Marcelo en los camerinos de Rescoldos de paz y violencia en La Mirador

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Se cree Finea que me da envidia cuando ella se mete en los camerinos de los teatros… Y va y me lo restriega por la cara… “Eh, ¡que me he metido en los camerinos de Vitalicios!” “¿Y a mí qué me importa?”, pienso yo. “¡Payasa!”

Si pensara un poco, se acordaría de que lo de meterse en os camerinos me lo inventé yo, y lo sigo haciendo, aunque no lo escriba cada vez que lo hago… Ella se ha metido en los de Vitalicios? ¿Y a mí qué? Yo me he metido en los de la trilogía Rescoldos de paz y violencia, en la Mirador.

Vale, os cuento… Rescoldos de paz y violencia es una trilogía de teatro documental sobre la violencia en el País Vasco a cargo de la compañía Proyecto 43-2. Como cualquier trilogía que se precie, se compone de tres partes. Es cierto que la trilogía ya estuvo en Madrid, pero bueno, qué pasa, pues vuelven… Proyecto 43-2, La mirada del otro, y Viaje al fin de la noche, así se llaman las tres obras, están en cartel en La Mirador hasta el domingo 29 de mayo, una los viernes, otra los sábados y otra los domingos.


Alfonso Mendiguchía y María San Miguel en
Viaje al fin de la noche

Como yo no tenía nada que hacer una tarde de viernes, fui pronto a La Mirador … María llega temprano al teatro, porque, claro, es la responsable de todo y además cada tarde hay que montar el poco decorado (porque están haciendo una distinta cada tarde)… Pues resulta que el día que fui pillé a María San Miguel en el patio sentada mirando a las trece comunidades de vecinos, trece… (Vale, no sé si se ven desde el patio las trece, pero es que el audio de antes de comenzar la función, en que piden a los humanos que mantengan silencio porque la sala está rodeada por trece comunidades de vecinos, trece, me parece muy gracioso…) Al grano… Lo que te decía… Que ella llega un viernes, se sienta en un banco del patio y dice en voz alta para que la escuchen las trece comunidades de vecinos:

MARÍA.- En Madrid casi no se pudieron ver las tres seguidas porque solo fue un fin de semana en marzo de 2019… ¡Ver las tres piezas seguidas es una oportunidad única en el panorama teatral, porque supone presenciar el desarrollo del lenguaje poético de una compañía durante diez años y al mismo tiempo ver un pedazo de nuestra historia reciente, un recorrido sociológico y antropológico!

Madre mía, al público le piden que se calle y María se pone a dar gritos a las trece comunidades de vecinos… ¿Alguno de esos vecinos tras estas palabras de María habrá ido a ver las funciones?


Aurora Herrero cocinando el marmitako en
Proyecto 43-2

Creo que lo de las tres seguidas se refiere a la Abadía… He oído también que la primera se estrenó en Alcalá de Henares, y luego estuvo en la Kubik. Y la segunda en Cuarta Pared… Y la tercera en… No me acuerdo… Y alguna de ellas en el Teatro del Barrio… María seguía hablando…

MARÍA.- Esa es una de las razones por la que continuamos y la otra es que me gusta la marcha y que creo que hay que seguir apostando porque las narrativas disidentes ocupen espacios en la cartelera de Madrid, que es algo que ahora no pasa.

En esto vi que llegaban al patio dos actrices de la primera parte de la trilogía, Aurora Herrero y Patricia Estremera. María no se dio cuenta de su presencia y siguió hablando.

MARÍA.- Ahora hay mucho entretenimiento, que está muy bien, y hay muchas piezas políticamente correctas, pero los lenguajes disidentes y las voces incómodas no se escuchan.

Al verla hablar así, sola, Aurora le preguntó s le pasaba algo. María le contestó.

MARÍA.- Ha sido una aventura kamikaze, absolutamente kamikaze.

AURORA.- ¿El qué?

MARÍA.- Todo esto.

PATRICIA.- Mañana es Eurovisión. Creo que cuando acabe la función me iré pronto para verla por la tele.

No sé a qué venía eso. Tal vez eran los restos de una conversación que estaba ya en marcha… El caso es que, al momento entraron los dos actores que faltaban, Pablo Rodríguez y Alfonso Mendiguchía. Era un viernes, y ese día tocaba Proyecto 43-2, con cinco intérpretes, cinco personajes, cinco relaciones con la violencia, cinco percepciones de la realidad… Eso no me lo he inventado yo, que lo dice en la web. Sucede en una cena familiar en la conmemoración del décimo aniversario del asesinato del padre. La madre hace un marmitako y he oído que el público a veces se lo come. Yo no sé si se lo comieron ese día, porque hice doblete y en los aplausos me fui a ver otra… La dramaturgia de Proyecto 43-2 es de María San Miguel y Julio Provencio y está dirigida por Xiqui Rodríguez junto a María.


María San Miguel y Alfonso Mendiguchía en
Viaje al fin de la noche

Pablo Rodríguez habló.

PABLO.- ¿Qué hacéis ahí molestando a las 13 comunidades de vecinos?

Las actrices le miraron pero no sé lo que contestaron, porque justo se presentó un murciélago de Lavapiés a incordiar. Se llamaba Justino.

JUSTINO.- ¡Eh, tú!

MARCELO.- ¿Quién, yo?

JUSTINO.- Sí, tú.

MARCELO.- Pues anda que tú.

JUSTINO.- Y tú qué miras?

MARCELO.- Lo que me da la gana.

JUSTINO.- Este teatro es mío, así que menos mirar y más largarte.

MARCELO.- Yo en este teatro veo lo que me da la gana, porque los teatros no son de nadie. Y si me quiero ver la trilogía de Proyecto 43-2, me la veo. ¿Pasa algo?

Entonces el traicionero de Justino me dio un revés con un ala que casi me dejó tuerto. Y salió volando hacia no sé dónde. ¿Me iba a amedrentar yo por un murciélago del centro de Madrid? Ni de broma. Los actores entraron a la sala y yo me quedé leyendo los carteles…

La segunda de la trilogía, La mirada del otro, está interpretada por Pablo Rodríguez y Patricia Estremera junto a María, la dramaturgia es de María con Chani Martín y está dirigida por este último. Trata de la preparación de un encuentro entre un miembro de ETA y la hija de uno de los asesinados. Y la tercera, llamada Viaje al fin de la noche, tiene solo dos intérpretes, María y Afonso Mendiguchía, la dirección es de Pablo Rodríguez; los protagonistas son hijos de personas asesinadas, que tienen que construir una nueva forma de relacionarse con el mundo a pesar de la herencia recibida.


Pablo Rodríguez en
Proyecto 43-2

Y entonces me metí en los camerinos, claro, porque para eso había ido. (También para ver la obra, claro.) Y sí, allí estaban los actores y actrices con sus ruiditos, con la «r» haciendo escalas, diciendo “lalala”, y haciendo unos pocos de saludos al sol… Esas cosas que hacen antes de la función. Y se concentraban como podían entre tanto ruidito y trabalenguas. Y entonces pensé que ya tenía suficiente de calentamiento de voz y cuerpo, y volé hasta la sala a esperar que empezara la función.

Sí, me colgué boca abajo (soy un murciélago) de una viga del techo, y unos metros más allá ahí estaba, Justino. “Menuda función me va a dar”, pensé. Sonó el aviso de las trece comunidades de vecinos, se hizo el oscuro y comenzó la función…

Marcelo, el murciélago

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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