corresponden con lo que suelen llevar en los colegios o liceos

 

 

Lo que más me cabreó es que a mi mujer, africana ella, el anuncio le sacó la sonrisa y le pareció trés jolie (muy bonito).

 

Y tuve que explicarle que era una vergonzosa mentira, como tantas cosas que acaban creyéndose por aquí (mucho me temo que me haga tanto caso con esto como con lo de Dios: ni puto).

 

El anuncio en cuestión, con una canción muy bonita y pegadiza (I Love You Africa), comienza con un abuelito cantor rodeado de un coro de angelicales niños y niñas ataviados como con un uniforme de colegio que le rodean en el campo, africano, supongo, formando un semicírculo y bailan y cantan con él.

 

Y se van alternando imágenes idílicas de África y deprimentes del primer mundo. ¡Manda güevos!

 

El que no conozca África, o la mayoría de sus países, podría llegar a creérselo.

 

Y los africanos se lo creen porque les toca la fibra sensible de que África es el futuro y ellos tienen la suerte de vivir en él, no en América o Europa, por más que intenten por todos los medios conseguir visados o una buena patera.

 

No se puede ser más cínico.

 

Os copio los textos traducidos y ya me decís si no habría que denunciar  a CocaCola por algo así.

 

“Hay un millard (mil millones) de razones para creer en África”

 

“Cuando el mundo tiembla y vacila (imágenes de policía reprimiendo y disturbios)

 

África baila a su ritmo” (africanos bailando en súper disco estupenda de la muerte)

 

“Cuando un grupo internacional intenta vender una canción (grupo tocando en un garage)

 

5.000 músicos africanos se presentan en público» (y se prostituyen, las mujeres, para poder vivir, al menos aquí)

 

“África produce cada año más películas que Hollywood y Bollywood juntos” (y con una calidad que pa qué las prisas)

 

“Cuando el mundo se preocupa por su futuro, un millard de africanos comparten una CocaCola”

 

¡Toma ya, publicista, un millard, mil millones de africanos, TODA LA POBLACIÓN DE ÁFRICA, bebe CocaCola.

 

Aquí, por lo menos, yo descontaría sus 12-14 millones, sobre 16, que no creo que la hayan probado nunca.

 

Estoy indignado, sí, porque El Mundo Today puede bromear con esos conflictos africanos, aunque a mucha gente no le guste hacer bromas con esto, y mejor aún si no se lo recuerdan, pero que lo haga CocaCola y en serio es de mear y no echar gota.

 

Olvidar la República Democrática del Congo, Senegal, Costa de Marfil, Malí, Libia, Argelia, Al Qaeda Magreb Islámico, Egipto, Sudán, Kenia, Argelia y tantos y tantos países africanos donde el conflicto, o la guerra y las matanzas continúan es, cuando menos criminal.

 

Habéis perdido un adicto a la coca.

 

Me paso a Pepsi

 

 

GALERÍA DE RETRATOS DE JAVIER NAVAS

4 COMENTARIOS

  1. TiTo dixit
    Sí, es un tipo de

    TiTo dixit

    Sí, es un tipo de publicidad que a mí también me revuelve el estómago. Es pura manipulación de la realidad, un engaño sin pudor… es irritante. En menor medida yo me he visto en situaciones en que se me pedía algo así, y no es precisamente un momento que te haga sentirte orgulloso de tu trabajo. Ninguna organización de control sobre la publicidad pone coto a esta práctica, quizá porque es muy difícil poner la línea para separar lo que es una clara manipulación. Quizá es que todo en publicidad sea un intento de manipulación.

    • Es complicado definir,
      Es complicado definir, claramente, cuál es el límite de lo tolerable en publicidad.
      Desde luego la mentira gruesa y la exageración sin control creo que no deben admitirse.
      Como si vendes un producto diciendo que te hará ser tan guapo como Rajoy o la Merkel, pues no debes permitirlo porque confunde a la gente, además que si fuera verdad sería mucho más terrible aún que si es mentira…

  2. Siempre me sentí un bicho
    Siempre me sentí un bicho raro por ser fiel a la Mirinda.Tantos años pensando que estaba equivocado y, al final, la globalización me ha dado la razón.

    • No te sientas bicho raro por
      No te sientas bicho raro por lo de la Mirinda, que tienes muchos otros motivos, jajaja

Comments are closed.