Metástasis

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Ante el insoportable hedor de la ciénaga política española —metástasis descomunal de la picaresca a pie de calle—, muchos, muchísimos, pensamos que la única opción posible para dragar a fondo el lodazal es hacer tabla rasa, empezar desde cero. Reformatear para instalar un nuevo sistema operativo.

 

¿Cómo se refunda de forma pacífica la política de un país? No parece fácil, pero dos medidas serían casi imprescindibles: evitar que todo el que haya tenido un cargo político pueda presentarse a unas nuevas elecciones (sí, quizá no sea justo, pero toda quimioterapia afecta también a tejidos sanos) y establecer desde el principio mecanismos eficaces y continuados de participación y control ciudadanos, algo que hoy la tecnología facilita.

 

Con un año y medio de vida, Sudán del Sur es el país más joven del planeta. Desde su independencia, en julio de 2011, ha atraído el interés del ciberactivismo internacional, que ve en él un laboratorio perfecto donde comprobar el papel de las tecnologías sociales de código abierto como herramienta fundacional democrática. A partir de Juba, la capital del país, el proyecto #OsJuba —impulsado por el canadiense Stephen Kovatz— pretende ensayar en Sudán del Sur una lista de practicas constituyentes basadas en la lógica colaborativa de las redes: crowdsourcing, acceso abierto a los datos públicos, transparencia, fomento de la movilidad digital como ayuda a la interacción entre personas, periodismo ciudadano, economías basadas en el usuario y en el conocimiento glocal, educación entre pares, flujos horizontales de participación política. En fin, un catálogo de propósitos espléndidos que no tendrán fácil aplicación en un país castigado por la guerra, la pobreza y el analfabetismo.

 

La historia pesa demasiado. Por ello, como escribía hace unos días Sebastian Schoepp en el diario alemán Süddeutsche Zeitung, ante la nueva dictadura de la corrupción —sí, la que intimida a los mafiosos rusos— España necesita una segunda transición.

 

 

"Unstable Town Hall" EmilioLopez-Galiacho. 2005.