Llanto y crujir de dientes

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Todo lo que sé del oficio de  periodista lo aprendí en El País; no sólo lo que Sol Gallego-Díaz recordó hace unos días, a saber, que el buen periodismo no consiste en ser `imparcial´, sino en indagar la verdad de los hechos. También aprendí allí buena parte de lo que sé del castellano. Ahora corren otros tiempos, aunque creo que sigue siendo uno de los mejores diarios –también La Vanguardia, entre otros- del país (con minúscula). Por eso es mi principal lectura diaria de prensa, no la única, y por eso también la mayor parte los errores escritos que comento aquí los pesco en El País. Este largo preámbulo es necesario para que queden claras dos cosas: una, supongo que si leyera los principales diarios todos los días pescaría muchas burradas en todos, y dos, sufro mucho cada vez que veo el desaliño y deterioro del lenguaje precisamente en ese periódico, donde en su momento hubo tanta preocupación por el tema. Responsables habrá, claro, pero yo ahí ya no entro… Aquí van unas pocas perlas; algunas son incomprensibles.

 

—Pie de foto de primeros de noviembre: “Bernie y Ruth Madoff, atendiendo a una fiesta en diciembre de 2000”. Evidente mala traducción del inglés to attend, (en este caso y casi siempre, asistir, no atender). Un falso amigo nítido.

 

—Otro pie de foto: “La nieve y el frío en el lago Ginebra (Suiza)”. A poquita geografía que uno sepa resulta claro que el susodicho es, de toda la vida de Dios, el lago Lemán, pero claro, seguramente el original en inglés ponía “the Geneva lake”: un redactor perezoso que por no buscar en Google lo dejó en “el lago de Ginebra”. El de aquí suprimió incluso ese pequeño matiz y lo dejó en el lago Ginebra (¿quién traduce los pies de foto? Recuerdo uno en que “the British Library” se convertía en ¡“una librería británica”!).

 

—-Gran titular, en primera página, del sábado 5 de noviembre de 2011: “Rubalcaba se rebela a las encuestas”. ¿Para qué hacer comentarios?

 

—“Plan para salvar a 16 millones de vidas”,  setiembre de  2010. Que los académicos expliquen por qué, yo sé que se podría salvar a 16 millones de personas, pero no a 16 millones de vidas. Cuestión de oído (y de veteranía, esa rara avis en las redacciones).

 

—“…el fracasado intento de disuadir a Tomás Gómez para que retirase su candidatura”. O “disuadir de que presentase”, o “convencer de que retirase”. Elija usted mismo…

 

—La radio relata el juicio a una pareja que mató a su bebé (niña) a fuerza de golpes. El caso es que, no me acuerdo si él o ella “le golpeó, la provocó heridas”. Es decir, justo al contrario de lo correcto, laísmo y leísmo a toda máquina.

 

Ufff!

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.