Los medios se han vuelto millennials

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El ERE de Playground (que se llevó por delante a un 55% de la plantilla a principios de este año) y el cierre de Buzzfed España han puesto en cuestión si los denominados «medios millennials» realmente representan a esta generación. Periódicos como El Confidencial y Público han reflexionado sobre el fracaso de estos digitales revolucionarios en nuestro país, que siguen triunfando en otras partes del mundo, pero que aquí dejaron de funcionar en los últimos meses.

 

Ambos periódicos analizan –entre otros ítems- el esplendor y la decadencia de estos. Lo cierto es que esta prensa millennial se ha ido al garete, en gran parte, por “el cambio de algoritmo del Facebook”, una frase que últimamente ha sonado mucho en las redacciones de este país.

 

Algunos sentencian categóricamente el fracaso de los medios millennials sin analizar más allá. Y no me estoy refiriendo solo a la precariedad general que viven la prensa digital, que Alfonso Armada explicaba así de claro en Público.es: «En Estados Unidos hay un lector mucho más concienciado con la necesidad de apoyar el buen periodismo para que exista una auténtica vigilancia del poder. Los lectores de aquí, sin embargo, se han mal acostumbrado a leer gratis y la prensa ha tenido que tirar hacia delante sin respaldo».

 

«Para que los periódicos se conviertan en un proyecto empresarial viable, es imprescindible pagar por los contenidos. Los lectores solo aceptarán ese trato si antes hemos hecho pedagogía con ellos y, sobre todo, una apuesta decidida por la calidad informativa», señalaba el fundador de Frontera D.

 

Lo que muchos han olvidado analizar, es que estos dos casos no son los únicos ejemplos de la trasformación que han vividos los medios. Aunque muchos no lo hayan pensado, la televisión y la radio se han adaptado a mi generación. Y, aunque no sean nativos millennials, si que son medios millennials.

 

Aunque parezcan medios alejados de los jóvenes, han surgido nuevos formatos que están arrasando en la pequeña pantalla y el transistor. Los medios se han vuelto hacia los millennials para atraer a este público con programas diseñados para lo que esta generación reclama: huir de los normalidad mediática, de los chistes blancos y de la corrección política.

 

Un claro ejemplo es David Broncano y toda la maquinaria que le rodea. Han conseguido adaptar un formato tan antiguo como la radio al público millennial, por no hablar de su programa de televisión. Simplemente comparen al clásico Iñaki Gabilondo con un presentador al que –a veces- no se le entiende al hablar porque se ríe de sus propios chistes, y que está acompañado de unos colaboradores que se salen de la normalidad. Además de que su presencia nada tiene que ver lo más rancio de los medios, tienen programas donde interactúan directamente con el público de la manera más absurda posible (algo parecido a las redes sociales, por lo que puede parecer más cercano a los millennials).

 

Aunque, se debe admitir que existe una trampa: Youtube. Muchos de los usuarios que siguen programas como La vida moderna o La resistencia lo hacen a través de la plataforma digital. Pero esto no quita mérito a los programas millennials que sí que tienen tirón, aunque el medio asociado a ‘Velaske ¿yo soy guapa?’ haya caído en desgracia.

 

¡Larga vida a los medios que se han vuelto millennialls!

Fran Sánchez Becerril. Mérida, 1994. Periodista y medio jurista. Medio extremeño y medio cántabro. Este blog podría haberse llamado "Soy millennial y me jode", esa generación a la que pertenezco acusada de no querer comprar coches, ni viviendas, ni coger vacaciones y un largo etcétera de despropósitos. Bajo este nombre de cohorte "boicoteador" del sistema se camufla la precariedad a la que estamos sometidos, reflejo de la época que nos ha tocado vivir a los jóvenes de hoy en día. Este blog servirá de análisis y reflexión de la actualidad que rodea a la realidad de los millennials.

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