Los lúcidos que necesitamos

0
226

 

El de Federico Mayor Zaragoza es un discurso diáfano, coherente, honesto y, sobre todo, necesario. Más que nunca ahora que Los Mercados y los banqueros, que son lo mismo, empujan al pueblo europeo hacia un abismo hasta hace poco reservado a eso que llamábamos tercer mundo. La indignación está en la calle, cada vez más gente se pregunta por todas partes hasta cuándo se puede mantener este sistema económico global que no sólo es profundamente injusto, sino también altamente ineficiente. Y me digo, yo que todavía hoy echo de menos a Saramago cuando leo la prensa, que necesitamos lúcidos, necesitamos voces críticas como la de Mayor Zaragoza, que, con esa autoridad que le da un prolífico currículum en el que se destaca la dirección de la Unesco, pide con urgencia una transición “de una economía de especulación, deslocalización y guerra a una economía global sostenible”. De una cultura de violencia a otra de diálogo y paz.

 

Vivimos tiempos confusos, de transición. Una época en que “las viejas ideas no acaban de morir, y las nuevas ideas no terminan de nacer”. Pero ya se están fraguando. Necesitamos voces críticas que iluminen el camino, porque voluntades de cambio no faltan, y cada día con más indignación. El sociólogo suizo Jean Ziegler y el uruguayo Eduardo Galeano son otros ‘pepitos grillo’ de ese manicomio macabro en que hemos convertido el mundo, que diría Galeano. Lo explican con humanidad e indignación descarnadas en este imprescindible documental en que hablan del orden criminal del mundo. Galeano, con su fina ironía poética, insiste en que el miedo nos tiene paralizados, mientras unos pocos, “banqueros y guerreros”, manejan los hilos y nos roban hasta el diccionario, porque las palabras ya no saben lo que dicen, y hasta el el capitalismo pasó a llamarse economía de mercado. El uruguayo y el suizo alertan de que esos zares de las finanzas, invisibles, en la sombra, acumulan más poder del que nunca tuvo emperador alguno.

 

Ziegler recuerda la obscenidad hipócrita de un mundo en el que todos los años mueren millones de personas, aunque, según la FAO, el planeta podría alimentar al doble de sus habitantes. Dice Mayor Zaragoza que su conciencia no le permite dejar de recordar una de las más tristes paradojas de este mundo al revés: que en el mismo planeta donde más de 70.000 personas mueren de hambre cada día, se gastan 4.000 millones diarios en armamento y gastos militares. “Un genocidio de desamparo y olvido”. Leo en El Mundo que las ventas de armamento han crecido un 24% en los últimos cuatro años; sí, en plena Gran Recesión. EEUU, Rusia, Alemania, Francia y Reino Unido acapararon el 75% de las ventas totales entre 2007 y 2011. Sí, definitivamente, la industria de la muerte va bien, también, quizá sobre todo, en tiempos de crisis.

 

No sorprenderá a nadie, entonces, que en medio de ese gigantesco cinismo en que nos movemos, Alemania le exigiese a Grecia, al tiempo que le imponía severos recortes que ahogan más y más a la población griega, que mantuviese las compras de armas a sus ricos hermanos del Norte. Motivos, como se ve, no faltan para la indignación. Y así se muestran Mayor, Galeano, Ziegler: profundamente indignados. Como decía ese otro sabio tan necesario, Hessel, después de la indignación llega el compromiso. Y el norte no puede ser otro que la rebelión.

 

* Siempre oportuno visitar el blog de Mayor Zaragoza, donde además de sus textos, se encuentran videos de entrevistas. Muy recomendable también la entrevista que se publica en la última edición de Números Rojos.

* Aquí podéis ver el documental El orden criminal del mundo, emitido originalmente en el programa En Portada, de TVE.

Nací en Extremadura, pero soy -también- madrileña. Periodista por vocación y convicción, llegué a América Latina en 2008, a esa ciudad caótica y fascinante que es São Paulo. Después de unos años entre samba y tango, me establecí en Buenos Aires, desde donde trabajo como 'freelance' y colaboro para medios como El Mundo y Le Monde Diplomatique. Aunque, cada vez más, apuesto por los proyectos independientes: la revista Números Rojos, la web Carro de Combate -dedicada al consumo responsable y la denuncia del trabajo esclavo- y, por supuesto, este Fronterad.   Afincada por fin en Buenos Aires, una ciudad que me cautivó desde mucho antes de visitarla, cuando se me mostraba desde las páginas de Julio Cortázar, sigo descubriendo este continente diverso y complejo, este continente con las venas abiertas que, sin embargo -o por eso mismo-, tiene tanto que enseñarle al mundo.