
El Museo del Prado acoge una exposición que celebra la obra del escultor Juan Muñoz. El artista madrileño se dio a conocer durante las décadas de los ochenta y noventa. Dice Julia Ramírez-Blanco, redactora en El Cultural, que Juan Muñoz (1953-2001) fue “uno de los responsables del retorno de la escultura figurativa al arte contemporáneo”. Su relación con la historia del arte es incuestionable. Su trabajo ha bebido mucho de la tradición, en especial la de Goya y Velázquez. Y es por esto que el comisario de esta muestra, Vicente Todolí (antiguo director de la Tate Modern de Londres), ha colocado las esculturas de Muñoz junto a estos grandes nombres de la pintura española. “Puedo tomar de los artistas anteriores lo que quiera y lo que necesite… No tengo ningún problema en reconocer que la Dama de Baza es tan importante para mi obra como un tubo de neón: de la historia del arte robo todo lo que puedo”, confesaba el propio Muñoz. La muestra se encuentra repartida entre el edificio de Villanueva y el Claustro de los Jerónimos. Trece series de figuras en constante conversación con las obras del museo. Por poner algunos ejemplos: sus esculturas son observadas por Las meninas, sirven de preámbulo a la sala de pinturas negras de Goya… “La exposición es un paseo”, apunta Todolí. Las creaciones del escultor remiten al minimalismo más puro. Muñoz introdujo “suelos ópticos” a sus creaciones, mostrándose muy interesado por la geometría y las ilusiones que puede crear el espacio. “A los grandes artistas del Barroco se les pedía lo mismo que a los artistas modernos: construir un lugar ficticio, hacer el mundo más grande de lo que es”, contaba. “La sensación de fragilidad, el movimiento congelado, el mundo de la magia y la angustia existencial plantean la vida como un juego de equilibrio muy precario”, dice Ramírez-Blanco. En Juan Muñoz. Historias de arte las esculturas observan “escenas congeladas en el tiempo”.
Dónde: Museo Nacional del Prado, Madrid, España
Cuándo: hasta el 8 de marzo




