Masters of War

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La XXVIII Conferencia Internacional para el Control de las Drogas realizada esta semana en Cancún, México, determinó actualizar el combate al tráfico de drogas mediante operaciones conjuntas a nivel regional.

 

La estrategia global continúa la dirección represiva que conlleva el auge de la violencia y la multiplicación de los problemas emergentes en torno de la industria armamentista y el crecimiento de las sociedades policiacas en el mundo.

 

 Al mismo tiempo que concluía aquella Conferencia sobre drogas, Amnistía Internacional comunicó que México “no se ocupa de reducir la violencia” en el combate al narcotráfico: el 6 de abril se hallaron los cuerpos de 59 personas ejecutadas en el Estado de Tamaulipas. Se presume que se trata de migrantes que fueron víctimas del crimen organizado. Meses atrás, se hallaron 72 centro y sudamericanos asesinados en un rancho próximo a la frontera con EEUU. Las autoridades incriminaron al grupo Los Zetas.

 

 El mismo 6 de abril y en diversas ciudades mexicanas, hubo manifestaciones contra la violencia, detonadas por el asesinato del hijo del poeta y periodista Javier Sicilia, Juan Francisco Sicilia Ortega, y seis personas más, que fueron secuestrados, torturados y ejecutados días atrás en Cuernavaca, Morelos, a 60 kilómetros de la Ciudad de México.

 

 La consigna principal de los manifestantes fue “¡Estamos hasta la madre!” (estamos hartos de la violencia). De inmediato, la ensayista mexicana residente en España Sayak Valencia, autora del libro Capitalismo gore (Melusina, 2010), corrigió: la consigna debe ser “¡Estamos hasta el padre!”, pues tal violencia proviene del modelo machista y hetero-patriarcal que impera en México. Razón no le falta: http://www.facebook.com/notes/sayak-valencia/estamos-hasta-el-padre/1949419372502 .

 

 El caso mexicano resulta ejemplar para comprender la dificultad de que un país con fuerte tradición autoritaria haya resultado incapaz de transitar a la democracia auténtica por negligencia y decisiones económico-políticas de su oligarquía. La transición a la democracia en México ha sido una mezcla de restauracionismo del antiguo régimen, inercias de poder y fracasos de sus clases dirigentes que terminaron en la prolongación de una sociedad inequitativa y empobrecida, que contempla el fortalecimiento de un Estado al servicio de privilegios corporativos y monopólicos, estragada por la corrupción, la violencia y la inseguridad.

 

 Bajo tal situación, la guerra contra el narcotráfico patrocinada por el gobierno de EEUU y pactada bajo el acuerdo de Seguridad y Prosperidad para América del Norte se conduce hacia un endurecimiento previsto: pronto se anunciará el nuevo Plan que continuará la Iniciativa Mérida, además de que se contempla abrir otro frente de tal embate bélico en la frontera sur de México y Centroamérica, como lo han expresado funcionarios estadounidenses.

 

 El mismo 6 de abril, se divulgó en México un reportaje del periodista Bill Conroy en el que mostraba cómo la corporación americana L-3 MPRI solicita mercenarios para incorporarse a tareas tácticas de combate al crimen organizado en campos de adiestramiento militar en México. Las previsiones de expertos en asuntos de geopolítica como el fallecido John Ross se materializan días tras día: http://www.narconews.com/Issue67/articulo4344.html . Ni la presidencia de la República ni el ejército mexicano respondieron a dicha información.

 

 L-3 MPRI es una corporación muy importante con sede en Virginia que provee al Pentágono distintos servicios bajo contratos especiales: http://www.mpri.com/web/. Fundada en 1987 por jefes militares, en 2000 fue adquirida y pasó a ser una división de L-3 Communications Corporation.  Ofrece servicios de dirección, control y comunicaciones, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, servicios gubernamentales, entrenamiento y simulación, modernización de fuerzas aéreas y mantenimiento, aparte de ofrecer diseño de sistemas electrónicos. Sus propuestas implican democracia y gobierno, reforzamiento de la ley, logística y planeación, educación militar, formación de equipos, integración de seguridad estratégica, etcétera. Sus rasgos definen al armamentismo y la lógica contractual como estatus jurídico administrativo del futuro. Ernst Jünger previno años atrás acerca de que las guerras del siglo XXI serían guerras civiles.

 

 La historia enseña: las teorías de la conspiración se acaban cuando entra la realidad dura y la vigencia de los intereses geopolíticos. Los grupos del crimen transnacional son equiparables al terrorismo. Los señores de la guerra han llegado otra vez a la escena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sergio González Rodríguez (Ciudad de México). Estudió Letras Modernas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es narrador y ensayista. Ha sido músico de rock, editor de libros y suplementos culturales y profesor en estudios de postgrado. Desde 1993 es consejero editorial y columnista del diario Reforma y del suplemento cultural El Angel. En 1992 fue Premio Anagrama de Ensayo (finalista ex aequo) en Barcelona, España, con la obra El centauro en el paisaje, y en 1995 recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez. Dos veces ha sido becario de la Fundación Rockefeller. Autor de diversos libros, en 2002 publicó su relato sobre violencia, narcotráfico y asesinatos contra mujeres en la frontera de México y Estados Unidos titulado Huesos en el desierto, que fue finalista del Premio Internacional de Reportaje Literario Lettre/Ulysses 2003 en Alemania, obra que se ha traducido al italiano y al francés. En 2004 publicó la nouvelle El plan Schreber, en 2005 una novela titulada La pandilla cósmica y en 2006 su ensayo narrativo De sangre y de sol. En 2008 publicó su novela El vuelo y en 2009 su crónica-ensayo sobre decapitaciones y usos rituales de la violencia El hombre sin cabeza, ya traducida al francés. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México.