Make Up

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Make Up

   Episodios como el Holocausto, polémicas twontas aparte, son imposibles de maquillar. No podemos cambiar la historia. Los hechos quedan registrados en libros como «Mein Kampf». Aún así, yo lo he intentado con otro libro, el cómic de Shigeru Mizuki, «Hitler«. Como es un manga, de los que se lee de derecha a izquierda (ideal para disléxicos), pensé que por una vez la historia estaría escrita al revés.

 

   Error.


   Shigeru Mizuki es un dibujante al que se le puede acusar de ser de derechas, ya que perdió su brazo izquierdo durante la II Guerra Mundial. Y aunque aprendió a dibujar con la otra mano, esta  ‘vieja desconocida’ no le engañó y, con el blanco y negro, retrató fielmente una epoca tan gris.


   El resultado es un cómic biográfico al estilo japonés de un hombre desdibujado: el Adolf artista y vagabundo se topa con el héroe de guerra condecorado y, unas páginas más adelante o hacia atrás (es manga), el agitador de masas pone en jaque al mundo entero. 

 

   Aunque parece de locos, así es la historia.


   Y ahora me voy a meter en la lucha antes de salir a la calle, que me he levantado con los pelos muy revueltos.

Si tuviera un título noveliario sería de suspense o de humor y si pudiera viejar me gustaría llegar a los 90 con buena salud. Mi madre siempre me regañaba por ser un optimista, no por ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino por creer que podía beber directamente de la botella. También desde pequeño empecé a desarrollar el gusto por la música, ya que carezco de oído y tacto para tocar cualquier instrumento. Me confieso disléxico habitual, de los que van al cine a leer y devora los bocadillos de los cómics. Así que, bienavenidos a este viaje en blogo porque la realidad que nos rodea es diferente según el cristal con el que se mira, pero quizá, haciendo la vista gorda, podamos verla sin cristal. Por tanto, lo que nos queda es tomarnos la vida con mucho rumor, que la certeza absoluta nunca la vamos a tener e, iluminados por la lámpara del genio, veamos las coincidencias y las coinfusiones cotidianas. Que ustedes lo pacen bien.