Marcelo en los camerinos de Manolita Chen. Un cuento chino

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Pues también me he colado en los camerinos de un espectáculo que se estrenaba en el Teatro Circo Price. Un espectáculo sobre una empresaria importante, Manolita Chen. Y si alguno se pregunta “¿y esa quién es?”, pues que sepa que de eso también se habla en la obra Manolita Chen. Un cuento chino. Porque el tiempo pasa, y a lo mejor hay gente que no la conoce… Pero como yo no cuento lo que pasa en la obra, sino antes, pues me callo…


Pepa Zaragoza ataviada de Manolita Chen – foto de Bentor Albelo

Manolita Chen. Un cuento chino está en el Price solo 3 días, del 23 al 25 de abril. El día del estreno llegué pronto y aproveché que una mujer salía a la calle a fumar para entrar; suele ser siempre el mejor momento, abren la puerta y yo… me cuelo… Y la guardia de seguridad, con sus esposas y su porra, sin darse cuenta de nada… Qué grande es el Price, por cierto… Ah, que ya lo sabes… Que vas mucho… Pues yo no te he visto tanto por allí, la verdad… Bueno, entonces también sabes que es redondo y que es común encontrarse por los pasillos con malabaristas, acróbatas, payasos, etc. Pero, ¿y actores y actrices? Bueno, me dirás que tanto unos como otros son artistas. Pues sí, vale, claro que lo son. Pero lo que pasa es que esta vez lo que hay en el Price es una obra de teatro sobre el circo. Vaaaaaaaale, hubo alguna antes que también tenía mucho de teatro, como Miss Mara. Quien se reserva no es artista, Pinito, sombras de un trapecio, Ramper, vida y muerte de un payaso, Mil novecientos setenta sombreros

La homenajeada esta vez es Manolita Chen, actriz, cantante, coreógrafa, empresaria… Yo, que no sabía mucho sobre Manolita Chen antes de la función, y que no tengo móvil para buscar la información, me puse a escuchar lo que se decía por los camerinos, a ver si me enteraba… Y realmente en camerinos tenían lugar unas largas conversaciones sobre circo, sobre Manolita Chen, y sobre muchas otras cosas… A la primera que escuché, en su camerino, fue a la impulsora de todo esto, Pepa Zaragoza, que interpreta a Manolita. Ella comenzó a hablar con el director, José Troncoso, que la había ido a visitar…

PZ.- Oye, Troncoso, estar en el circo Price cuando perteneces a una disciplina más teatral es un regalo, es como volver a ser una niña y colarte en ese espacio de juego fantástico que supone el circo.

JT.- Por supuesto, Pepa, pero además, el Price es el lugar en el que Manolita dio sus primeros pasos como artista, en el que empezó a trabajar como Charivari…

PZ.- Bueno, eso por supuesto… No en este Price, sino en el otro Price…

JT.- Anda, claro…

PZ.- Pero, además de eso, creo que estar en el Price es estar en un lugar distinto. No es lo mismo que estar en un teatro, es un espacio circular donde tienes a todo el mundo a tu alrededor, donde no te puedes esconder y tienes que mostrarte tal cual eres.

JT.- Sí, y de alguna manera honrar la memoria de Manolita desde este espacio único…

De izquierda a derecha, Nacho Vera, María Jáimez, Luigi Belui, Pepa Zaragoza, Isa Belui y allá en lo oscuro, Chema Noci – foto de Bentor Albelo

Entonces se asomó a la puerta del camerino de Pepa otro de los actores, Chema Noci, que además es el encargado de la caracterización de los personajes…

CN.- Os estoy escuchando, y os digo que para mí estar en el Price, además de todo lo que decís, supone algo muy importante, pues es volver a un sitio donde me gusta mucho estar: el escenario. He participado del teatro en todas sus disciplinas, y volver a actuar es algo que me ilusiona mucho y que me está haciendo muy feliz.

PZ.- Pues ya que hablas de escenarios, a mí estar en el escenario del Price me conecta muchísimo con la disciplina del clown: estoy ahí todo el tiempo, y me veis todo el tiempo, con lo cual tengo que estar con mucha verdad y al servicio del espectador… ¡Es un privilegio!

JT.- Un privilegio también es haber aprendido tanto de Manolita Chen… Gracias a ella he podido conocer a un equipo de gente maravillosa y hemos podido revivir su historia y reflexionar que lo que somos los artistas de ahora se debe, en gran parte, a que mujeres como ella abrieron una brecha para que nosotros pudiéramos estar aquí ahora mismo.

CN.- Yo también he pensado, gracias a Manolita, que todos los artistas, todos los cómicos, venimos del mismo sitio, aunque a veces nos confunde el envoltorio… Unos tenemos más suerte, otros tenemos menos, pero venimos del mismo sitio y lo que queremos es emocionar y contar.

PZ.- Devolver al Price a Manolita Chen es un acto de justicia poética, pues es el lugar de sus orígenes. Y, además, ella no tuvo muchos homenajes en vida, prácticamente ninguno, murió bastante olvidada. Traerla aquí de nuevo es hacer que su nombre vuelva a sonar en el imaginario del espectador, a recordarla para aquellos que tuvieron el privilegio de verla, como la generación de nuestros abuelos y quizá de nuestros padres. Y para nosotros es devolverla al presente y no olvidarnos de nuestra herencia como cómicos de la legua.

En eso que pasaron por la puerta Isa Belui y Luigi Belui, otros dos intérpretes de la función, haciendo malabares, y salí tras ellos. No les escuché hablar ni una palabra, pues iban centrados bailar un disco en la punta de un palillo —como en la canción de Enrique y Ana, dice aquí el dueño del ordenador en el que escribo… ¿Enrique y Ana? ¿Y esos quiénes son? —. Y siguiendo a Isa y Luigi llegué a otro camerino, el de María Jáimez. Por cierto, que nunca había visto tantos camerinos… En el resto de teatros en los que me he colado, no hay camerino privado para cada uno… María Jáimez, que hace de Ana Mari —y que no te voy a contar quién es, ve a ver la función, si es que pillas entrada—, se miraba al espejo y decía algunas cosas bonitas de sus compañeros mientras se maquillaba…

MJ.- Creo que el espectáculo se está contagiando de toda la parte lúdica y mágica que tiene el circo. También hay algo que aportan nuestros compañeros Isa y Luigi Belui, que son de circo: la sensación de compañía. Lo importante es sacar el espectáculo adelante, y nosotros no importamos tanto. Y, además, me da la sensación de que el espíritu de Manolita está sobrevolando el espectáculo y nos está contagiando a todos, porque por un lado de repente somos una familia —yo ahora mismo no me imagino ya mi vida sin estos compañeros, Pepa, Nacho, Ion, Vanessa, Elena, Isa, Luigi, Chema, Luis…— pero, por otro lado, estamos todos muy laboriosos y resolutivos en todas las tareas… Y eso es maravilloso, ver cómo un equipo está tan entregado a un proyecto, no se sabe por qué… Yo pienso que Manolita está por ahí empujando a aventurarnos a ello.


Nacho Vera y Pepa Zaragoza en el trapecio – foto de Bentor Albelo

De repente escuché una voz canturreando en el camerino de al lado y salí volando (te recuerdo que soy un murciélago) a ver qué pasaba… Era Nacho Vera, un versátil actor y músico que interpreta a Chepín, el marido de Manolita… Y, mirándose al espejo reflexionaba en voz alta…

NV.- Tengo un camerino para mí solo, esto no sucede siempre… Bueno, ya es mi segunda vez en el Price, la primera fue con Capitalismo. Hazles reír, una experiencia inolvidable también por todo lo que sucedió y los compañeros que conocí… Hoy estrenamos Manolita Chen. Un cuento chino, y la verdad es que estamos un poco nerviosos, pero confiamos tanto en este proyecto, y estamos tan reconfortados por todo lo bonito que nos está pasando con este montaje…

Entonces llamaron a la puerta. Eran Manuel Sánchez Ramos o Sanra, el productor… Se cruzaron unas palabritas poco importantes… Parece ser que le había escuchado hablar solo, y venía a ver si estaba bien… Pero, bueno, ¿es que Sanra no sabe que los actores y actrices antes del estreno hablan solos en camerinos? Que yo lo he visto en otros teatros, no solo en el Teatro Circo Price… No muy lejos de allí, en el camerino contiguo, María Jáimez también hablaba sola, y Pepa Zaragoza hablaba con José Troncoso y Chema Noci, pero seguro que antes de que ellos llegaran, también había hablado sola… Entonces, cuando Sanra comprobó que todo estaba en orden, se fue. Y Nacho siguió hablando consigo mismo…

NV.- Creo que en el fondo lo que estamos haciendo es un homenaje al teatro y al circo, a la vida del comediante en la carretera, una vida que nosotros hemos elegido. ¿No? ¿No? Sí, a ti, a ti te pregunto…

¿A quién preguntaba Nacho? Si estaba solo… ¿Sería a su reflejo en el espejo?

NV.- Es un homenaje a nosotros mismos, y es muy emocionante salir a hacer esta función porque habla de nosotros y de nuestros antepasados, y de cómo el teatro es lo que es ahora. Y también habla de todo ese poso que ha dejado Manolita. Para mí es un reto muy bonito hacer de Chepín, el marido de Manolita, un artista chino entrañable. Hoy va a venir a vernos Mari Paz, la hija de Manolita Chen y Chepín, con sus nietos, y creo que están emocionadísimos… Ya solo por eso merece la pena estar aquí…

Pepa Zaragoza en el centro de la pista – foto de Bentor Albelo

Entonces volvieron a llamar a la puerta, pero esta vez no era Sanra, sino Chema Noci, que venía a contarle algo a Nacho…

CN.-  Nacho, te voy a contar la primera vez que fui al circo… Evidentemente, como a todos, me llevaron mis padres, en Valladolid, y salí encantado, sobre todo por la magia, porque era un circo con un aire hindú, y los números de magia me dejaron fascinado… Mis padres me recuerdan que hablaba mucho de eso en casa, así que me debió impresionar bastante… Yo no me acuerdo…

NV.- Pues yo de pequeño no recuerdo ir mucho al circo, me cuesta recordar cosas de circo… Seguro que fui, pero…

Entonces llamó de nuevo a la puerta Manuel Sánchez Ramos, o Sanra, y entró…

MSR.- Que os he oído hablar de la primera vez que fuisteis al circo, y yo quería contar la mía… Fue en la Plaza de Toros de Vistalegre, yo vivía ahí… Y no sé si era el Gran Circo Mundial o el Circo de los hermanos no-sé-qué… Ya ni me acuerdo, porque yo debía tener 6 o 7 años, así que, imaginaos… Lo recuerdo como un evento muy especial… Me llevaron mis padres y vi los números típicos, y por supuesto, me impresionaron los trapecistas… Pero, ¿sabéis lo que más me impactó, al margen del espectáculo? Pues que detrás de la Plaza de Toros de Vistalegre había un descampado muy grande, muy grande, y ahí es donde estaban las caravanas de los artistas de circo que durante el tiempo que estuvieran allí, vivían allí, y yo pasaba por delante todos los días para ir al colegio, y entonces veía a la gente con sus caravanas, lavándose en la calle, llevando esa vida ambulante… Eso es lo que más recuerdo del circo, ver el circo de día, ver los camiones, las caravanas, los carteles de bombillas… ver las bombillas del circo muy de cerca… Así que, la imagen que tengo de la primera que fui al circo es esa, más que del propio espectáculo en sí, entre bastidores del circo…

NV.- Y por eso has acabado así, entre bastidores del circo, como estás ahora…

Entonces llegó Pepa Zaragoza al camerino de Nacho Vera, y entró directamente, porque de tanto entrar y salir, la puerta ya se había quedado abierta.

PZ.- Pues mira que os estaba escuchando, y yo he de decir que cuando era pequeña recuerdo ir al circo como un acto absolutamente mágico, y donde veía cosas imposibles, inhumanas, y piruetas en el aire, y todo ello me hacía soñar.

Y entonces, cuando estaba hablando Pepa, entraron en el camerino Troncoso, María Jáimez e Isa y Luigi. Estos dos últimos se pusieron a hacer malabares con pelotas en el medio de la sala.

 JT.- ¿Qué pasa aquí?

NV.- Eso digo yo, ¿qué pasa aquí? Sabéis que os aprecio mucho, y que somos una gran familia, pero una de las cosas que más me ha sorprendido del Price es que tenía un camerino para mí solo, ¿y ahora estamos aquí los 8 y un murciélago?

¿Un murciélago? Ahí yo no supe qué hacer. Me escondí tras una viga del techo, metí las orejas dentro de las alas, y me quedé petrificado… Por el miedo…

TODOS EXCEPTO NV.- ¿Murciélago? ¿Qué murciélago? ¡Qué asco, un murciélago!

NV.- Era broma, era como decir aquí “no falta ni el Tato”.

TODOS EXCEPTO NV.- ¡Qué susto! ¡Qué asco! ¡Era una broma, menos mal!

 


De izquierda a derecha, arriba, Nacho Vera, Isa Belui, María Jáimez y Chema Noci; abajo, José Troncoso, Luigi Belui y Pepa Zaragoza – foto de Bentor Albelo

Yo no sabía qué pensar. Yo no soy ni una broma, ni doy susto, ni asco… ¿Nacho me habría visto? Seguí escondido, y poco a poco se fueron yendo todos. La última que salió fue Pepa, que habló antes de irse…

PZ.- Pues dile al murciélago ese que Manolita Chen llevó su teatro portátil ambulante con Chen Tse-Ping, su marido, por todas las ferias y pueblos de España y creo que eso es algo que no debemos olvidar.

Tenía miedo. He de reconocerlo. Si me descubrían, podía ser el fin. Podían cazarme, torturarme, utilizarme de chivo expiatorio en las elecciones del 4 de mayo… Cualquier cosa era posible, con estos humanos… Nacho comenzó a retocarse el maquillaje… Al rato empezó a hablar. 

NV.-  Yo soy payaso sin tener carnet. Muchas veces, cuando he trabajado con gente de circo, me han preguntado si soy payaso, y me siento muy halagado… Mi faceta multidisciplinar me acerca a los artistas de circo, tocar instrumentos, poder bailar, cantar… todo este vodevil que lleva implícito el circo… Me siento muy a gusto en el circo… Yo podría ser un artista de circo… Bueno, de hecho, en esta función lo soy. Y tú, Marcelo, ¿querrías haber sido un artista de circo?

Me había descubierto. Incluso me llamaba por mi nombre. Me escapé por una rendija a lo más alto del Price, y me quedé colgando de una de las vigas más altas… Mientras, entraba el público… Yo que había pensado colgarme de una de las barandillas a pie de pista, para ver la función más cerquita… Pero eso estaba muy cerca del público, y ya que Nacho me había descubierto…

Marcelo, el murciélago

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