Me matan si no trabajo…

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El proceloso mundo de las relaciones laborales en Burkina Faso, cuna del absurdo

 

Me matan si no trabajo

Y si trabajo me matan

Siempre me matan me matan, ¡ay!

Siempre me matan…”

Nicolás Guillén

 

 

 

Esta poesía, musicada por Daniel Viglietti, siempre se me viene a la mente cuando pienso en matarme a trabajar.

 

Yo no es que me suela matar a trabajar a menudo que ya decía Bond, James Bond, que sólo se vive una vez.

 

Pero sí que recuerdo, sobre todo en mi juventud, haberme matado alguna que otra vez a trabajar.

Como me llamo Félix y me sobraba alguna que otra vida, las malgasté a lo tonto y ahora las echo de menos

¡Con lo bien que me vendrían en estos momentos…!

 

Casi tanto como el dinero que también he derrochado a manos llenas.

Pero a lo hecho, pecho.

 

Matarme a trabajar, sí; pero eslomarme, ¡jamás!

¡Hasta ahí podíamos llegar!

 

Bueno pues aquí, en Burkina Faso, no se esloman, ni se matan a trabajar. Ni siquiera se hacen heridas.

 

No hay costumbre.

De trabajar, me refiero a que no hay costumbre de trabajar.

De tomarse el té sí que hay, que parecen todos ingleses.

Los hombres, en general.

Las mujeres ya es otra cosa, porque en las aldeas las toca hacer de todo: planchar, pasar la aspiradora…, bueno estas cosas todavía no, que no tienen electricidad, ni posibles para comprar electrodomésticos, que todo hecho a mano y buscar agua, a veces a bastantes kilómetros.

 

Creo que ya os lo he contado en alguna ocasión: “trabajar como un negro” es una idea mítica, alejada de la realidad.

Otra cosa es ‘trabajar como una negra’.

Ahí sí que estoy de acuerdo.

 

Para mí que esto de trabajar lo mínimo forma parte de la cultura africana: ¿para qué trabajar más allá de lo estrictamente imprescindible?

Y a veces ni siquiera eso.

 

Las migraciones en África y el desarraigo a la tierra es algo consuetudinario.

No os creáis demasiado lo del arraigo a la tierra, ni siquiera a los países como tales estados, todo lo que sobrepase el concepto etnia es una impostura.

 

Las casas, las aldeas, nacen, crecen, se reproducen y mueren, como seres vivos que son.

 

Lo que pasa es que aquí nada dura mucho tiempo y la gente no solía tener más pertenencias que las que podía acarrear en canastas encima de su cabeza.

 

Os aseguro que es falsa la creencia de que las multinacionales de la mudanza empezaran en África.

Lo que se da mucho son los grandes movimientos migratorios, a veces cientos de miles de personas, huyendo de las matanzas, de las guerras y de ¿por qué no decirlo? de los folklóricos exterminios.

 

Todo esto no es más que una introducción larga y sin más sentido que envolver un meollo de la cuestión con poca chicha: las relaciones laborales en Burkina Faso.

 

Ya os he contado el absurdo poder de los sindicatos (dicho por alguien extremista de izquierdas a la par que empresario capitalista, pero no de derechas, el que esté libre de tener varias personalidades que pague una ronda de psiquiatras): hacen prácticamente lo que se les pone y a la gente le falta tiempo para ponerse en huelga.

Todo con tal de no trabajar.

 

Y si les descuentan los salarios por los días de huelga (¿lo normal, no?) pues se vuelven aponer en huelga y pedir la dimisión del Director del servicio que ha pretendido descontarles ese dinero.

Y así una y otra vez

Y con los estudiantes peor todavía, lo de las huelgas.

 

 

 

      

Dos anuncios de la Compañía Estatal de Aguas. En uno ya han transcurrido casi 2 meses y en el otro 3 meses y medio desde que no pisa por el curro…

 

 

Un país increíble para animar la inversión extranjera. Un caramelito, vaya.

 

El derecho laboral es demencial.

 

No puedes despedir a nadie, así como así.

Ni 45 días por año (¿alguien se acuerda todavía?), ni niño muerto.

O negocias una millonada con el trabajador o te puede costar una millonada superior.

 

Ya os conté cómo NO pude despedir a un trabajador de la Biblioteca OLVIDO antes del vencimiento de su contrato temporal ni pagándole el importe completo de sus salarios con tal de perderle de vista y que dejara de hacerme la vida imposible.

 

Me advirtió mi abogado que ni se me ocurriera, que me podía costar una fortuna, ¿os lo imagináis?

 

 

 

     

Anuncio de la Compañía de Correos y de la de Electricidad. En estos incluso el plazo de ausencia es mayor, en el 2º casi 10 meses, lo normal.

 

 

Bueno, os pego algunos anuncios que de vez en cuando salen en la prensa avisando a algún trabajador que lleva varios meses ausente de su puesto de trabajo que como no se reincorpore antes del día que se marca se le va a abrir el típico expediente de ‘a ver qué hacemos’ por parte de la Dirección de Recursos Humanos.

Lo mismo pensáis que han dejado de pagarle el sueldo…, ¡já, inocentes!

 

Os pongo también un curioso artículo a toda página en un diario de difusión nacional en el que un individuo se queja de los gabinetes de consultoría de selección de personal porque no le han seleccionado para el puesto de trabajo…

Viene poco menos a decir que quiénes son ellos para rechazarle a él…

 

A mí no me asombra que un chalado pueda escribir esas estupideces, lo que me alucina es que se lo publiquen a página completa en uno de los 3 diarios nacionales.

 

 

 

El tipo se pregunta en titulares si es una injusticia o un robo, estafa…, ¿por qué el director no me ha llamado de ‘viva voz’? ¿qué explicación voy a dar a mi familia y amigos?

 

 

La jornada laboral también es absurda: de 8 a 12 y de 15 a 18.

Con ese parón a mediodía que afecta a todo el mundo, comercio incluido.

Sólo se salva un supermercado en la capital (el más grande) y el comercio que está puesto en el suelo por las calles. Todas las tiendas cierran.

Y por la noche lo mismo, sólo ese supermercado que está abierto hasta las 21 horas, los demás comercios a las 18-19 horas ya están chapados.

 

Así funciona Burkina Faso, mejor dicho no funciona, que quizás no os parezca tan terrible, pero eso es porque no vivís aquí.

 

Cuando veo los anuncios de empleo que se publican en la prensa pidiendo personas dinámicas me imagino que piden personas que puedan mover el culo deprisa y no pierdan carreras con caracoles o ciempiés.

 

Y cuando dicen, además, que sean capaces de trabajar bajo presión, me imagino que les piden que deben tener el coraje de aceptar una orden del jefe inmediato.

Siempre que entre dentro del Reglamento Interior de Personal, claro.

 

Cuando empecé con la Biblioteca OLVIDO no hacían más que reclamarme la publicación y distribución del reglamento de la Biblioteca.

Ya les dije que si querían saber algo sobre sus tareas y el reglamento que me preguntaran a mí, pero que era fácil: todo el mundo tiene que hacer lo mejor posible y de sí mismos para que la biblioteca funcione…

 

Se callaron, no sé si lo han aceptado…

 

Ahora, que la biblioteca funcione eso ya es otra historia

 

 

 

GALERÍA DE NIÑOS DE BIBLIOTECA OLVIDO