Marcelo se cuela en Madferia 2022 (II)

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Sí, al día siguiente, el miércoles 15 de junio, volví a ir a Madferia. A mí eso de estar en una feria todo el rato me gusta. No quiero perderme nada. Tengo F.O.M.O. de teatro. Es decir, miedo a perderme alguna función, miedo a quedarme fuera de un teatro. Esto de F.O.M.O. se lo oí a alguien el otro día y me lo apropié. La verdad es que me gusta esto de tener F.O.M.O.

En fin, que el miércoles por la mañana me fui a la Cuarta Pared a ver el infantil, porque la feria ese día empezaba allí. Se retrasó la entrada unos minutos porque los niños llegaban muy justos de tiempo, y entonces… Sí, también estaba allí una vieja conocida… Finea. Esa exnovia mía, murciélaga como yo… alguno ya sabrá de quién hablo…

MARCELO.- ¿Qué quieres?

FINEA.- ¿Yo? Yo no quiero nada.

MARCELO.- Ya, pero vienes a Madferia y …

FINEA.- A Madferia vengo si me da la gana. Que las ferias son libres.

MARCELO.- No son libres. A ver, enséñame la acreditación.

FINEA.- ¿Qué?

MARCELO.- ¿Te apuntaste a la feria dentro de plazo? ¿Te han dado acreditación?

FINEA.- ¡Soy una murciélaga! ¡No necesito acreditación de ningún tipo!

MARCELO.- Eso lo dirás tú.

FINEA.- Enséñame la tuya.

MARCELO.- ¿Aquí? ¿Delante de todo el mundo? ¡Y están a punto de entrar los niños, por favor, Finea!

FINEA.- ¿Acaso tú tienes acreditación?

MARCELO.- Ah, que hablabas de acreditación. Yo no tengo acreditación.

FINEA.- Pues eso. Yo he venido a la Cuarta Pared a ver La primera noche de los niños pájaro, porque he leído que es de títeres y porque me gustan a mí los títeres, y punto.

MARCELO.- Pues muy bien.

FINEA.- Y además es una coproducción de tres compañías de títeres, La Tartana, Sol y Tierra y Tropos.

MARCELO.- Pues muy bien.

FINEA.- Y es un texto de Gracia Morales dirigido por Adolfo Simón.

MARCELO.- Pues vale. Yo entro. Tú no puedes entrar.

FINEA.- Que te crees tú que me voy a quedar fuera.

Y me metí volando por encima de las cabezas de los programadores que tomaban aún el café y el agua fresquita que Cuarta Pared ofrecía. Me colgué de una viga muy lejos de la puerta. La vi entrar a ella también. No me concentré mucho durante la función, porque tenía la sensación de que Finea me estaba mirando a mí y no al espectáculo. Estuve por salir al escenario y hacer un estriptis, pero me contuve, porque era un infantil. Aunque, bueno, como soy un murciélago, tampoco tenía ninguna ropa que quitarme. Así que traté de pensar solo en la función, una tierna historia de unos niños que se refugian en un viejo almacén y se cuentan unos a otros su pasado de sufrimiento y pérdida.


Frutita a la salida de una función de Madferia en
Cuarta Pared

Cuando aquello acabó, salí de allí volando antes de que Finea me viera, pero no hubo forma de darle esquinazo. Mientras volaba a Matadero, miré hacia atrás y allí estaba ella detrás de mí. Qué pesada. Me posé en una rama de un árbol y ella hizo lo mismo en la de al lado.

MARCELO.- ¿Me vas a seguir durante todo el día?

FINEA.- No te sigo. Estoy yendo a Matadero, que la feria continúa allí.

MARCELO.- Ah, ¿sí? ¿Y ahora qué hay, lista?

FINEA.- Pues la charla de sostenibilidad.

MARCELO.- Esta rama es muy sostenible, podrías quedarte aquí toda la mañana.

FINEA.- Yo soy la sostenible, pues me siento sostenida por la rama. La rama es sostenedora.

MARCELO.- ¡Vete a la mierda, Finea!

Salí volando a toda velocidad, pillándola desprevenida. Pero ella se puso a vociferar:

FINEA.- ¡Cultura sostenible! ¡Cultura sostenible! ¡Cultura sostenible!

Llegué a Matadero y me metí un ratillo a escuchar la charla sobre cultura sostenible, y en estas estaba cuando ella entró por la puerta. Me escondí. Debajo de la mesa de la charla. Estoy seguro de que ella ni me vio. Y los programadores, distribuidores, etc., espero que tampoco… Os enseño en esta foto el lugar en me escondí.


Ahí donde indica la flecha, bajo la mesa, estuve oculto

La charla terminó y los espectadores se repartieron en grupos de trabajo para pensar ideas sostenibles, y entonces aproveché para ir al ambigú a ver cómo empezaban a comer (y estar listo para rebañar los platos, que es muy sostenible). Es que eso de ver cómo los asistentes a Madferia se van sentando en las largas mesas con alguien que ya está sentado, cruzando los dedos para que sea un programador… Y notar cómo empiezan intentan entablar una conversación sobre algo interesante mientras esperan el menú, me fascina. Ese día comieron lasaña de atún. Tenía buena pinta. (Y estaba muy rica. Cultura sostenible… ¿Para qué pedir un menú si puedo comer las sobras de 20 o 25 acreditados?) Con la barriga llena, me quedé dormido bajo una silla, y cuando me desperté ya estaban casi todos entrando a ver a Eva Rufo. Es que hablo así de ella con esa soltura porque yo a Eva Rufo la he visto mucho en mi pueblo, en Almagro; cuando ella hacía las funciones la veía cada noche. Es que tenía F.O.M.O. de perderme algo de Almagro, aunque por aquel entonces no existía el F.O.M. O. Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio, de Producciones Rokamboleskas, esa era la obra que iba a empezar. Ya la había visto, en la Abadía, pero bueno, me metí otra vez. Además, en escena, junto a Eva Rufo estaba Esther Ortega… Es una pieza extraña que habla de Helen Keller y Anne Sullivan. Finea no estaba. O al menos yo no la vi.


Todo preparado para que comience Hidden

La siguiente obra fue Hidden, de la compañía de Lali Ayguadé, de Cataluña. Era danza, y en ella un señor hablaba en italiano, y una mujer cantaba. Tuvo mucho éxito esa obra. Eso yo lo sé porque veo la cara de la gente, y sé quién se levanta a aplaudir. Y sí, esta tuvo mucho éxito. Y más éxito tuvo la siguiente, Sexpiertos, de los vascos Tanttaka Teatroa. Era una graciosa historia de dos desconocidos, un joven con parálisis cerebral y una joven bastante estresada, que se quedan atrapados en un ascensor y dejan de ser desconocidos, y hablan de amor, de sexo, de los prejuicios… El público se sentada en varias filas de sillas de ruedas, igual que el protagonista, Telmo Irureta. De hecho, Aitziber Garmendia y Telmo Irureta reciben al público en silla de ruedas… No os cuento más, por si algún día la veis.


Público en sillas de ruedas, a dos bandas

Salí de allí habiéndolo pasado muy bien, pero la fiesta se fastidió cuando llegué de nuevo al ambigú y me encontré a Finea con otro par de murciélagos. Murciélagos del otro lado del río, como me dijeron…

FINEA.- Ese es.

RAMÓN.- ¿Este? No tiene ni media.

JORGITO.- ¿Ni media qué?

RAMÓN.- Ni media, tío, ni media, se dice así, leches…

Me agarraron por las orejas, porque me pillaron desprevenido…

MARCELO.- ¡Eh! ¿Qué hacéis? ¡Dejadme en paz!

FINEA.- Todo el día me ha estado dando esquinazo, primo.

MARCELO.- ¿Estos son primos tuyos?

RAMÓN.- Yo soy su primo, sí… ¿Qué pasa? Soy su primo del otro lado del río.

JORGITO.- Del otro lado del río Manzanares. Desde Matadero hacia el centro de Madrid estáis los murciélagos pijos, y ya cruzando el Manzanares estamos los murciélagos chungos…

MARCELO.- ¿Y qué vais a hacer conmigo? ¿Me vais a pegar?

 Continuará…

¿Le pegarán? ¿Le cortarán en trocitos y le tirarán al Manzanares?

Marcelo, el murciélago


Agua fresquita en la
Cuarta Pared, la sala que más mima al público

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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