Ludwig van Beethoven: el músico y el ciudadano

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La historiadora del arte Agnieszka Lulinska y la musicóloga Julia Ronge, ambas conservadoras de la Bundeskunsthalle de Bonn, organizan una exposición que intenta devolver una imagen exhaustiva del gran compositor alemán Ludwig van Beethoven, en su dimensión ontológica de ciudadano crítico del mundo y músico, durante los años convulsos de las guerras napoleónicas de transición hacía una Europa moderna. La exposición se divide en cinco períodos cronológicos: de 1770 a 1792, que representan la infancia en la ciudad natal de Bonn; luego los estudios en Viena bajo la enseñanza de Haydn y sobre todo de Johann Georg Albrechtsberger, y las primeras publicaciones de las obras que lo irán consagrando como un joven y prometedor compositor; los primeros síntomas de la sordera acompañados por ideas de suicidio hasta llegar al último período de su composición, donde el dolor y la enfermedad abren paso a una madurez artística que le permite ir más allá de sus anteriores referentes como Mozart y Haydn. Con emblemática antelación, Beethoven encarna a la perfección el héroe romántico y anticipa aquella “magnífica ironía” de borgiana memoria. Cuando Jorge Luis Borges fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires la ceguera ya había velado casi por completo sus ojos, dificultándole de manera irreversible el oficio de la lectura. A pesar de ello, seguía burlándose de esa situación con sonrisa vagamente amarga: “Nadie rebaje a lágrima o reproche/ esta declaración de la maestría/ de Dios, que con magnífica ironía/ me dio a la vez los libros y la noche./ De esta ciudad de libros hizo dueños/ a unos ojos sin luz, que sólo pueden/ leer en las bibliotecas de los sueños…”. Y sin embargo la condición de Beethoven sigue generando compasión y tristeza, como escribió Luis Gago en las páginas de Babelia: “[…] la enfermedad, ese ‘demonio envidioso’, siguió acechándolo implacablemente durante toda su vida, como muestra gráficamente un panel de la exposición. ‘Estoy (…) casi constantemente enfermo’, escribe en 1813. Jaquecas frecuentes, dolencias pulmonares, reumatismo, gota, pérdida de visión, neumonía, ictericia, diarrea crónica, cólicos, ascitis o la cirrosis que acabó con su vida en 1827 dan cuenta de una vida plagada de dolor. […] Nada fue, sin embargo, tan lacerante como la sordera, el enemigo mortal de un músico, casi total en su edad madura. Ver la trompetilla que se colgaba a regañadientes de la cabeza […] e imaginarlo intentando percibir con ella resquicios de sonido genera desazón”.

 

Cuándo: Hasta el 26 de abril

Dónde: Bundeskunsthalle, Bonn, Alemania

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