Miscelánea I: aforismos y definiciones

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Siempre sale más barato aceptar la culpa de otros.


Si no eres consciente, pensar envejece parsimoniosamente.


Las citas con un origen desconocido carecen de valor. Las demás puede que también.


¿Me despierta el rumor del despertador o sus miedos?


Mirar al horizonte es mirar al único territorio del desarraigo.


No hay buenos o malos recuerdos, sino buenas o malas formas de recordar.


El ruido nos arruina. Lo descubrió primero quien nunca fue escuchado.


La
tristeza no forma parte del oficio de historiador, al menos, éso dicen
los teóricos. Sin embargo, tampoco hablan de poesía. Y yo sigo creyendo
que el historiador no puede vivir sin ambas.


No hay peor pesimista que el optimista receloso.

 

La verdad facilita que hablemos en voz baja. A la mentira nunca le importará cómo hablamos.

 

Sin la memoria todo sería incomparable.


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ABECEDARIO:
Cierto día un cananeo quiso ordenar con sumisa obsesión las letras y
rebeldes buscan desde entonces cómo fugarse mezclándose entre ellas. No
lo pueden conseguir porque siempre hay un niño que repite sonriendo: A-
B- C- D –E…

BILBAO: Como dijo alguien sabio una vez, el mundo es como Bilbao pero un poco más pequeño.

ESPERANZA: La fragilidad del ángel sentado en tu regazo.

IMAGINACIÓN: No podemos recordar siempre todo. De ahí nace la necesidad de imaginar, y parece que no nos va tan mal.


LEER: Hay muchas formas de leer, pero ninguna como hacerlo para los demás.


MIGRAÑAS: James Barrie las sufría, yo de tarde en tarde y Peter Pan ni siquiera sabe lo que son.

MUNDO:
Cuando era pequeño no fui un niño de preguntas, ni siquiera inquieto.
Ahora puedo verme observando absorto un atlas carcomido por el maltrato
infantil con múltiples dibujos donde me pasaba horas y horas. Digo
bien: me pasaba horas porque estaba en él. No viajaba en exceso y ni
siquiera viajo ahora. Pero puedo asegurar que conozco cada palmo
coloreado de la tierra que haya sido imaginado y soñado durante esas
horas gastadas de mi infancia. Y allí tampoco estaba mi patria.

OLVIDO:
– No olvidaré jamás, jamás, el horror de ese momento – prosiguió el Rey.
– Sí lo olvidarás si no lo apuntas – dijo la Reina
LEWIS CARROLL, A través del espejo.

PALABRAS:
Necesitamos las palabras, aún cuando no son nuestras. Aunque no nos
demos cuenta hay un instante preciso en el que éstas desaparecen y
nosotros, que siempre las habíamos creído nuestras, descubrimos que nos
engañan. Nos engañan: engañamos: nos engañamos. Así es la vida y la
necesitamos tanto como las palabras.

 

RECUERDOS: Me olvidé de hacerle una promesa y se alejó.

 

SILENCIO: Llegó. Y entonces fuimos conscientes de que no se puede controlar lo que no se dice.

Joseba Louzao nació en Bilbao en 1983. Es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco (UPV) y en la actualidad es profesor en el Centro Universitario Cardenal Cisneros (Universidad de Alcalá de Henares).
Está especializado en historia de las religiones y es autor del libro Soldados de la fe o amantes del progreso. Catolicismo y modernidad en Vizcaya (1890-1923) (Genueve Ediciones) y, como coordinador, de La restauración social católica en el primer franquismo, 1939-1953 (Publicaciones de la Universidad de Alcalá de Henares). Este blog será su particular maleta preparada, porque el pasado siempre es un país extraño.