Moda Divina, de la muerte

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1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 

1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía,

y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo,

y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 

1:3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 

1:4 Y vio Dios que la luz era buena;

y separó Dios la luz de las tinieblas. 

1:5 Y llamó Dios a la luz Día,

y a las tinieblas llamó Noche.

 

1:5 (bis) Y al Día le puso el Pantone 290

y con la Noche dudó entre el Pantone 294 y el Pantone Black 6.

Pero dejó la decisión para el último día y ponerlos todos de golpe

 

Biblia Apócrifa Sodomita

 

 

 

No es fácil encontrar versiones distintas del Génesis, pero me he tomado mi tiempo para poder comprender por qué Dios se siente tan fashion dictando las normas divinas de la moda.

 

Porque es algo común a todas las religiones que sus dioses no sólo les dicten los preceptos que deben cumplir, si han de ser buenos o malos chicos (que de todo hay en esto de la religión), cuántas veces al día se les debe rezar o cuántas ofrendas, por intermedio siempre de su casta sacerdotal (a veces no tan castos como deberían, que salen pederastas o violadores a toda hostia), se les deben ofrecer. Aarón, hermano de Moises, fue un anticipado en estas cosas.

 

También hay dioses que parecen precursores de las agencias de viaje.

Allah (sólo Él conoce las mejores ofertas y las conexiones) es el más audaz con eso de incluir como uno de los pilares del Islam lo de peregrinar a La Meca, pero no el único (la ‘concesión’ la tenía, ¡oh, casualidad! la tribu de Mahoma, pero no directamente Él, por lo que no se puede hablar stricto sensu de un antiguo caso Gürtel).

 

A los católicos también les va la marcha y si peregrinas a Lourdes, Fátima, Roma y otros santuarios ganas puntos.

Y si haces el Camino de Santiago hasta indulgencias plenarias.
Puedes llegar a las puertas del cielo y no tener más que enseñar la cartilla llena de puntos y pasar sin esperar a juicios finales ni más gaitas o trompetas del apocalipsis.

 

Los protestantes no me constan por esta parte.

 

Pero lo que más me llama la atención es ese empeño del Señor, sea por siempre alabado, por uniformar su ejército de creyentes.

 

Los más discretos suelen ser los protestantes, iconoclastas ellos y sobrios en cuanto a imagen exterior, salvo en los EEUU y por estas tierras que son copia de aquellos y gustan de deslumbrar con exhibiciones de todo tipo, tanto en sus ‘templos’ como en sus hábitos, también en sus vestimentas.

 

Quizás a los únicos protestantes a los que se ve de lejos es a los Testigos de Jehová: pantalón negro, camisa blanca, manga corta o larga según temporada, bolsillo superior adornado con útiles de escritura y Biblia en una mano y la otra en el timbre de tu puerta, cualquier mañana de domingo, temprano de preferencia.

 

 

Aquí el pastor de la Iglesia a la que va mi mujer oficiando (yo la he acompañado en 2 ocasiones). Fue DJ en los EEUU antes de pasarse al lado oscuro y venirse a Burkina para predicar. Tiene tablas, es divertido y gracioso, si no fuera por lo que hace…

 

El ‘Pastor’ de mi mujer que creo que ya ha promocionado a ‘Obispo’ y llegará el día que el escalafón le lleve hasta la categoría de ‘Profeta’.

Yo le digo a mi mujer que me parece increíble que haya aquí, en Burkina Faso, y en el mundo, un montón de ‘profetas’ que es un título que los cristianos reconocen a Juan el Bautista como el último y los musulmanes a Jesús y a Mahoma. Y teníais que ver los 4×4 de nivel que se suelen gastar los profetas por estas tierras, ¿voto de pobreza?, ¡No, por Dios!

 

 

Cartel del pastor de mi señora, con la suya propia. Veréis que la indumentaria es la apropiada para propagar el mensaje divino, están divinos de la muerte

 

 

Los católicos suelen ser más anárquicos en esto del vestir divino, y quitando velos y mantillas para las mujeres más practicantes y rancias, la moda católica suele habérsela reservado su Dios a los profesionales a su servicio.

 

 

Aquí unas representantes casposas con un miembro de la Curia romana

 

 

Eso sí, hay de todo, desde cosas sencillas para las monjas (en esto le sale la vena machista, como a todos los dioses) hasta el lujo y la fantasía para los clérigos, subiendo puntos según se asciende en el escalafón de los cielos.

 

 

         

Monjitas, franciscanas ellas, hay que fijarse en el cíngulo que ciñe su hábito, con sus 3 nudos. Y cardenales de happening

 

 

Aquí, en Burkina, a los profesionales católicos se les ve de lejos.

Las monjas como en todas partes, su tocado en la cabeza puede no ser demasiado diferenciador que hay muchas mujeres que llevan el hiyab y te despistan. Pero de cerca se ven mejor sus crucifijos inequívocos.

 

 

 

Modelos de velos o tapaduras islámicas, a elegir

 

 

Y a los curas y a los monjes, que siempre llevan habito y les hace, se les nota más.

 

 

          

Un monje burkinés, Phillipe, en un curso de OFFICE en la Biblioteca OLVIDO, con su hábito de largo y de corto

 

 

Y los católicos, los practicantes, no me refiero a los enfermeros, sino a los que creen en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo (y Papa de Roma), llevan siempre crucifijo al cuello y/o pendientes de crucifijo (sólo las mujeres)

 

 

Un cura, Olivier, también alumno de la Biblioteca OLVIDO, con un pedazo de rosario colgando del cuello

 

 

Y, last but no lest, los musulmanes.

 

Aquí la moda que marcó Allah, por boca de Mahoma, es donde se pasa siete pueblos, sobre todo entre los más intransigentes o que leen el Coran en una mala traducción, o poco conocimiento del árabe, o un poco atravesados por su intolerancia innata o sobrevenida.

 

Porque hay montones de musulmanes que conozco que ni siguen esas modas, ni siquiera muchos de los criterios más absurdos e intransigentes que algunas corriente del Islam pretenden imponer, sobre todo los wahabitas saudíes.

 

Aquí a la mayoría de los musulmanes de a diario sólo los puedes reconocer por el nombre.

Si tienes nombre musulmán, eres musulmán.

Si tienes nombre cristiano, eres cristiano.

Cuesta de comprender, pero es asín.

Porque los nacidos musulmanes que se cambian de religión se cambian a un nombre cristiano. Se rebautizan.

Salvo mi mujer que no lo ha hecho. Como lleguen los dijahistas un día se va a enterar de lo que es una buena lapidación (abandonar el Islam es de los peores pecados cometibles).

 

Como siempre les toca a las mujeres la parte más completa de las atenciones divinas al vestir.

Velos y vestidos para cubrir las vergüenzas y las bellezas, propiedad exclusiva de sus maridos.

 

Porque digo yo que en aquellos años en que Dios dictó estas normas ni había Juegos Olímpicos ni pasarelas de moda, ni siquiera Benidorm y sus playas, ¡cómo podía Él imaginar dónde iban a llegar las ocurrencias de los hombres…!

 

 

 

     

La pasarela de la moda Meca y una atleta abrigadita, ¿tendrán natación sincronizada?

 

 

Los hombres, en cuanto a indumentaria, van asociados a su zona geográfica, aunque con elementos comunes: ausencia de adornos superfluos (corbata incluida), sayo largo, recto y liso, casquete en la cabeza, kufiya o pañuelo palestino y tasbíh, rosario musulmán, con las 99 cuentas que recuerdan el recitado de los 99 nombres de Allah (el sabio, el justo, el misericordioso, el dulce, el salao, el gordo, el flaco…, bueno no me los sé bien todos).

 

Lo que se está imponiendo más es algún aditamento a la vestimenta prescrita por Allah (Él no está tan lejos) y que empiezan a imponer a los niños desde su tierna infancia para que se vayan acostumbrando, como las imágenes que os pego. Lo que es la sección complementos, digamos.

 

 

          

A los niños les queda bien cualquier cosa que les pongas, pero no sé yo si que jueguen con fuego…

 

 

El caso es que aquí la moda divina se está imponiendo últimamente. Desde que llegué hace 4 años cada vez veo más radicalización en estas cosas.

 

 

 

       

Cuando llegué, las musulmanas más partidarias iban de colores, tipo Parchís, pero ahora la cosa se está poniendo más negra…

 

 

Es lo que tiene lo de alentar desde el poder una sociedad cada vez más devota de los dioses.

 

Y siendo como es este país mayoritariamente musulmán la deriva tienen mala pinta porque en estas cosas de la moda divina o no atender a sus recomendaciones estéticas puede llevarte a sufrir sus consecuencias en propia piel, esa que no has tapado adecuadamente.

 

 

 

Aunque los católicos recalcitrantes pueden autoinfligirse castigos con un látigo o con cilicios, esto es lo que te puede pasar si no te vistes como Dios manda a las musulmanas

 

 

 

 

PS.- En Burkina no hay judíos, ni budistas, que ya lo conté. Pero estos también se las traen con la moda

 

   

Con los judios está también la parte peluquera, con sus ricitos en las patillas y esas barbas (que también comparten algunos musulmanes)

 

 

 

GALERÍA DE RETRATOS DE JAVIER NAVAS