Modelos de negocios periodísticos: Pasión = Capitalismo

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«¿Qué diferencia a las personas que responden eficazmente al mundo frente a aquellas que lo hacen deficientemente?». Pregunta realizada al filósofo español Bernardo Ortín en el magazine cultural Jot Down, un proyecto digital nacido en la primavera del 2011, cuando los ecos de los indignados y de las revueltas árabes resonaban en los diarios de todo el mundo. En su respuesta a esta intrincada cuestión, una conclusión: «Si ante un problema solo tienes una respuesta convertirás esa solución en una obsesión; si solo tienes dos, las convertirás en un dilema. El pensamiento libre se basa en tener al menos tres alternativas de conducta». Ahora bien, saltemos del «pensamiento libre» varios escalones más en la escalera del éxito, cómo transformar la teoría en una realidad tangible, contante y sonante, en un modelo de negocio que proporcione frutos maduros. En otras palabras, ¿cómo convertir la pasión periodística, por la que uno es capaz de recorrer el mundo, en una modo de vida digno, viable y sostenible a largo plazo?

 

Sin necesidad de pertenecer a uno de los gigantes, ¿son posibles otros muchos proyectos? El periodismo no tiene por qué ser sinónimo de mendacidad, de pedir la voluntad del consumidor como un sistema de donaciones, como tampoco tiene por qué ser una apuesta por la fiebre del oro, como hiciera Randolph Hearst con su yellow press. Analizemos dos ejemplos tejanos: el del fotoperiodista Trey Ratcliff y el del The Texas Tribune, contado por Evans Smith, editor jefe y CEO del mencionado diario. Las varitas mágicas se olvidaron en los cuentos de hadas. Dios no juega a los dados, recordaba Einstein. Pasión y capitalismo pueden ir de la mano con el enfoque adecuado. El secreto: en palabras de Ratcliff, «finding a crazy-niche», encontrar el hueco, el nicho que aporte un valor añadido al público, que guste y proporcione continuidad. «Look for signs of life», buscar las señales de vida, aconseja David Cohen, fundador de Spot Us.

 

 

Pionero: fotoperiodismo en las redes sociales

 

Se llama Trey Ratcliff, natural de Austin (Texas), casado, padre de tres hijos, muestra la belleza del mundo gracias a las fotografías tomadas por él mismo. Vive de su pasión gracias al buen uso de la tecnología. Afirma que Internet forma parte de él. No sólo posee conocimientos de matemáticas, sino que es buen conocedor de la informática y de la fotografía. Encuentra el modo de dar a conocer su trabajo al mundo mediante el buen uso de las redes sociales: con más de un millón y medio de seguidores en Google+, de 4.000 amigos en Facebook y 30.000 followers en Twitter. Dispone de su propio blog, cada día se encarga de publicar una de sus numerosas fotos y escribe dos párrafos por día, no más. Calidad por cantidad. 12 empleados han sido contratados en su proyecto. La mejor manera de contactar con él no es precisamente por correo, en su web asegura tener más de 45.000 mails sin leer. Pionero del fotoperiodismo en las redes sociales. Otra forma de narrar la realidad.

 

Coincido con él por casualidad, en una inesperada charla en clases de Multimedia Journalism, donde incita a los alumnos a hacer cosas inteligentes y a traducir pasión por capitalismo, aunque suene mal. «Encuentra un camino, tu futuro está en frente de ti», es otro de sus mensajes alentadores. Habla de la tecnología como maneras creativas de auto-expresión. «Procura ser lo más abierto y cercano posible para atraer a la audiencia, eliminando lo trivial y mostrando lo más interesante», explica. Nos cuenta que se muda a Nueva Zelanda, que la tecnología es una prolongación de nuestros sentidos, un guiño a McLuhan, y que su trabajo, en sus múltiples viajes alrededor del mundo, implica ser individualista. No le falta razón, el arte debe cocerse en soledad y viajar supone aprender a sobrevivir en nuevos entornos.

 

La transparencia del Texas Tribune

 

Rosental nos presenta a Evans Smith, CEO y editor jefe del The Texas Tribune. Genio y figura de un buen entrepreuner. Escucharle es percatarse de hasta dónde puede llegar una mente brillante, con las ideas claras y un sentido del periodismo pragmático. Para Smith, The Texas Tribune es una organización de noticias digital, que fomenta el interés dentro de una comunidad, en este caso, el estado de Texas. ¿Cómo es posible que una organización non-profit de noticias pueda disponer de 17 reporteros a tiempo completo? No son muchos periodistas pero reconoce que no está mal para ejercer el periodismo del siglo XXI. «El periodismo debería estar bien remunerado, como muchos otros trabajos, la cuestión es cómo tomar sabias y productivas decisiones para enganchar a la audiencia, a sabiendas de que todas las decisiones tienen consecuencias», señala con vehemencia.

 

Cree en el Periodismo de Datos (Data Journalism) como una manera de generar tráfico y en las redes sociales como sistema de agregación de noticias para el público en general. En su discurso, una idea ampliamente repetida: transparencia. Hacer público todo el material que sea de interés público, comenzando por los salarios de los empleados públicos y los datos de los representantes políticos de Texas. Una máxima que ha motivado críticas, recelo y pérdidas económicas de algún que otro miembro del diario. Y aún así, en el último año, ha superado las expectativas económicas iniciales. Más del 50% de los beneficios redundarán en el salario de los empleados que conforman The Texas Tribune. Invierte en el capital humano porque, como él mismo indica, el periodista es un profesional, que ha de estar motivado y feliz para la organización en la que trabaja.

 

5 claves de modelo de negocio ofrecidas por Smith. Viabilidad, no dudar en pedir dinero a la gente, colaboración, con otras empresas periodísticas si hace falta, «uno más uno es más que dos», empuje, uno mismo es el que debe moverse y presionar para buscar resultados, transparencia, no tener miedo de hacer público lo público, y por último, immodesty, falta de modestia en el buen sentido, creer en las posibilidades del proyecto.

 

* Imagen de Trey Ratcliff recogida de su web 

 

 

 

Fátima Margu nace en la antigua Emérita Augusta (Mérida, Extremadura) un caluroso verano de 1981. Ha trabajado como profesora de Universidad, periodista e investigadora. Aficionada a Internet y eterna alumna con una única vocación: cuestionarse qué está pasando para procurar llegar a la Verdad de las cosas. Alma viajera, siempre con la intención de hacer extraordinario aquello que para muchos pasaría desapercibido porque no se pararon a observar la belleza o el trasfondo que una instantánea puede condensar.