Lo lista que es la amada

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Natural dialéctica de buen conversador que siempre habla por turnos, así cantan los mirlos las noticias del alba, en hexámetros épicos, por si acertamos a decir la última palabra, que una sola bastará para sanarnos ¡Mientras exista una mujer hermosa…!, recita santamente la mano de Dios, bien puesta sobre la pechera: Álcese la frente inmaculada, que al sol de abril se rosen sus claras mejillas, vuelen al viento los rubios cabellos que escurecieron al oro… Un derroche de versos callando celosamente el temido secreto: Lo lista que es la amada, de pies a cabeza armada, siempre por desarmar, marchando con paso firme más allá de los caminos, precisamente orientada campo a través, cabeza visible de toda batalla naval… Aquí yace, ay, una mujer virtuosa: Cardó la lana y ordeñó la vaca. Bien sabrá la mano de Dios cuándo son superfluos los epítetos: Mientras exista una mujer, habrá poesía.