Marcelo en la II Feria Ibérica de Teatro (V)

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(Se pueden leer las partes anteriores en este enlace.)

Sí, he de confesarlo, ¡ha habido jamón! ¡Jamón ibérico! ¡Haciendo honor al nombre de la Feria Ibérica!


Jamón cortadito recién abierto; duró bastante poco, por cierto

Fue el sábado por la mañana. Os conté que había oído que había una chica por allí que tenía muy buen olfato para el jamón… Pues no, ella ni se enteró, así que estoy pensando que era un farol, que no tiene ningún olfato. De hecho, estaba en la mesa de al lado, en la terraza de un bar, y no se dio cuenta hasta que no le pusieron el jamón ante sus narices… En fin…

De repente en la Praça do Município, dos de los organizadores, Alexandre Barata y César Arias, sacaron un paquetito de jamón de no sé dónde, como quien hace magia, lo abrieron y lo pusieron sobre una de las mesas de la terraza de un bar donde había unos cuantos teatreros. Es que, madre mía, ¡cómo saben hacer magia los del teatro! Entonces, todos los teatreros empezaron a comer jamón. Estaban tan animados que no se daban cuenta de que yo, de vez en cuando, planeaba desde la rama de un árbol, cogía un buen par de trozos de los más grandes, y salía volando de nuevo… ¡Qué rico! ¡Se cumplió lo de Feria Ibérica de Teatro: jamón y teatro! (Aunque es verdad que ha sido de una forma algo descompensada, porque ha habido mucho más teatro que jamón… Pero bueno, están solo en la segunda edición, quizá para las siguientes sea un aspecto a mejorar…)


César Arias y Alexandre Barata en el momento jamón de la Feria Ibérica de Teatro

En fin, voy a seguir contándoos desde donde me había quedado, que el jamón me pierde… Que me voy por las ramas y así no avanzamos…

Tras ver el viernes por la mañana El lenguaje secreto, de Eunice producciones, una historia de amor de una pareja que se habla con poemas de la generación del 27, los teatreros de la feria se fueron a comer por grupitos, como hacían siempre a esa hora… Entonces, yo me quedé como los días anteriores, algo traspuesto colgando de las patas en la entrada del centro de operaciones de la Feria, el Moagem, escuchando todo lo que por allí se decía… Por la puerta pasó Ángeles Vázquez, directora de Genoma B, que era el espectáculo de la noche anterior, y le escuché decir a alguien unas bonitas palabras sobre el hermanamiento ibérico…

Bueno, nuestra compañía es extremeña, así que para nosotros Portugal no es otro país, Portugal son nuestros vecinos, Compartimos muchísimo con ellos, muchísimo, y este hermanamiento se hace muy visible en esta feria, en la que estrecharemos aún más los lazos culturales…

Aunque, ahora que lo pienso, creo que esa mañana ya no vi a Ángeles Vázquez, porque creo que tuvo que irse con toda la compañía antes de amanecer… ¿Estaría ya soñando?  Porque también me pareció escuchar a Antonio Campos, de Albacity Corporation, compañía de Albacete (Albacity-Albacete, ¡seguro que lo habéis pillado enseguida!) que también se había ido el día antes… (Albacity no estaba programada, pero es que también escuché muchas cosas de los demás que habían acudido a la feria, compañías, distribuidores, programadores…) Antonio Campos decía esto sobre su próximo estreno:

Nuestro nuevo proyecto va a ser sobre el Cid Campeador, se llama Mío Cid, con el mismo formato que nuestro Lazarillo y nuestra Celestina, ya que con ellos estamos teniendo una gira muy extensa, y mucho éxito, y hemos tenido dos candidaturas a los Premios Max al mejor actor… No hay fecha de estreno aún, porque trabajamos con un factor muy importante: el tiempo. En ese sentido seguimos a la escuela de Els Joglars, que se encerraban a ensayar en el Pirineo Catalán, y les salían esos productos tan maravillosos cuando no estaban pendientes del tiempo… Es que nos dirige el ayudante de dirección de Albert Boadella…

Pero lo cierto es que para esa hora del viernes también se había ido ya la compañía Albacity… Y es más, también creí escuchar a Jorge Tesone, que el viernes ya tampoco estaba allí, hablando de su festival Fitlo, nacido en 2017:

Fitlo surge con la idea de intercambio entre América Latina y España, incluyendo también Portugal. Comenzamos dando la posibilidad a compañías latinoamericanas de aumentar sus bolos en Europa (porque en ocasiones venían a hacer un bolo y se volvían), y así amortizar un poco más el esfuerzo de la compañía. Pero, a medida que pasaba el tiempo, fuimos cambiando un poco el festival, siempre con la idea de priorizar a compañías emergentes con una línea contemporánea, nueva dramaturgia, espectáculos de site-specific, teatro de calle, y fuimos incorporando también danza y circo contemporáneo y alejándonos más de los formatos clásicos, tratando de dar visibilidad a este tipo de teatro y generar un hueco para este tipo de programación en la ciudad de Logroño. Nos parece muy importante también que a La Rioja lleguen otro tipo de propuestas de artes escénicas, y no solamente las meramente comerciales de compañías latinoamericanas que pueden verse en otros teatros y otros festivales con facilidad.

Y así, más allá de generar un intercambio cultural entre España y Latinoamérica con los espectáculos o las actividades paralelas (como los talleres con profesionales), queremos que el Fitlo poco a poco vaya trabajando también en coproducciones con otros festivales para reforzar la idea de que un festival también es un espacio de construcción y no únicamente de exposición.

Y de repente con esta última frase, que ya os digo que no sé si escuché el viernes o la escuché el miércoles o el jueves y la recordé en ese momento, me quedé dormido. De repente escuché a alguien correr hacia el siguiente espectáculo, me desperté de golpe, eran casi las cinco de la tarde, y fui volando (te recuerdo que soy un murciélago) al Octógono a ver el primer y único espectáculo de danza de la Feria Ibérica, Cortejo.

Continuará…

Marcelo, el murciélago

 


El escenario del Octógono poco antes de que empezara
Cortejo

PD.- Sí, es cierto, pensarás que había dicho que el jueves por la noche había quedado con una murciélaga portuguesa para mirar la luna, que ella decía que era llena y yo le decía que sería luna llena a la noche siguiente… Sí, empezamos discutiendo, pero lo de la luna no fue lo peor. No, eso no fue lo peor… ¿Pues no va la tía y le da por decir que prefiere el cine al teatro? Así, sin venir a cuento, que el cine es cien mil veces mejor que el teatro. Y, además, lo dice sabiendo que yo había ido a Fundão a ver teatro… Vamos, ni luna, ni nada, salí volando sin dar más explicaciones y me metí en mi caja de cereales a dormir.

 

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