‘Lo invisible’, de Rui Lage

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Rui Lage comienza su novela Lo invisible con un íncipit memorable: “Todos los bosques primitivos están embrujados. Estaban antes de los hombres y de las palabras. Y antes de las palabras estaban callados, muertos, porque nadie había dado nunca testimonio de ellos”. Este comienzo ilustra el texto fechado en el último año del siglo XIX, y enmarca el universo mágico y onírico en el que va a reinventar una vida de Fernando Pessoa, que poco tiene que ver con los hechos biográficos que de él creemos conocer y nos incita a profundizar en el mundo de ese escritor universal y único. Como diría Vargas Llosa, “las novelas mienten–no pueden hacer otra cosa–, pero esa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad…”.[1] Esa es la sensación que tenemos cuando transitamos por los viajes y las aventuras a las que nos invita el autor, al que reconocemos casi como un heterónimo más del poeta.

La novela se inicia en Suráfrica, etapa poco conocida en la vida de Pessoa, en un breve relato sobre un suceso que acontece a su heterónimo juvenil Alexander Search, que plantea dos diferentes maneras de entender la naturaleza y la relación con la vida y la muerte: la de la mentalidad occidental confrontada con la visión de pueblos primitivos.

Un gran salto a la Lisboa de los años 30 del siglo XX nos sitúa a los protagonistas, Fernando Pessoa y su amigo Augusto Ferreira Gomes, como socios de una empresa de Investigaciones Ocultistas y Paranormales. Poco importa lo disparatada que pueda parecer la dedicación profesional. Lo interesante es la manera en la que RuiLage nos propone el mundo de Pessoa y cómo nos lo dibuja con todos los complementos que lo hacen plausible: las descripciones lisboetas por las que somos perfectamente capaces de imaginar a Pessoa –la Rua dos Douradores, la Praça da Figueira o el Palacio Foz–; el propio nombre de la empresa de investigación, Bandarra, que nos sumerge inevitablemente en su imaginario histórico y futurista; las referencias a sus propios heterónimos y sus simpatías por el ocultismo. Una muestra de Lisboa con pretensiones cosmopolitas y una realidad alternativa a la difícilmente definible identidad histórica de Pessoa, incluidas unas relaciones amorosas bastante diferentes a las etéreas que creemos conocer.

En ese contexto nos propone la trama aventurera, un viaje para ejercer sus peculiares capacidades profesionales y resolver un difícil problema: “Hace dos meses que todos los días, a partir de las once de la noche, las calles, los campos y los montes en torno a este lugar se ponen en pie de guerra”. En el trayecto entre Lisboa y el profundo norte, en una curiosa inversión de los tradicionales desequilibrios norte-sur, aprovecha para describirnos la realidad social del Portugal de entreguerras, el contraste capitalino con la pobreza y la ignorancia del ámbito rural, “el panorama de hambre y enfermedad milenarias”. Y con él, de nuevo, dos visiones de la vida.

Pero la expedición y la investigación que conlleva va más allá de un ejercicio espiritista. Plantea una forma diferente de entender el mundo, como podría haberlo hecho Pessoa. Una realidad “a medio camino entre lo corpóreo y lo incorpóreo…un mundo con intersticios, pliegues, resquicios…” que nos recuerda inevitablemente la concepción cuántica del universo. E incluso, el Pessoa fautor, se atreve a conjeturar: “¿No podría ser que sus heterónimos fuesen, también ellos, habitantes de la cuarta dimensión?”.

De esa forma, la resolución del problema objeto de su contrato, va también más allá de la pregunta planteada. Traza una forma distinta de entender la precariedad y relatividad de la existencia, un camino que “permite transitar entre lo real y lo irreal, entre el sueño y la vigilia, entre la vida y la muerte”. En última instancia, entre lo visible y lo invisible.

El relato, caleidoscópico, mantiene el interés con una escritura muy fluida y una excelente traducción. Todo ello con la cuidada edición a la que nos tiene acostumbrados La Umbría y la Solana.

[1] Mario Vargas Llosa. La verdad de las mentiras. Alfaguara. Santillana Ediciones Generales SL. Madrid. 2002.

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