Todos los caminos bien recorridos te van a llevar al abismo.
El que camina con conciencia sabe que no hay suelo debajo de los pies.
Benjamín Labatut
Cuando se encienden sus luces
los dos árboles del declive me llaman
me llaman a gritos de viento cálido y gaviotas y cielos imposibles
Los dos árboles del declive
Cerca, un edificio rectangular irradia un brillo previo a la vida
Todos las noches me prometen algo que no sé qué es
El misterio
La fe
Sé que voy a ir
recorrer el camino entero
aunque es bien sabido
que al otro lado no encontraré nada
Yo, que he vivido en el filo
toda mi vida
ahora puedo permitirme ser una mujer
silenciosa y enigmática
Y voy a ir
porque hasta allí llega el mundo
y hasta ahí llego yo
aunque al otro lado no haya nada
y todo se termine en el declive donde habitan los dos árboles
Voy a ir
El último día
de todos los días de toda mi vida
voy a subir
y voy a saltar
y allí, al final, en el fondo de la nada
voy a encontrar por fin mi casa
Mi casa
La única casa posible
Abriré la puerta
por primera vez
y encontraré un Yo esperándome
esperándome sin miedo y sin pausa
esperándome durante siglos de vientos y desiertos
un Yo que no conozco
que irradia un brillo previo a la vida
E intuyo que también
tras mis lágrimas
me va a estar esperando Dios
el abismo de todos los abismos
el silencio a toda pregunta
La nada que finalmente
será Todo
Vengo de un misterio
en los confines de mis inicios
en las eras de mi pequeña infancia
Sé reconocer sus trazos los destellos de sus orillas sus indicios
El borde ha sido siempre mi lugar de Ser
Mi vida, un permanente despeñadero
y vengo dispuesta a perderlo todo
si es que hay algo que perder
porque antes de nacer yo habitaba un abismo
Ese abismo al que indefectiblemente todos mis poemas conducen
Ese abismo en el que todos mis poemas irremediablemente mueren






