Levon Helm, presente

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Levon_Helm

 

Mediados de los años 60 del siglo pasado. Los éxitos se suceden en las prospecciones petrolíferas y las plataformas proliferan en busca del oro negro en las aguas profundas del Golfo de México. Hasta allí se marcho Levon Helm la primera vez que dejó la música.

 

Poco antes, Bob Dylan había sucumbido al encanto del sonido eléctrico de The Hawks y quería aplicarlo a sus composiciones folk y que le acompañasen en su próxima gira. Una oferta así no se puede rechazar, así que los chicos hicieron las maletas y se marcharon con el nuevo fenómeno musical a romper todos los moldes que se les pusieran por delante. Pero las tradiciones hay que ir derribándolas poco a poco y la acogida de ese nuevo sonido no fue muy buena entre los intransigentes talibanes del folclore americano. La decepción fue tal para Levon, batería de la banda, que pensó que eso no era lo suyo; colgó las baquetas y se marchó a buscar su futuro en las plataformas petrolíferas del Golfo de México. Pero sus compañeros lo echaban de menos y regresó acudiendo a su llamada. Dejarían de ser The Hawks para ser The Band y convertirse en uno de los grupos de música más influyentes de la historia de Estados Unidos.

 

En el relato cinematográfico se llama punto de giro al momento en el que en la historia ocurre un hecho que quiebra la acción y le hace cambiar de rumbo. En un guión suele haber dos puntos de giro, pero en la vida los hay a barullo. Uno de los míos fue un día de 1978, cuando vi la película documental The last waltz, de Martin Scorsese, sobre el concierto de despedida que The Band ofreció el Día de Acción de Gracias de 1976 en el teatro Winterland de San Francisco. Creo que ya he recomendado en varias ocasiones ver esta joya del cine y de la música. Hoy, además de insistir, os quiero pedir que prestéis especial atención al señor que está sentado en la batería. Escuchad cómo toca y, sobre todo, escuchad cómo canta, porque es en ese preciso instante cuando se quiebra la acción y cambia el curso de la historia.

 

Hace dos días, Levon Helm, el granjero de Arkansas y el mejor batería cantante que jamás he escuchado, volvió a dejar la música por segunda vez, pero esta vez ha sido para siempre.

 

@Estivigon

Nacido en Madrid en septiembre de 1962. A mí y a mi entorno, cada vez nos cuesta más definir a qué me dedico. Periodista de carrera durante quince años en la editorial GyJ, guionista de cine y teatro, productor de contenidos audiovisuales para museos y centros de interpretación, community manager en BMG Rights España, gestionando la identidad digital de un puñado de artistas, y músico. Aunque esto último me queda un poco grande; me considero un aficionado, pero, para bien y para mal, llevo veinte años metido de lleno en esta vorágine en donde me conocen más como Estivi. Discos grabados, conciertos, giras, noches… y muchos amigos.