No es tiempo para la fruta

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La Navidad es mala época para la venta de fruta. Según los mayoristas de productos hortofrutícolas las compras y el consumo se reorientan en estas fiestas hacia los dulces y productos de confitería, que desplazan a la fruta del postre, en las ya de por si sobrecargadas comidas de estas fechas. El consumo de vegetales frescos y de frutas tiene un claro componente estacional, pues se trata de productos perecederos de temporada.

Pero hoy en día, dada la creciente importación desde diversos países y la mejora de la tecnología de conservación, es posible consumir fruta y verdura en cualquier época.

 

Sin embargo, una simple coincidencia en el calendario, como la Navidad, modifica nuestros gustos y hábitos alimentarios. Por el contrario el consumo de proteínas y calorías por persona no ha dejado de aumentar en las ultimas décadas. Cual es la razón principal?

Se han propuesto diversas explicaciones, algunas de ellas desde observaciones y estudios de las propias cadenas de distribución. Por ejemplo, es algo mas laborioso comer una pieza de fruta que otros alimentos, porque hay que pelarla, mancharse las manos, seleccionar las porciones comestibles, etc.

 

Con frecuencia no tiene un sabor dulce puro, sino que contiene matices ácidos que producen rechazo en los paladares no educados al consumo de fruta. Por otro lado, no existe apenas publicidad directa de la fruta en los medios de comunicación, mientras que si existe de docenas de otros productos, en su mayoría elaborados. Cinco raciones de fruta y/o verdura al día contienen todo el aporte de vitaminas y minerales que un ser humano precisa. Aun contando nuestra mediterránea dosis de vino y de aceite de oliva como zumos, no llegamos con frecuencia a esta cifra objetivo. Consumir esta cantidad de fruta y verdura tiene mas ventajas adicionales. Su consumo produce saciedad, desplazando a otros alimentos salados, proteicos y calóricos, que serian ingeridos en su lugar.

 

Por tanto el consumo de abundantes frutas y verduras ayuda a prevenir la hipertensión, la obesidad, el colesterol alto y la diabetes (aportan fibra que retarda la absorción de los azúcares). Ayuda también a prevenir el cáncer de colon, al reducirse el consumo de carne y grasa y probablemente su contenido en fibra también colabora a la inhibición de la absorción de toxinas que ingerimos a bajas dosis con diversos alimentos y bebidas. Yo tomo fruta. Incluso en Navidad.