Noray. Viaje por la Ancha Frontera

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La Ancha Frontera es un lugar con una identidad tan fuerte que se ha convertido en un continente intermedio, un espacio que asume siglos de cruce donde se cuentan miles de historias y se evocan cientos de tránsitos. Recoge diversas fuentes visuales para resumir más de diez años a la deriva desde Cádiz a Beirut, pasando por míticos puertos como Marsella, Nápoles, Alejandría y Estambul... ¿Qué hace que uno se apegue y se interese por algo que no tiene nada que ofrecer? ¿Cuáles son las seducciones de ese vacío, de esa fealdad, de ese tedio bajo un cielo implacable y magnífico?, se pregunta Albert Camus

 

Noray (de or. inc.) 1. m. Mar. Poste, bolardo o cualquier cosa que se utiliza para afirmar las amarras de los barcos. 2. Mínimo puerto posible. 3. Palabra favorita de Juan Valbuena. 4. Libro de viajes por La Ancha Frontera, un territorio que coincide aproximadamente con el Mar Mediterráneo.

 

La Ancha Frontera es un lugar con una identidad tan fuerte que se ha convertido en un continente intermedio, un espacio que asume siglos de cruce donde se cuentan miles de historias y se evocan cientos de tránsitos.

 

El libro recoge diferentes fuentes visuales (fotografías contemporáneas, imágenes antiguas, vídeo y diarios de viaje) para resumir más de diez años a la deriva desde Cádiz a Beirut, pasando por míticos puertos como Marsella, Nápoles, Alejandría y Estambul…

 

 

12 de septiembre

 

Y Sophia.

 

El día empezó bien, finalmente me quedó aquí hasta el sábado, que voy a Roma, el domingo a El Cairo y el lunes a Alejandría. El cansancio se acumula.

 

Estuve en el cine La vergini dei sicari. Necesito descansar, mañana Capri.

 

 

18 de septiembre

 

Me despierta el ruido de una ciudad que parece no dormir, trenes, coches, tranvías. Una luz imponente. Dormí, yo sí lo hago, diez horas. Voy a ver lo del dinero y a dar la vuelta de reconocimiento; también suele ayudarme tomar posesión (tanto Hotel hostil) y deshacer la mochila.

 

El mar, los barcos del puerto este.

 

(FOTO CORTADA DE Lartigue, en Roma)

 

Me gusta la ciudad, la gente sobre todo, la gente y la luz; qué más quiero para hacer fotos. La única pega es el precio del hotel, pero no voy a gastar demasiado tiempo en ello. Ya veremos.

 

Las niñas ladronas de La Corniche. El otro me avisa.

 

(Acabo Il Gatopardo. Muere el Príncipe.)

 

 

13 de diciembre

 

Voy a Asia, tres años después. Un barco remonta el Bósforo hasta el Mar Negro. Me gustan estos juegos infantiles de fronteras (ayer me acordé de cuando pintaba gaviotas).

 

La conclusión parece evidente: ¿Qué más dará estar en esta orilla que en aquella? De lo que se puede colegir que las fronteras son arbitrarias y absurdas, incluso.

 

Lo que ocurre es que esta frontera es geográfica: yo en Asia, aquello es Europa. No económica ni política, una frontera geográfica nunca dejará de serlo.

 

Ahora, aquí, en Estambul han llegado miles de rusos y rusas (sobre todo ellas). Se dedican a comprar y a vender. ¿El qué? Aparentemente vienen a comprar ropa, pero ayer pregunté y me dijeron que ellas eran casi todas putas. No sé. Lo cierto es que han venido aquí. ¿Por qué? Porque es Europa y a la vez Asia. Porque es una frontera geográfica. Luego, después, será con toda seguridad una frontera política y luego económica, pero eso puede cambiar. Lo otro no.

 

El Bósforo hasta el Mar Negro. Hamam y té en el CORLULU ALI PASA. Me siento limpio, guapo y descansado. Un masaje increíble dado por un simpático y fuerte turco y un té entre hombres fumando narguile y viendo al Besiktas por la tele. Buen día, las fotos: pocas y malas, pero a quién le importa.

 

 

14 de diciembre

 

Los barrios interiores son maravillosos, tranquilos bajo el sol de invierno; son pobres, pero es que la mayor parte del mundo es pobre. Por eso me molesta, aunque me hace pensar, el final del libro EL MEDITERRÁNEO cuando habla del atractivo del “Mediterráneo de los pobres” del modo en el que creo recordar que lo hacía.

 

FENER, BALAT, AYUANSARYKAP, EYÜP se llaman. A uno y otro lado de la muralla de Teodosio el Grande, en las colinas más cercanas al Cuerno de Oro.

 

(Mohamed con sus pestañas enormes y su juguete en el pecho)

 

 

                                               *     *    *

 

Estoy más tranquilo respecto a las fotos, me doy cuenta de que siempre es así, no tienes nada pero cuando pasa un poco de tiempo y editas el trabajo siempre sacas tus doce fotos que te llevan a esa ciudad. Lo que no sé es cómo hacer para que Beirut entre a formar parte del territorio común; aún la veo demasiado diferente, es como si en una sola ciudad hubiera muchas cristiana/musulmana, oriental/occidental, rica/pobre, antigua/moderna. LA CIUDAD IMPAR.

 

Sobre lo del color, creo que poco a poco se me está olvidando, de todos modos encontré una tienda donde tienen carretes. “Le seul place a Beyrouth”, me ha dicho, orgulloso, el dueño:

 

“PORQUE PALESTINA HA DEJADO DE SER UN PAÍS PARA CONVERTIRSE EN UNA CONSIGNA QUE EN VEZ DE SER LLEVADA A LA PRÁCTICA SÓLO SIRVE PARA JUSTIFICAR LO QUE OCURRA, PARA ADORNAR LOS GOLPES DE ESTADO, PARA DISOLVER LOS PARTIDOS POLÍTICOS, PARA PROHIBIR EL CULTIVO DEL TRIGO, PARA SUSTITUIR EL SUDOR DE LA FRENTE POR EL DINERO FÁCIL, PARA DESARROLLAR LA INDUSTRIA PESADA O LIGERA, PARA QUE CONTRAIGA NUPCIAS LA ÚLTIMA DESCENDIENTE DEL CALIFA…

 

EN LA FRONTERA ES DONDE SE DECLARA LA GUERRA A LA FRONTERA”

 

Memoria para el olvido

Mahmud Darwish

 

 

6 de enero de 2003

 

“Un libro de anotaciones. El texto viene más tarde”

Apuntes

Elías Canetti

 

 

Split, 26 de julio de 2005

 

El autobús de hoy ha prolongado 200 Km más mi recorrido junto al mar, acompañados siempre por alguna estrecha isla paralela a la línea de playas. Me he encontrado a Ossana, una chica de Zagreb que viene a vivir a Madrid.

 

Creo que esta ciudad sí podría ser de las nuestras, pero estoy demasiado cansado para buscar y, sin duda, esta no es la época del año para hacerlo.

 

Tiene un centro habitado (el palacio de Diocleciano con las casas venecianas y otomanas apoyadas en él es único) y un hotel llamado Bellevue que tiene la localización y el encanto exactos para quedarse diez días en él en otoño y trabajar. Despacio. Despacio. Despacio.

 

 

Otra vez será, mañana cojo un barco a una isla llamada Vis buscando sol y agua turquesa. Luego, a casa.

 

 

Alicante, 25 de febrero de 2008

 

Ya he llegado: LA ANCHA FRONTERA es el espacio absurdo entre el mar y los coches, el barro y las bolsas de plástico brillando bajo la luz blanca. Charcos malolientes y el primer hombre sentado en una silla de playa en un parking vacío. He caminado una hora, la nueva estación marítima está al sur de la ciudad, es moderna, blanca y azul, con una pequeña mezquita y una línea de locales comerciales: OFESAUTO (oficina española de aseguradoras de automóviles), una ZAPATERÍA / CHAUSSURES llamada “Le Port” donde venden también vestidos y maletas, una tienda de comestibles, una especie de locutorio TELEPHONE, un restaurante Kebab, Chawarma ¡¡Halal!!, dos locales vacíos, algo llamado LA PERLA y otro local cerrado con un rótulo donde se puede leer ALIEXPORTE.

 

Abajo, sólo argelinos, más de un 90% hombres-hormiga mal afeitados: centenares de bolsas que pesan tanto que son arrastradas siempre. Un puerto siempre ha debido ser esto, una montaña de hombres y mercancías. Lo único que debe haber cambiado son las distancias: las grúas, los containers y los camiones han permitido sacar los puertos del centro de las ciudades, que yo recuerde, sólo queda Tánger y tiene los días contados.

 

(He visto una mujer que hacía rodar su bolsa de cuadros con las cremalleras prietas mientras enseñaba su pasaporte).

 

Este El Djazair II está nuevo y viaja semivacío. Construido en los astilleros de IZAR en SEVILLA en 2005, espero que la suerte me respete mi soledad en este camarote exterior 6016 con una ventana que ya fotografié y una TV que aún no encendí.

 

El puente exterior es azul, amplio, sin ningún lugar para sentarse, quizás sí, en verano. Hay unas luces azules en las zonas prohibidos a los pasajeros, fluorescentes blancos para el resto. Y tungstenos amarillos que se mezclan desde las farolas del puerto de Alicante.

 

(He visto un hombre que empujaba su coche lleno de cosas para intentar embarcar sin perder su lugar en la fila).

 

El Mediterráneo tiene el tamaño de una noche de barco, a veces menos, por eso permite aún el viaje de hombres junto a las mercancías y convierte cada furgoneta en un container. Lo he visto muchas veces: ALGECIRAS-TÁNGER, NÁPOLES-GÉNOVA (pero menos), BARI-DURRES.

 

 

                                               *     *    *

 

Esta es la idea de la maqueta.

 

Marseille: Hotel de L´Univers

A3 29,4 X 42

 

La puerta / El puerto

Fotos en el puerto, los domingos en los muelles.

La mer / La rem (escrito al revés: la madre)

 

Imágenes perdidas: otras fotos que no es posible que estén en ninguna otra parte del libro.

 

La TV

El barco olvidado

Las sábanas tendidas

La bolsa volando

El sobre dibujado

Ensayo sobre la luz en la parada del bus

 

 

Bari, 19 de julio de 2005

 

LA HISTORIA DE LAS DESPEDIDAS

 

La luz en el puerto de Nápoles viene como en el de Palermo, a contrapuerto, también se parecen en que tienen lugar en ellos las despedidas a pie de barco: familias enteras lloran y agitan pañuelos mientras dicen adiós a los suyos que desde el puente, allí en lo alto, les responden con el mismo gesto mientras hablan con ellos por el móvil. Sospecho que, como yo, hay gente que viene a la caída de la tarde a estos puertos a ver la emoción de ese momento. Siempre hay hombres solitarios fumando junto a un coche con la puerta abierta mirando no se sabe qué.

 

(Historias de la emigración exterior e interior de un país como este).

 

 

LA HISTORIA DE LA PIZZERÍA SORBILLO

 

La Vía dei Tribunali es la menos oscura y más turística del decumanus napolitano. Aunque me cuentan que la situación ha cambiado a peor desde que Bassolino dejó la alcaldía para hacerse gobernador de la región; es posible caminar por esta calle a cualquier hora del día y de la noche. Allí, en el número 35, está la pizzería Sorbillo: cinco mesas, un horno de leña y cuatro numerosas generaciones de pizzaioli forman el legado de este lugar. La masa es finísima y no hay mucho más que decir que a partir de las 21:00 es imposible sentarse.

 

Tranquilidad de capital de provincia: lo que en Nápoles es negro en Bari es blanco, me dijo Sarida. El “Borgo Antico” tiene ese aire de pueblo andaluz que me gusta tanto y que me recuerda al mío.

 

 

Trieste, 21 de agosto de 2004

 

Comprendo ahora muchas cosas: esta ciudad ha hecho siempre de bisagra entre una Europa Oriental (comunismo y trajes extraños) y una Europa Occidental (capitalismo y aires conocidos) que se diluyen, que se mezclan ahora. Comprendo la idea de una MittleEuropa / MitelEuropa que se asoma al mar que defiende Magris (RELEER Y ACABAR El Danubio). Comprendo el horror de la guerra y la persecución de los judíos yendo al campo de concentración de la Risiera di San Sabba.

 

Cruzo fronteras ITALIA-ESLOVENIA-CROACIA y localizo posibles ciudades, lugares a investigar lentamente, solo, y nunca en agosto.

 

 

40 días, mi último viaje.

Un posible recorrido.

 

 

“LOS ESPAÑOLES REPUBLICANOS EXILIADOS EN FRANCIA A SU PRESIDENTE D. MANUEL AZAÑA. ¡VIVA LA REPÚBLICA!”

 

El pasajero de Montauban  

José María Ridao

(últimos días de Azaña en el HOTEL DE MIDI)

 

 

LA HISTORIA DE LOS CASARUBEA

 

Mi casa en Palermo es la casa de Stefania Casarubea. Su padre me cuenta lo que ya yo sospechaba: su apellido es de origen español, los CASARRUBIA llegaron a Sicilia en 1547 y dice que desde entonces las familias no han perdido el contacto. Me cuenta cómo a lo largo de los siglos, y con el fin de que el apellido no se extinguiera ni en España ni en Sicilia, han intercambiado varones entre las dos ramas de la familia. La última vez, cuenta, que tuvimos contacto fue en el entierro de mi abuelo en 1943 que un representante de la rama española vino hasta Sicilia para presentar sus respetos.

 

 

LA HISTORIA DEL HERMANO DE ELISABETA

 

Elisabetta no tiene suerte en la vida: tuvo dos hijos muy joven y ninguno de los dos padres está con ella, parece que ahora va a conseguir un trabajo de funcionaria autonómica de la Regione de Sicilia porque hay una ley especial que favorece a los familiares de los asesinados por la Mafia. El caso del hermano de Elisabetta fue muy famoso en los años del proceso contra la Mafia: trabajaba con los mafiosos pero, en realidad, era un agente secreto de la policía. Un día desapareció, así sin más. La familia quedó destrozada, intuyendo sin saber durante años. Hasta que un “pentito” confesó todo: cómo lo habían matado, por qué e incluso dónde estaba el cuerpo.

 

 

COSAS QUE ME GUSTAN DE PALERMO

 

El poder entender las cosas que escribe Vincenzo Consolo

La brioche con helado y nata

La gente despidiéndose en el Muelle de Santa Lucía

La Librería del Mare en el puerto de Gala

Las caras de la gente del Mercado de Ballaró

El cartel del BAR DEL PORTO

El brillo del plancton cuando te bañas de noche

Simona, Stefania y Beatrice

El café de por la mañana

El sonido del acento siciliano

El neón del HOTEL MODERNO de la foto de Bernard Plossu

La mujer que se suelta el pelo para posar en su salón

El bocadillo de “panelle” de este lado de la Vucciria

El granizado de melón cantalupo a aquel lado

El libro Quelli di Baghería de Ferdinando Scianna

El sabor del pan con aceitunas negras

Los ojos de las mujeres

Las cabezas de los peces espada apuntando al cielo

El triunfo de la muerte en el Palazzo Abatellis

Las casetas fellinianas de la playa de Mondello

Las ruinas y el jardín de Sª Mª dello Spassimo

 

 

                                                              *   *   *

 

15 de febrero

 

Museo

 

           Y tabernas.

 

 

16 de febrero

 

Ahora sí que sí; ahora parece el final.

sudeuropa + norteáfrica

 

LA ANCHA FRONTERA

 

-CÁDIZ-TÁNGER-TÚNEZ-NÁPOLES-ALEJANDRÍA-MARSELLA-ESTAMBUL-ATENAS-

 

 

Isla de Djerba, 6 de noviembre de 2003

 

Ocho horas de bus, doce dinares, quinientos kilómetros. Un país.

 

La salida de la ciudad fue lenta, atravesar el habitual paisaje de construcciones, bolsas de plástico y banderas rojas con lunas y estrellas nos llevó casi una hora. Bombillas y gasolineras, hombres a los lados de la carretera y tiendas con botellas de coca-cola al sol. Después, por fin, la carretera y la vida rural: hombres a la sombra, mujeres trabajando, burros y tractores. Olivos y olivos.

 

Puestos de granadas y dátiles, miles de pimientos rojos secándose al sol. Un paisaje que se simplifica poco a poco hacia el Sur: Las casas dejan de tener curvas, los olivos se transforman en palmeras y, más tarde, en piedras, las montañas ya no son ni colinas y todo acaba desapareciendo en una desierta horizontalidad que imita al mar al que se acerca. En Djorf, cuatro cafés y un embarcadero con un transbordador plano llamado Ulisses. Djerba escapa al desierto, recuerda al paisaje que habíamos dejado atrás, antes incluso de las palmeras: olivos y niños.

 

 

Orán, 27 de febrero de 2008

 

Ayer el día fue largo y provechoso, tuve suerte, vi mucho y escuché mucho. Lo más importante y a la vez más preocupante son las historias de robos y la necesidad de ir acompañado todo el tiempo. No sé cómo voy a solucionar esto, tengo que forzar algo para situarme en puntos donde nunca he estado, llegar así a otras fotos, a fotos, al menos. Me he dado cuenta de dónde quiero trabajar: el antiguo barrio español, llamado Sidi El Houari, en la parte baja de la ciudad. Es el barrio más antiguo y el que, según sus habitantes, tiene la esencia de lo oranés, pero es un barrio abandonado, aún mucho más que algunas medinas que he visto. El proyecto de rehabilitación está empezando y hay mucho trabajo que hacer: discernir qué edificios son rehabilitables y cuáles deben ser demolidos e intentar catalogar de alguna manera el patrimonio histórico. Lo peor es que es en este barrio, en estos barrios populares, donde el islamismo más radical ha hecho carrera, ya lo he visto en Beirut y en otros lugares: una red social de base permite ganar adeptos a la causa ocupando los espacios que el estado no ocupa y hace que, en dos detalles, las mezquitas sean el único edificio encalado de todo el barrio y que las llaves de la antigua iglesia cerca de la Kasbah las tenga un tipo con barba y camiseta de fútbol con el 13 SIDI EL HOUARI.

 

El hotel Le Timgad está en la zona centro, la ciudad francesa trazada con amplios bulevares y edificios blancos del XIX. Hoy todo está bastante abandonado y el run-run que escucho desde mi habitación es esa mezcla de cláxones y rumor de polvo en suspensión tan característico. Balcones con banderolas y bombillas de colores, cafés y taxiphones, hombres desocupados y mujeres haciendo recados. Todos sobreabrigados, en su jugo.

 

La niebla no me dejó ver bien la extensión de la ciudad, su rara disposición geográfica. Desde el monte Mudjadjo donde están el fuerte y la iglesia de Santa Cruz se divisa la forma del puerto y los barcos que permiten salir de aquí: uno a Alicante, otro a Marsella. No hay más. El camino en coche a la montaña merece la pena, me recuerda al camino al cementerio de la Boukhana en Tánger, donde hay tantos españoles enterrados.

 

La Marina es el barrio más pegado al puerto, solo lo vi ayer desde el taxi, pero parecía otro posible lugar a fotografiar, más de espacios y edificios destruidos que de gente. Quizás a primera hora de la mañana, cuando los malos aún duermen.

 

 

                                                     *   *   *

 

Dürres, 23 de julio de 2005

 

Creo que estoy solo en este Hotel Pepeto (20 € con desayuno y lavandería). El hotel es nuevo y luminoso, con arcos y alfombras en la habitación. El dueño habla inglés rudimentario, pero efectivo. No hay mapas de la ciudad en ningún sitio.

 

He seguido trabajando en la línea de TELÓN sobre objetos tristes y oscuros. También he entrado en casas de apuestas, billares y peluquerías.

 

Algunos retratos de jóvenes en el paseo: TATOO + CHE / DOS EN EL MAR

 

 

 

“¿Qué hace que uno se apegue y se interese por algo que no tiene nada que ofrecer? ¿Cuáles son las seducciones de ese vacío, de esa fealdad, de ese tedio bajo un cielo implacable y magnífico? Puedo responder: la criatura. Para cierta raza de hombres, la criatura, allá donde es bella, es una patria con mil capitales. Orán es una de ellas”.

 

Carnets

Albert Camus

 

 

 

Juan Valbuena es fotógrafo, fundador del colectivo NOPHOTO y director de la editorial PHREE. En FronteraD ha publicado Coleccionando crisis

 

 

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Autor: Juan Valbuena