Pablo Berdún entrevista a Joan Chamorro

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Joan Chamorro es buen maestro de jazz, inspirador y ejemplo para los pequeños músicos que inician el camino de la música.

 

 

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Comparto esta buena entrevista de Pablo Berdún a Joan Chamorro, director de la Sant Andreu Jazz Band. Realizada en Sant Andreu, Barcelona, el 2 de diciembre de 2014.

 

Joan Chamorro es músico profesional y pedagogo desde hace más de 25 años. Ha grabado más de 30 discos con algunos de los músicos más importantes del jazz mundial. Ha acompañado en gira a formaciones como Manhattan Transfer y músicos como Stevie Wonder, Tete Montoliu o Perico Sanbeat. En el año 2006 inicia el proyecto de la Sant Andreu Jazz Band como asignatura de combo de la escuela municipal de la localidad Barcelonesa de Sant Andreu donde ejerce como profesor.

 

En 2011 después de cinco años, el proyecto supera todas las expectativas de la escuela por la dificultad de gestionar una formación que en un momento dado puede generar ingresos, de manera que el proyecto pasa a ser independiente y autofinanciado a través de la venta de discos y conciertos. Actualmente su actividad la desarrollan en las aulas del Taller de Musics.

 

Son muchas las entrevistas y la información que podemos encontrar en internet sobre el proyecto de la Sant Andreu Jazz Band (en adelante SAJB). En un articulo sobre la SAJB publicado por la compañía automovilística SEAT(1) en su anuario de 2013 podemos leer algunas de ellas. “Chamorro y los propios alumnos aseguran que la música les ayuda a trabajar la concentración, lo que es muy útil en el colegio. Y los beneficios no son solo académicos.

 

El director puede relatar decenas de ejemplos de alumnos que vencieron su timidez o falta de autoestima armados con un instrumento. Joan Chamorro es el director de la banda, pero también el compañero, consejero y padrino musical”. La idea de entrevistar a Joan Chamorro surge por un lado de la curiosidad de conocer de cerca la metodología que él plantea y que tantas satisfacciones le está dando. Y por otro lado, para tomar prestadas las ideas que puedan ser extrapoladas a otros proyectos.

 

P.B.- ¿Cómo empieza la orquesta? ¿Cuántos niños han pasado por ella?.

 

J.C.- Por la orquesta durante estos ocho años han pasado más de cincuenta. Empezaron siendo ocho o nueve de los que quedan dos. Ahora somos unos treinta y uno. Este año por ejemplo han dejado la orquesta tres o cuatro. Cuando van siendo mayores tienen veinte años, están hasta los veinte si están aportando algo, en principio es hasta los dieciocho pero cuando realmente aportan ilusión, trabajo y buen ejemplo para el resto, entonces no me importa mantenerlos hasta que cumplen veinte años. Pero en principio hasta los dieciocho porque entiendo que a esa edad ya pueden ir por su cuenta.

 

P.B.- ¿Existe algún proceso de selección de los niños que forman parte de la orquesta?

 

J.C.- Hay un proceso de selección que no es un proceso de selección al uso. Durante estos ocho años la SAJB ha tenido un proceso y sigue estando en un proceso, que espero que no acabe nunca, de ver qué funciona y qué no funciona individual y colectivamente. En principio la SAJB formaba parte de la escuela de de Sant Andreu, donde empezó como un combo de ocho o nueve niños, que empezamos a trabajar de una manera, que yo creo que daba unos frutos en todos los campos. Tanto a nivel de conocimiento individual como a nivel de motivación y de hacer que los niños entrasen en la música de una manera un poco diferente. Entonces la banda se nutría de los propios alumnos de la escuela y puntualmente entraba alguno de fuera. Los saxos eran mis alumnos y los otros eran de la escuela y eran los que estaban interesados en hacer jazz.

 

Yo lo único que pedía era trabajo. De esta forma viene paralelo, el trabajo, la ilusión y la motivación. Creo que la respuesta a tu pregunta es, que la mayoría de niños si están en un contexto donde han escuchado música, no que sus padres sean músicos, sino que han escuchado música, que tienen el oído con toda esa información que va implícita en la música, que no tenemos porqué saber qué es, pero que es un lenguaje, entonces esos niños pueden llegar a formar parte de la SAJB o de otra banda, la que sea, donde se pida un poquito más. Un poco más de implicación, pero eso realmente lo pienso así, no es que los escoja, obviamente los escojo pero no porque toquen y sean geniecitos, sino porque son chicos que demuestran interés. Aunque yo tengo que hacer que lo tengan porque a veces llegan a mí sin ningún interés.

 

La mayoría de alumnos de saxo llegan muchas veces cuando son pequeñitos, a ver qué pasa. Ahí es donde está mi tarea. Hacer que se enamoren del jazz o de la música en general. El proceso de selección durante estos ocho años ha variado. También por el hecho de que se convirtió en una Big Band en la que se necesita un número de personas. Entonces ya sabemos que siempre faltan trompetas y trombones y hay muchos saxos y guitarras. Los que somos músicos sabemos que es así siempre. Entonces ahí pensamos en abrir más las puertas hacia fuera.

 

Los saxos eran mis alumnos, ahora mismo hay diez en la banda y han pasado. Los que han entrado de fuera es porque contactan conmigo. Les digo “toma este audio, cuando lo tengas me lo envías”, entonces lo trabajan. Trabajo mucho intentando transcribir cosas de oído. Ellos lo hacen y me lo van enviando y cuando veo que están con ganas de trabajar y mucha ilusión, si es el momento y tengo un sitio o una plaza les abro las puertas.

 

P.B.- ¿Cómo es el aprendizaje de un niño durante su periodo en la SAJB?

 

J.C.- Hay muchos quid de la cuestión en esta historia, piensa que estamos hablando de muchos niños y cada niño es diferente. Yo no utilizo libros, utilizo la música y puntualmente utilizo unas libretas donde apunto una serie de cosas. No le doy especial importancia a la lectura (aunque la tiene pero no desde un principio), ni a la escritura. Le doy mucha importancia al oído, a la memoria y la capacidad de transcripción.

 

Con todos trabajamos lo mismo desde que son pequeños. Desde que empiezan con seis o siete años, trabajamos y potenciamos absolutamente la memoria y la escucha porque entiendo que mi planteamiento como profesor, (con los que empiezan y con los que no), no es tanto que les voy a enseñar sino, voy a enseñarles que esto de la música es algo maravilloso. Y quiero que entiendan eso. A partir de que entran en ese juego y entienden que la música es algo importante en sus vidas es cuando yo empiezo a enseñar, no es que empiece a enseñarles en ese momento, empiezo desde el principio pero no a enseñarles mucho en sentido teórico, sino que voy a enseñarles que es esto de la música.

 

Para mi la música es un lenguaje, un lenguaje como podría ser otro y el lenguaje entra por el oído y sale por nuestros instrumentos y por la voz. La voz para mi es super importante, de hecho en la banda hay unos 10 o 12 cantantes. Es ese mismo proceso con todos, desde que empiezan y durante los siete, ocho o nueve años que puedan estar conmigo, pero cada uno con su propio proceso diferente. Yo a cada uno, dentro de mi manera de trabajar que es siempre la misma, a base de una serie de patrones, intento moverme y aprender para hacerlo mejor sobre cada niño. Todos son diferentes, eso de utilizar el mismo libro para todos no vale, por que todos tienen mucho potencial a desarrollar pero todos tienen su tempo, su proceso, sus problemas, sus alegrías, en casa sus familias. Eso lo tengo que entender y a partir de ahí, intento trabajar con cada uno, escuchándole.

 

P.B.- ¿Cuándo empiezan a aprender realmente los fundamentos musicales? ¿Empiezan desde el primer día a leer partituras, armonía, improvisación ,etc?

 

J.C.- Es lo que llamo codificación del lenguaje. Lo que seria la escritura, la lectura y entender que es la materia sonora que estás escuchando. Pero eso para mi viene después o, viene paralelo pero no es lo primero. Lo primero para mi es, contestando a la pregunta anterior también, la música es un lenguaje, como tal entra por el oído, no por la codificación del lenguaje mismo. Por ejemplo, en una familia políglota donde el padre habla catalán, la madre alemán porque se conocieron en África y tiene un tío Saharaui y además va a la escuela donde se habla en Español.

 

Ese niño que crece con ese contexto familiar tiene la necesidad de comunicarse porque comparte una parcela de su vida con cada una de estas figuras, la madre, el padre, el tío y el profesor. Entonces tiene cuatro lenguajes con los que de alguna manera tiene que convivir y su propia subsistencia, su propia necesidad de comunicarse para poder pedir, para poder interactuar en el entorno donde esta le lleva a aprender esos cuatro idiomas, a no ser que ese niño tenga un problema. Hay personas que tiene una incapacidad intelectual que obviamente también se pueden trabajar, pero si ese niño es entrecomillas normal, acabará hablando los cuatro idiomas.

 

Cuando tenga seis, siete, ocho o nueve años lo hablará bien, incluso tendrá un buen acento por que habrá aprendido ese idioma por necesidad y en todo caso, de esos cuatro lenguajes quizás sólo codifica uno, el que vea en la escuela. Igual los otros tres no los codifica a nivel de lectura y escritura, pero los hablará bien si realmente las personas que se están comunicando con él, son personas que tienen un discurso normal y que entran en conversaciones más o menos intelectuales, eso dependerá también de la inteligencia del propio niño y el contexto.

 

Si estás en un contexto más o menos intelectual, tus pensamientos van siempre un poco más allá o si estás en un contexto, que no es ni mejor ni peor, con unos padres que trabajan en el campo que no es peyorativo, porque igual son muy sensibles y desarrollan esa sensibilidad por la naturaleza pero quizá no esa capacidad de profundizar en el pensamiento, el contexto te marca. Entonces ese niño que crece en un contexto de cuatro idiomas, los codificará o no depende de la escuela o si entra en los verbos, adverbios y tal. ¿Tildaríamos a ese niño de genio?, yo no diría que ese niño es un genio. ¿Que ese niño tiene posibilidades de desarrollar una inteligencia grande porque está en un contexto donde se ha sentido obligado a desarrollar esos cuatro idiomas?.

 

Obviamente el cerebro, es una masa elástica que se trabaja, involuntariamente la ha trabajado y tiene esa capacidad de hablar cuatro idiomas, con lo cual su inteligencia le permitirá desarrollar muchas otras cosas como podría ser la música. Entonces, no lo tildaría de geniecito, ese niño ha estado motivado para hablar esos cuatro idiomas y a nivel de lenguaje, son dos preguntas, ha aprendido cuatro lenguajes, quizá uno lo ha codificado y los otros no los ha codificado pero eso no quiere decir que no los hable.

 

Con la música creo que debería ser algo parecido. Me he dado cuenta por mi experiencia, intentando estar abierto a aprender también de ellos. Que cuando a una persona joven consigues motivarla a través de la música o lo que sea, pero a través de la música y el jazz concretamente en mi caso. El aprendizaje de esa persona es exponencial, es más y más y más. Porque cuando tú entras de pequeñito en una historia que te gusta, que te apasiona y empiezas a trabajar de una manera además que creo entrecomillas que es muy correcta, sus capacidades se potencian a un nivel bestial, es lo que yo veo y la gente ve cuando oye a la mayoría de músicos de la SAJB que están totalmente puestos en la música y además con unos resultados muy bonitos.

 

Por tanto el proceso, si empezamos trabajando de esta manera, escuchando muchísimo, intentando memorizar muchas cosas, retener muchas cosas, la codificación del lenguaje es lo mas fácil, viene luego, por que ya tienen toda esa música dentro. Ponerle barras al compás no es difícil y leer negras y blancas es lo más fácil que hay en el mundo, pero no empezaremos por ahí. Empezaremos por lo otro.

 

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P.B.- ¿Les recomiendas los discos que escuchan?¿Haces ese trabajo con ellos?.

 

J.C.- Si, de salida hay un asesoramiento siempre. Ellos también, llega un momento que también me asesoran, “he escuchado esto o he escuchado lo otro” . Lo que hago es abrirles puertas. Les abro puertas, al principio les enseño con siete u ocho años muchas melodías que incluso ellos ya tienen en su cabeza. La idea del aprendizaje al principio en la música es, que se cree una conexión de tu oído interno con el instrumento que tú vienes a tocar o con la voz. Al principio partimos de melodías populares. Melodías que tienen interiorizadas y que cantan y las ponen a través de su instrumento, el sistema es fácil, con paciencia poco a poco lo que hacen es tocar canciones. No tocan notas, tocan canciones. Es el proceso de entrar en el que yo les voy poniendo melodías que toco o que encuentro en grabaciones en Internet o en mis discos etcétera y les digo, vamos por aquí.

 

Algunas cosas las sacan de oído y otras les ayudo, les pongo notas también obviamente, pero esas notas son como referencia porque llegan a casa y ya no la ven. La ven una vez y la memorizan por que han trabajado de esa manera, no leen pero tocan. Tocan muchas mas cosas de las que leen. A partir de ahí, hay un proceso. Ese proceso si yo estoy trabajando primero melodías populares que ellos tienen, melodías infantiles incluso, que no son ni mejores ni peores, por que hay grandes melodías como «Somewhere over the rainbow» o melodías diatónicas que son muy sencillas y son grandes canciones que las ha tocado muchísima gente buena. El proceso es empezar con música de los años 30, 35, 40. Johnny Hodges, Sidney Bechet hablo de los saxos. Hablamos también, si son trompetistas de Louis Armstrong.

 

Intento también que la música que escuchan desde el principio sea música que tiene mucho ritmo, mucha melodía y que realmente emocione. Hay músicas quizá un poco mas intelectuales (que no son ni mejores ni peores) por las cuales no se sentirían atraídos en el momento en el que están. Luego me he dado cuenta que ellos buscan otras cosas. Pero de momento lo que buscamos es, ese tipo de música que les hace estar alegres o que les hace sentir que ahí están pasando cosas. Una de las cosas importantes cuando empiezas a trabajar música es hacerlo de esta manera y desarrollar la técnica, desarrollar el oído, etcétera través de la propia música. Las partituras son representaciones de la música pero son frías, no suenan, no llevan nada, necesitan una interpretación.

 

En cambio cuando estas aprendiendo directamente de la música y ellos lo están haciendo, porque tienen que tocarlo, ¿la técnica?, buscando que suene literalmente lo mas parecido a lo que es la muestra, estamos hablando de muestras como Sidney Bechet o Louis Armstrong que son cosas muy potentes. Obviamente empezamos con cosas muy sencillas para empezar y luego se va complicando. De alguna manera ellos están aprendiendo a tocar sus instrumentos, entrando en la música directamente y cuando ellos están sacando temas como «On the sunny side of the street» o «All too soon» o cosas, que trabajan todos ellos, de Johnny Hodges, etcétera.

 

Están aprendiendo el instrumento, están sacando un buen sonido, están haciendo los glissandos, los vibratos, están escuchando el background de las melodías que están oyendo, están poniendo eso en un contexto armónico que hay detrás que es la base rítmica y aunque ellos están trabajando el saxo están escuchando la base rítmica también. Para mi lo más importante, lo que hará que estos niños se enamoren de la música es que están entrando en el quid de la cuestión. ¿Que es el quid de la cuestión? La propia música. Mas allá de que sea saxo, mas allá de que vibre, mas allá de que no.

 

Están escuchando a Johnny Hodges, por decir alguien, el cual nos está contando una historia. Ellos están aprendiendo su instrumento directamente de esa historia, entendiendo que estamos obviamente hablando de una cosa abstracta. Cada uno entiende ese discurso de una manera o de otra pero , ese señor que está tocando esa melodía, «On the sunny side of the street» o «All too soon», nos está contando una historia que nos emociona, nos hace reír, nos hace llorar, nos pone la piel de gallina, etcétera. Eso lo están percibiendo. Podría escribirles las partituras de….. si, y de hecho las tengo y las paso, como referencia.

 

Pero les digo, “si tienes alguna duda acude como referencia pero si no, escucha y escucha y escucha porque aunque tardes más en tocarlo cuando lo toques ya no te lo va a quitar nadie y además, te habrás metido en las entrañas”. Y al meterte en esas entrañas, la música es una cosa tan increíblemente maravillosa que es algo que es muy difícil que después no quiera permanecer ahí. Que es lo que les pasa a la mayoría obviamente. Al principio los asesoro por que creo que la música de jazz tiene un siglo de música y tenemos que saber por donde empezamos. No podemos empezar por Coltrane, no podemos empezar por Bill Evans, no podemos empezar por Thelonious Monk con todo que les gusta, o si podemos, puntualmente si, pero no. Empiezo por otras cosas más asequibles sobre todo melódica, rítmica y armónicamente. Son cosas que son cantables, cosas que se pueden bailar, cosas que haces “chas” y tienes el ritmo.

 

Son luego ellos cuando ya están dentro de este tipo de historia cuando van buscando. De pronto te dicen, he escuchado este disco de tal, o este disco de tal. Entonces ya están en el camino, yo les abro las puertas. “Mira esto es lo que hay, esto es lo que a mi me gusta y creo que a ti te puede gustar”. Entra, entra y luego a partir de ahí el jazz, o la música en general. Porque enseño jazz pero intento escuchar otros tipos de música, todos aquellos que me emocionan o me gustan. A partir de ahí, ellos son libres de ir a otras historias. La enseñanza entiendo que ha de ser una cosa , de cara al alumno, que le exija a todos niveles pero sobretodo tiene que haber una libertad de poder escoger tu propio camino y tu propio sonido.

 

Así como en el clásico, (lo digo con respeto y cariño que tengo la carrera de clásico), se busca un sonido, una perfección, una manera de hacer con diferentes escuelas y tal. En el jazz también obviamente se busca la “perfección”, y aunque para mi la perfección no existe, si que es verdad que en jazz hay una amplitud de timbres y de sonidos mucho mayor. Yo quiero que entiendan que hay mucho margen el que hay de cara al sonido,de cara a como te expresas, de cara a la improvisación, de cara a muchas cosas y eso se basa en la libertad, en darles la libertad de poder hacerlo.

 

P.B.- Es mucho más complicado cuando eres más mayor conseguir esa personalidad en el sonido…

 

J.C.- Tengo cincuenta y cuatro años, llevo desde los dieciocho, o sea que llevo treinta y cuatro en la música, enseñando y aprendiendo desde el principio. En esas edades tempranas, pones unos cimientos, empiezas un camino que luego puedes variar por supuesto. Para mi son muy importantes esos cimientos. Aprender no desde la partitura, no desde la complicación. Se aprende desde el oído, desde la relación que creo yo que es correcta, oído interno con instrumento, de tener la sensación de que estas cantando. Todo eso es muy importante en los principios, porque si tú lo haces desde el principio trabajas la memoria, el oído. Es entender que está pasando, es entrar en la música a través de ¿qué quiero hacer con la música?, preguntarse eso es muy importante, ¿para qué quiero hacer música?.

 

Quiero hacer música por que yo me emociono con lo que oigo, me gusta lo que oigo. Emociones hay de muchos tipos, no sólo quiere decir que te haga llorar o te haga reír, yo me emociono porque me gusta ese fraseo, porque me gusta esa energía, porque me gusta este tipo o esa tipa que esta tocando ahí. Entonces esa manera de entrar te esta marcando que la música para ti será un camino que no te puede llevar a “neuras”. ¿Serviré o no serviré?, ¿no se si llegaré suficientemente?, ¿qué haré cuando termine de estudiar?.

 

No, porque el planteamiento es diferente. Yo hago música, estudio música porque me gusta y lo hago de una manera exigente porque entiendo que quiero llegar a eso, o que estoy llegando a eso. Esa es la historia, estoy haciendo eso ya. El problema creo yo, con todo el respeto que no soy nadie, es que el problema de los conservatorios es que, hay unos libros, un proceso donde se busca la perfección (repito que para mi la perfección no existe), se busca una nota, una meta, aprobar los exámenes y acabar la carrera. Creo que hay cosas que se dejan de lado porque mucha gente me ha venido diciendo, ya he acabado la carrera y no se que hacer.

 

¿Por qué? Porque ha estado trabajando tanto en la línea de querer terminar que no ha acabado de disfrutar, no ha acabado de entender para qué quiere hacer esto. Lo único que quería era acabar la carrera para tenerla. Si tu has estado ocho años en esa línea de querer acabar algo, si que disfrutas, claro que disfrutas. Hay gente que disfruta y acaba el conservatorio y es muy buen músico, no hablo en particular, hablo en general. Es muy difícil si estas ocho años trabajando en esa línea revertir todo eso, porque has creado unos hábitos que creo yo que no son los positivos para poder luego sentirte músico, mas allá de que seas profesional o no. Yo no estoy buscando hacer profesionales, estoy buscando gente que tenga pasión por la música. A partir de ahí con exigencia, ellos mismos por lo que he visto en la SAJB eligen su camino, en el cual la música es algo muy importante.

 

En los conservatorios, o en los sistemas clásicos excepto el Suzuki (2), pero el Suzuki no me funciona, a mi no me vale con todo el respeto por supuesto que no soy nadie, pero en este modelo, tu tienes que ir a tu casa a tocar con los padres y los padres no son músicos, no son referencia, los padres están aprendiendo. Entonces yo busco un Suzuki, o busco un imitar pero con gente que toca, que son masters. En los conservatorios, no digo que no se escuche música, individualmente se escucha pero no como sistema. Yo lo que digo es, como sistema vamos a escuchar música, como sistema de aprendizaje, como sistema para desarrollar el oído, la memoria, la improvisación, etc… porque estamos escuchando ese tipo de lenguaje. Eso es para mi lo que funciona.

 

En el conservatorio eso no se hace. Hay audiciones pero los dictados son con un piano, son dictados que están bien pero no es la música en sí misma, el sistema es otro. Si durante ocho años tu has aprendido más de los papeles y de las partituras (que está muy bien), que no de la propia música, tú puedes ir a conciertos, audiciones y tocar con gente. Eso es una cosa pero, cuando tú diariamente estás escuchando música, buenas referencias, cuando tu sistema de trabajo es este, no tiene nada que ver, personalmente creo que es mucho más positivo hacerlo de esta manera. Y esto podría ser extrapolado a cualquier tipo de música, si yo quisiese aprender piano podría recurrir a las partituras, recurriría a escuchar a la pianista Maria João Pires, o al chelista o quien fuese. Obviamente si mi técnica fuese poca pues empezaría por cosas sencillas y poco a poco iría desarrollando esa capacidad de oír cada vez más para poder imitar más.

 

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P.B.- ¿Cómo es un ensayo de la SAJB?

 

J.C.- Los ensayos durante estos 8 años varían, por que varían los chicos, varían las edades. Se van haciendo grandes. En la misma banda se incluye una variedad de edades muy potente. Estamos hablando de que tengo un niño de 8 años y tengo uno de 18 y en medio todas las edades. También incluye que la mayoría de chicos en un momento dado están en la pubertad, con trece, catorce, quince años es cuando empiezan sus luchas internas, eso lo saben sus padres.

 

Obviamente me toca a mi como profesor entender, que el proceso es diferente, las chicas, los chicos todo esto hace que los ensayos varíen depende de cuantos hay de cada edad, es broma (risas). Los ensayos para mi…intento exigir mucho obviamente, desde el divertir, tratando de que sea divertido, de disfrutar de la música siendo exigente porque entiendo que cuanto más exigente eres la cosa funciona mejor y cuanto más funciona, más disfrutas y más puedes hacer disfrutar a la gente que te escucha.

 

Va por épocas, durante estos ocho años, hay niños que empezaron desde pequeños y esos niños han crecido con la SAJB y de alguna manera se les ha convertido en su realidad normal. La visión que ellos tienen de estar en un escenario, de grabar discos es muy diferente a los que empiezan ahora, que llegan a una historia ya hecha. Eso crea unas diferencias las cuales yo tengo que batallar, por que ellos ven que un niño de dieciséis años ha podido grabar diez discos y eso no es normal pero para ellos si lo es.

 

Entonces a veces se valoran cosas, otras se desvalorizan. Hay un equilibrio que yo tengo que encontrar y llevarlo más o menos a buen puerto para que no se creen esas distancias. Todo eso revierte en los ensayos en que todos son diferentes. Ellos son tantos además que tengo que hacer lo que sería un trabajo previo y ver que es lo que ensayaremos. Cuidado que este va no va a tocar, buscar el equilibrio. En la peli se ve como bailan sí, cuando unos no tocan los otros están ahí, pueden estar bailando como en la escena o como en otra que les estoy pegando una bronca a dos chicos porque lo que menos estaban es integrados, estaban totalmente a su historia o porque a veces no traen los papeles, es complejo y requiere mucha paciencia.

 

P.B.- Supongo que si, que requiere mucha paciencia

 

J.C.- Si, requiere mucha paciencia. En la película se ve que realmente es todo muy mágico pero a través de que ha habido un trabajo, que quizás no deja de ser mágico, pero es trabajo de picar mucho, de entender. Y en ese proceso es en el que uno como profesor también está. Intento entender a los chicos como bloque, en las diferentes edades para que todo fluya. En las entrevistas es donde reflexiono, si no, no lo haría tanto. No es fácil mantener un grupo de estas características durante ocho años o nueve casi, con todas esas actividades que hacemos y que no se rompa el equilibrio, aunque hay cosas que hay que cuidarlas mucho porque están los padres, están los amigos, están los otros músicos, hay muchas cosas que entran en juego. Intento aprender, intento escuchar a todo el mundo y partir de ahí buscar un equilibrio y en los ensayos ponemos un poco en práctica lo que han estudiado y donde marcamos un poco la línea de los nuevos temas.

 

P.B.- La metodología que usas es prácticamente la forma que se ha hecho durante siglos en la música popular y a eso vas incorporando poco a poco la lectura, etcétera.

 

J.C.- El sistema es el mismo que en un lenguaje. Aunque paralelamente si que voy introduciendo los signos, desde el principio tienen un pentagrama delante y les voy hablando de notas, pero eso no quiere decir que les obligue a leerlas. Son referencias, les hablo de Do, Re, Mi, Fa, Sol, les hablo de las escalas, pero no como una cosa que es lo primero, lo primero es el oído, lo primero es trabajar mucho de oído, escuchar mucha música, memorizar muchas melodías etc.

 

Paralelamente si les voy introduciendo esas cosas, pero no como lo mas importante, entonces ellos ya tienen el contacto con todo eso. Y en un momento dado cuando yo veo que están en el camino de que les puedo exigir, pues ya les exijo cosas que quizás son un poquito menos atractivas entrecomillas, escalas, arpegios o la lectura, por que entiendo que una vez que tienes a uno dentro del juego puedes empezar ya a exigirle un poquito más en esos conceptos que si que es verdad que se han de saber. Han de poder leer a primera vista, escribir en un momento dado, poder entender lo que esta pasando. A nivel de la improvisación es lo mismo, no partimos de un conocimiento teórico, partimos de la capacidad de escuchar, de asimilar un lenguaje que lo están escuchando por que están transcribiendo solos, transcribiendo temas, escuchando lo que hay detrás de esas melodías.

 

Toda esa información ya la tienen en la cabeza, tienen la información melódica, porque las cantan, un lenguaje Bebop, Swing, o el que sea. Tienen la información rítmica porque a la hora de improvisar es muy importante el ritmo, tienen como ha de sonar el instrumento y tienen el sonido porque lo han trabajado. Entonces, ahí tienen los tres o cuatro elementos importantes para que un solo desde el principio pueda tener una cierta coherencia. No es saber que estas en Do mayor, no es saber los cambios, es saber que ese sonido que tu tienes en la cabeza lo puedes incorporar ahí, por que tu oído te lleva a tocar esos motivos ahí.

 

Sería lo que es tocar de oído, es exactamente tocar de oído. Luego si que les puedo empezar a hablar de tónica-dominante, esto es lo que hay en música, la madre del cordero es tónica dominante y a partir de ahí se puede hacer mas grande, tónica-dominante, dominante de la dominante, dominantes secundarios, II-V-I , modulación, puente, estructura, etc… Pero todo eso, ya lo tienen incorporado de una manera intuitiva ¿por qué?, ¿por qué no se cruzan?, porque entienden la estructura es AABA aunque no sepan que es una AABA. Por que ellos oyen que es una AABA. Cuando trabajamos blues no están contando. Cuando yo empezaba con 18 años, contaba y miraba el compás. Es horroroso y no es el sistema, porque estás pendiente de unas barras y unos signos de una manera intelectual, no sensitiva.

 

Mis alumnos no parten de una barra de compases, no parten sabiendo que el blues es una estructura de doce compases, lo saben, pero intuitivamente. Saben que están improvisando y caen en las frases correctas porque están trabajando a partir del oído, a partir de lo que han trabajado antes. Si les preguntas en que tono están, a veces ni lo saben, pero están tocando en el tono. Eso me ha pasado, pero me ha pasado con muchos el decirles, “esto era un blues”, “ah que era un blues!!” si pero estabas tocando y estaba todo bien. Eso es lo que me interesa de partida.

 

Después poco a poco, porque estamos en una comunidad donde tenemos que hablar con el resto de músicos, es importante que entiendas que eso es un blues, es importante. En la película se ve, un niño que esta tocando un tema y yo le pregunto, -“¿en qué tonalidad estas?”- Y dice, “¿en qué tono estoy? Pues no lo sé”- y estaba improvisando y tocando la melodía. Estas tocando en este tono, y no es que yo te diga que estás tocando en este tono, es que tú mismo caes en dominante, la tónica, reposo, el movimiento. Es un proceso, sobre todo el de la improvisación, que por otro lado intento que empiece cuanto antes mejor, aunque antes me daba cierto reparo empezar la improvisación desde el principio.

 

Ayer estuvimos tocando e improvisando aquí con un niño de nueve años. Pues ya estamos improvisando, sobre una escala de blues. Le digo, “mira estas notas son buenas” y el niño va buscando y realmente va encontrando. Obviamente no tenia especial sentido, tenia su sentido pero no era un gran solo. Obviamente no le vamos a pedir a un niño de ocho años que empieza en su primer día a improvisar que haga un gran solo. Pero era la sensación de libertad de, voy a hacer algo que no he oído antes, que no he tocado antes, que ¡puedo hacer algo!.

 

Esa sensación es importante, un niño que siente que puede tocar algo que no esta escrito, que tiene el poder de crear, es muy importante pienso yo. De alguna manera lo he ido entendiendo y cada vez antes hemos ido improvisando desde el principio. Siempre basando la improvisación en cantar, en escuchar, en intentar que lo que salga por el instrumento sea una cosa cantada por eso prefiero dos, tres o cuatro notas pero cantadas. Y poco a poco ir desarrollando eso.

 

P.B.- Debe ser muy difícil trabajar con niños con tanta diferencia de edad y de nivel, porque no estará al mismo nivel uno de los chicos de diecinueve que uno de los de ocho años.

 

J.C.- Bueno a veces los pequeños tienen mas nivel! Es que se crea un equilibrio muy muy muy interesante, porque es un crecimiento de unos a través de otros y yo a través de todos ellos y ellos de mi obviamente. Pero cuando tienes un niño, y ahora mismo tengo cuatro o cinco de diez y once años que están totalmente entregados y realmente están consiguiendo cosas preciosas, los mismos que tienen dieciséis o diecisiete años se fijan en ellos, no lo hacen conscientemente, “jolín este tío si que esta puesto! Quizás tengo que apretar un poco” y viceversa. Aquel que tiene una buena actitud, está trabajando y está consiguiendo cosas bonitas, los de diez, once y doce años lo ven. Se crea esa simbiosis de conocimientos, energía y de ganas. Y yo también con todos ellos.

 

Y lo que es importante, hablando de simbiosis y de diferentes edades y el profesor, si tú quieres transmitir algo, la música es un arte y para mí es entrega y es recibir y es pasión, si el profesor no tiene eso, no lo va a poder transmitir. El profesor tiene que sentir que lo que está transmitiendo es algo importante y la música es importante. Para mí es muy importante, como fuente de crecimiento, de felicidad para uno mismo y también para la gente que te esta escuchando. Eso lo siento así y siento que lo tengo que transmitir, y eso que yo intento transmitir ellos lo aceptan, la mayoría a veces lo aceptan y entre ellos también se lo pasan.

 

Esa sensación que a veces tengo, sé que si trabajo y hago esto me van a salir mejores solos, voy a leer mejor y el contexto donde estoy con los otros colegas va a ser de trabajo conjunto, trabajo en equipo para conseguir dos cosas: individualmente un crecimiento muy potente, puedo improvisar, puedo leer, puedo tocar, puedo afinar bien, puedo tener un buen sonido y al mismo tiempo entro en el juego con los otros a nivel colectivo y podemos entre todos con nuestros diferentes sonidos crear algo hermoso como lo que estamos haciendo con la SAJB, con los conciertos, etcétera.

 

Entonces creo que esa simbiosis de edad más que perjudicial, es beneficiosa. Si vas a los conservatorios o las escuelas, los grupos se forman por edades, a veces por conocimiento, pero sobre todo por edades. Es que ese niño esta haciendo ese libro, ahí creo que hay un poquito de error, ¿por qué? porque no les das alas. La idea es que cuando trabajamos con esos niños, cada niño tiene su proceso, entonces al no tener libros, estoy abierto a que ese proceso sea mas ágil o menos ágil, ¿me explico?. El niño es el que decide lo ágil que tiene que ser su proceso.

 

Tengo un niño que con diez años llegaba a casa y no paraba de escuchar música y de trabajar, y con once recién cumplidos esta tocando increíblemente bien. No voy a ponerle el libro que le toca con once años porque no estaría tocando lo que esta tocando, solos de Lee Morgan, Chet Baker, Al Farmer o Clifford Brown!. Como profesor no te voy a poner límites, yo te voy a abrir puertas o a apoyar el crecimiento de esas alas que tienes en tu espalda (que cursi quedo eso) para poder realmente volar todo lo que tú quieras.

 

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P.B.- Debería ser siempre así…..de otra forma estas poniendo limites.

 

J.C.- Debería ser así pero no lo es, no es así. Entonces, ¿aquí que pasa? que entre unos y otros, diferentes edades, se potencian. Tanto los grandes a los pequeños como los pequeños a los grandes y al final consigues un equipo en el que no hay diferencias. Porque además uno hace hasta donde puede en ese momento, ese día. Ya busco de, a ver este, vamos por aquí, que toque uno, dos, tres temas. Si quieren tocar más pues otro tema, pero llega un momento que a nivel de lectura y a nivel de Big Band la diferencia no existe. Todos tocan su papel, el papel que sea y a nivel de improvisación obviamente cada uno tiene su proceso.

 

P.B.- ¿Cómo eliges un tema para que todos puedan trabajar?

 

J.C.- Tenemos un repertorio muy grande, entonces hay temas de Big Band, hay temas de formato pequeño, hay temas de formato medio. Entonces bueno, voy dando papeles y cuandon tienen los papeles se van intercambiando y claro, poner a un niño de ocho años en medio de una sección de los que son más grandes, claro es que ese niño cuando llega a estar en ese papel es porque ya lo toca. Porque está motivado porque ese papel lo tenía que tocar con los más grandes, era su papel. El papel que le ha hecho trabajar de una manera determinada, el siguiente papel que tenga le costará la mitad.

 

Es como la transcripción, cuando transcribes el primer solo te cuesta 10, pues el siguiente costara 9 y el siguiente 8, hasta que prácticamente escuches paralelamente a lo que está sonando y lo puedas transcribir con tu instrumento. Hay un proceso mental, un proceso de capacidad, un proceso que cada vez entiendes más, esto no lo digo yo, a estas edades son como libros en blanco que no tienen la cabeza llena de historias como los adultos, si no que sus cerebros son totalmente maleables. Entonces claro, si tú les das este trabajo, potencialmente es bestial.

 

Esa es un poco la idea de la que parto, confiar en que puedan tocar mucho más y sobre todo confiar en que pueden sentir y emocionar y emocionarse. A veces oyes comentarios como, “si pero no me termino de creer que niños de once años toquen jazz” porque el jazz es una cosa intelectual o para adultos o, “se ha de vivir mucho para poder tocar jazz”, o ya no digo cantar.

 

Ese es otro quid de la cuestión, obviamente los niños tienen una edad y tienen unas vivencias y todos son diferentes pero no podemos decidir lo que pueden o no sentir, o que pueden tocar y que no pueden tocar. En qué papel se quieren meter y en cual no, por que tu no los obligas. Sencillamente les pones y si ellos tienen la capacidad de leer eso y tocarlo es que pueden hacerlo. Si tienes una persona que de modo natural con trece o catorce años te canta una canción y se mete en el papel no tenemos que decir, tú con catorce años no puedes vivir eso, no puedes haber vivido esa historia. Bueno entonces yo me pregunto por esa regla de tres, ¿los actores tendrían que vivir todas las historias que tienen que hacer? Tendrían que utilizar el método aquel de que si quiero hacer un papel de drogadicto ¿me tengo drogar?. ¡Pues no! Yo reivindico eso.

 

Los chicos pueden tocar jazz aunque no sean negros, aunque no sean alcohólicos, aunque no se pongan nada en las venas. Pueden tocar jazz porque el jazz no es solamente esa idea sórdida que se tiene de la noche. Es una música alegre, es una música triste, que hace bailar, que hace llorar. Es un lenguaje más, es un lenguaje diferente, ni mas fácil ni menos. Si los niños pueden tocar a Chopin o Vivaldi ¿por qué no pueden tocar jazz? Vivaldi tiene una intensidad bestial, como Chopin, Mozart, Beethoven. El jazz es lo mismo, tocan a Parker, Johnny Hodges o cantan Billie por que tienen esa necesidad de cantar, porque se meten en el papel y de una manera auténtica.

 

No te voy a decir que un niño con ocho años pueda cantar así, con ocho quizás no porque aun falta ese proceso de crecimiento, pero a partir de trece o catorce para mi son personas casi adultas. Ya tienen esa capacidad de poder cantar, de poder meterse en ese papel, de poder entender que es el amor, el desamor o la amistad, o una serie de cosas que luego pueden transmitir. Entonces uno de los secretos (que no es secreto) en esta historia es que se confía en que se puede tocar este tipo de música, independientemente de que seas un niño o no. Yo creo que es el quid de la cuestión.

 

P.B.- Desde que eliges un tema hasta que entra en el repertorio, ¿cuánto tiempo puede pasar?.

 

J.C.- Depende del tema pero cada vez menos, o sea mira, hubo uno que montamos para que cantase Rita Payés, que lo cantó en el festival en directo. Lo montamos en un día y era un tema de Big Band. Aunque le quitemos importancia a la lectura al principio, ellos acaban leyendo y de tal manera que leen y suena porque tienen incorporado como tienen que sonar corcheas con swing.  Entonces en una hora o hora y media leímos el tema, obviamente no era un tema muy difícil pero era un tema de Big Band y sonó. A Rita si que le había dicho antes que tenia que aprenderse la letra. Se la aprendió y lo montamos en un ensayo. Lo repasamos media hora el día del concierto y ya está.

 

Hay temas más difíciles y otros menos difíciles. Cuando hay arreglo, obviamente el arreglo se ha de hacer pero, si es un tema que no hay arreglo, la armonía desde la base están acostumbrados a tocar una estructura con unos acordes, aquí ya están leyendo una estructura armónica que permite mucho juego. Diferentes disposiciones, las líneas son diferentes, la batería puede acompañar, es todo un lenguaje. Es menos rígido que el clásico y no digo rígido como algo peyorativo. Pero puedo tocar muchas cosas y todas son buenas, el jazz tiene eso. El solo no ha de tener mil notas, puede tener cinco y son buenas, depende del ritmo, de cómo las metas. Esa es la idea, a partir de ahí, puedo darles un papel “venga vamos a tocar este tema, escucharlo para mañana” se aprenden la rueda y una vez que se la saben lo hacemos caminar.

 

El jazz tiene eso, si no, ¿qué serian las jam sessions? En las jam sessions nadie ha tocado con nadie antes, o en principio es así. Hay jam sessions que no van muy allá pero hay otras buenas en las que pasan muchas cosas, sin un ensayo previo. El ensayo previo lo has tenido tú en casa para poder llegar allí y tocar ese tema. Porque he trabajado el oído, la estructura de los temas, el repertorio, esa es la idea.

 

Una cosa que es súper importante y me gusta resaltarla es que entiendo la enseñanza y la música, y la vida en general, como un camino, pero un camino que no tiene un final. Porque tu no sabes cuándo es el final, no sabes si el final va a ser mañana, pasado, en un año o cuando uno tenga noventa años. Entonces es importante que ese camino día a día te aporte felicidad, tranquilidad, que te sientas en paz con lo que tienes alrededor y que te sientas bien. ¿Cómo se traslada eso a la música? que es de lo que estamos hablando. Lo que intento es que el camino de cada una de las personas con las que yo trabajo cada día sea bonito.

 

Quiere decir, que obviamente tienen que trabajar, pero lo que trabajan es atractivo, es apasionante, sientes como cada día tocas un poquito mejor. Y cuando pasan una semana o pasan dos, no tiene nada que ver a cuando tocabas hace dos semanas, ellos lo notan y lo disfrutan y eso es lo importante. Si en lugar de estar pensando, “de aquí a un año tocaré como” o, “de aquí a dos años acabaré la carrera”, “o de aquí a cinco sabre improvisar”, si en lugar de esto vas creciendo sin ese agobio de pensar que “en el futuro aquel yo tocaré como… “. No, es poco a poco, paso a paso y vas siendo un poco músico desde el principio y disfrutando de lo que tienes alrededor y de las personas que tienes alrededor y las personas que me escuchan. La manera de afrontar eso es muy diferente, súper diferente. Yo lo he tenido que aprender, no empecé así, y tenía las neuras de cuando empezamos más grandes. ¿Valdré o no valdré..?

 

Ellos no se plantean si valdrán o no, ¡ellos tocan! Entonces, “valdré, no valdré”, “yo que hago aquí”, “yo no estoy al nivel”, “me gustaría tocar como Coltrane” toda esta serie de cosas “porque me gustaría hacer todo aquello….”. En el momento que aprendes que no es eso y que tienes que trabajar el día a día, porque no sé mañana. Es por lo bien que me lo estoy pasando hoy aunque a veces están haciendo escalas, pero las propias escalas. Voy a hacer escalas porque voy a hacer sonido, porque eso me va a permitir ahora mismo tocar ese tema mejor, eso es importante. El resumen es que, siempre lo digo y aunque es una frase muy típica es así. Lo importante no es tanto la meta si no el camino y caminando, pum, pum, pum. Eso es lo importante, no llegas a un sitio y ya lo has conseguido, sino que cada día vas consiguiendo cositas, cada día eres feliz y cada día estás más integrado en el entorno en el que estas. En este caso, entre ellos y lo que hacen fuera.

 

P.B.- ¿Ese es el obstáculo que tenemos los que empezamos de más mayores?

 

J.C.- El proceso es entender que es lo que quieres, y una vez que sabes lo que quieres obviamente es, buscarlo. Los adultos estamos demasiado pendientes y pensamos demasiado quizás en el futuro y al pensar tanto en el futuro nos perdemos el presente. Nos metemos en hipotecas que nos llegan hasta el cuello, nos metemos en historias. Siempre estamos con el pensamiento “cuando llegue el fin de semana…”, está bien pensar en que llegue el fin de semana, pero a mi me gusta pensar que el lunes también es bonito y que me levanto y me gusta levantarme el lunes. Obviamente que hay gente que trabaja mucho, bueno vale, cada uno escogemos nuestro camino entonces, si algo no te convence intenta cambiarlo.

 

Porque solamente vamos a vivir una vez. No te quejes, sé positivo y si hay algo que no te gusta cámbialo. Si hay algo que no te gusta en tu contexto intenta cambiarlo porque se puede. Y si no se puede porque a veces las situaciones son muy duras pues cambia por dentro, intenta asimilarlo y entender que eso es tu vida y haz lo que puedas para cambiarlo y si no estate contento.

 

Claro, los niños, sobre todo los más pequeños, como no tienen esa consciencia del futuro, viven mucho el presente. Y eso lo perdemos, lo perdemos porque estamos muy pendientes del futuro y olvidamos que el ensayo es divertido también. El ensayo tiene que salir bien por que ahí ya estamos disfrutando. Cuando estudio en casa, cuando me levanto por la mañana, tengo que tener la ilusión porque esa especie de contacto con el instrumento, esa sensación de tocarlo forma parte de mi. Eso es bonito y eso es lo que tiene que hacerte levantar por la mañana con ilusión y con ganas, y luego compartirlo con el resto de compañeros y después con el público.

 

En la SAJB, está ese colectivo que trabajamos conjuntamente, luego el proceso que ha habido nos ha llevado a hacer conciertos y a colaborar con gente. En esa mezcla de edades y no sólo de esa variedad de edades, sino que los mezclo con gente muy potente a nivel mundial también. No ha sido siempre así, ha habido un proceso hasta llegar ahí. Ese proceso ha partido de mi, como persona abierta que sabe que compartir es importante y a ellos les llega a través de mí como persona que dirige todos estos pasos. Todo eso de ponerlo en práctica delante de la gente y la que la gente acabe de pie y aplaudan, pues hace que tengas esas ganas de levantarte y de estudiar. Evidentemente hay unos que tienen mas y otro tienen menos, pero ese es el quid de la cuestión como profesor.

 

P.B.- ¿Que actitud tiene que tener un profesor para transmitir todo eso?

 

J.C.- El profesor es muy importante, el contexto donde estás hace que te influencie. El profesor pasa a ser una persona muy importante si para ti es importante lo que estás estudiando en la música porque no sólo transmite conocimiento (esto ha de ser así o así). Si no que transmites, o al menos yo lo intento, transmitir lo que tú sientes que es la música. Eso yo lo tuve con mi profesor cuando estudiaba clásico y con otros profesores, que te transmitían el conocimiento. Por suerte he tenido muy buenos profesores que te transmitían el conocimiento y también, lo que tenía que significar la música para ti. Es un estado de ánimo, unas ganas de comunicar, ganas de hacer magia.

 

Por que pienso que la música tiene mucho de magia. Entonces es muy importante sobre todo si eres un niño, porque te das cuenta, “tengo un profesor que si me enseña pero bueno, muy apasionado no es, no parece que se divierta mucho”, estamos hablando de diversión, estamos hablando de alegría, de que quieren pasárselo bien. Quieren jugar, jugar es la palabra exacta. To play, tenemos que jugar, y con los niños más aún. Hacerles entender que para jugar al más alto nivel y pasarlo mejor tienen que estudiar. Obviamente eso ya es cosa nuestra, motivar, etc… Aparte, creo que la música es una manera de educar importante, sobre todo cuando te mueves en un contexto con más chicos. No sólo están aprendiendo música, es también respeto, realidad, una serie de cosas.

 

Lo que he aprendido durante todos estos años es que, por mucho que estudie si no se es feliz, no me interesa. Si a uno lo que le está aportando la música no le hace ser feliz, en algún sitio yo me he equivocado o realmente no vamos bien. Entonces, ha de servirte para ser feliz, para tu crecimiento personal y que entiendas que en la vida hay cosas muy malas pero también hay cosas muy buenas… y una de ellas es la música.

 

Eso es importante, lo dice Jesse Davis en una parte de la película mientras estamos comiendo… “En el mundo hay tantas cosas negativas, que ver una cosa como esta, hace creer que las cosas pueden ser de otra manera”. La música tiene que ser eso!!. Obviamente esas neuras existen y están intrínsecas en todos, pero lo importante es que pese más en la balanza ese estado y esas ganas e ilusión por hacer cosas.

 

P.B.- Pero es complicado transmitirlo a los demás….

 

J.C.- Es un proceso, y lo que yo he entendido y aprendido es que puedo luchar, puedo buscar maneras pero, no me hago cargo si las cosas no van por donde yo quiero o me gustaría que fuesen. No soy responsable de que una persona no entre en la música, yo lo he intentado, pero no tiene por que ser así. Si una persona decide que no le interesa lo que le estoy enseñando, pues yo he hecho todo lo posible. Intento entender porque ha sido así, pero si no doy en el clavo, no me llevo eso a dormir. A partir de ahí se trabaja mucho más relajado, intentando dar todo lo que puedo pero, no hay fracasos. Sencillamente es que no era su camino o que no le he abierto bien la puerta, igual me he equivocado en alguna cosa, pero no puedo convertir en problemas todas las cosas que no acaban de funcionar. Intento cambiar, intento entender.

 

Los profesores lo hacemos lo mejor que podemos, si sé o no sé transmitir también es un proceso. Como profesor si realmente te interesa lo que estás haciendo irás mejorando. Yo creo que cada vez transmito mejor las cosas y ese clima de tensión que en un momento puede verse en la película, intento evitarlo o afrontarlo de una manera diferente para que nunca se pierda esa visión (es un poco naïf) positiva, optimista de lo que tiene que ser esta historia. A partir de ahí, optimismo, alegría, ilusión, buen rollo y de vez en cuando si hay que pegar una bronca se pega pero lo menos posible.

 

Es como la educación de los padres con los hijos, que entiendan que no se hace porque hay un castigo, o que no se hace porque yo lo digo como padre o profesor, sino porque eso que les estoy diciendo es interesante, ese es otro quid de la cuestión. “Oye, mira que guay es esto” No por que yo diga que guay, sino porque tú estás viendo que esto es bonito y que va a hacer que tú te sientas mejor. (Risas) Parece fácil, pero llevo ya ocho años con esto. Intentando ver, analizar, que ha funcionado, que no ha funcionado. A veces con unos funciona una cosa y con otros otra, para mí es importante el cariño, sentir que hay ganas, que ellos sientan que son importantes para ti. Que no te da igual que estudien o no estudien, que no es lo mismo que hagan esto o lo otro, hasta cierto punto, obviamente por que si no seria una locura con treinta y pico niños.

 

Pero si que es importante que sientan que estás por ellos. Y entre ellos mismos los ves también, se convierten en amigos, se hace un grupo con sus historias y eso es importante. Como profesor es un aprendizaje. En una masterclass me decía una chica, “claro es que lo veo muy fácil pero yo no sé cómo hacer todo esto”. Le pregunté cuantos años tenía y me dijo veinte, le conteste: “Date tiempo porque cuando yo tenia 20….” No es lo mismo, y no digo que no lo puedas hacer pero date tiempo, hazlo desde estas premisas. Hazlo antes de lo que yo aprendi a hacerlo. Es optimismo, alegría, pasión, ganas, sentir que eso que estas enseñando te llega. Y poco a poco verás que si lo haces de esta manera, conseguirás eso que tu ves en mi que estoy haciendo, pero es un proceso.

 

Te puedo decir lo que a mí me ha servido y lo que no me ha servido, o que me ha llevado a no sentirme bien o a no hacer sentir bien a la gente que está a mí cargo. Te cuento, esto por aquí no va bien o por aquí si va bien. A partir de ahí, tienes 20 años, ya lo harás, poco a poco. Ese aprendizaje lo pagarán unos u otros pero es como todo cuando trabajas con gente. Lo que es importante, le dije, es tener en la cabeza esa sensación de querer transmitir porque a partir de ahí, puedes buscar. Sin esa sensación no buscarías. Si para ti ya vale lo que haces, bueno pues ya está. Si sientes que tienes que dar un paso más, búscalo. Trabaja para dar ese paso que te lleve a esa sensación de que haces las cosas como tú quieres. Que transmites lo que tú quieres. Poco a poco lo irás haciendo.

 

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P.B.- ¿Tenéis algún objetivo cercano o el objetivo es seguir en la misma línea, sobre el día a día?

 

J.C.- El proyecto, ahora lo dejan varios y entran varios, improvisamos cada vez antes, damos posibilidad a la creación cada vez antes, voy a sacar el 5º Cd (que ya está grabado) el año que viene. Obviamente el camino es el presente, pero tienes que tener un poco de visión de futuro porque cuando trabajas con tanta gente tienes que hacer una proyección. Haremos nuevos conciertos, grabaremos el nuevo disco durante 2015, nuevos arreglos, cosas nuevas y seguir porque claro, hay tantos pequeños de ocho o nueve años con muchísima ilusión que la idea para mi es continuar con el proyecto en la misma línea e intentando que mucha mas gente vea lo bonito que es y que se abran puertas a través de nuestro trabajo a gente joven que entienden que el jazz es una música muy atractiva y como proyecto.

 

Los chicos jóvenes pueden trabajar de una manera obteniendo estos resultados y creando público también, hay muchas cosas en juego. De alguna manera la SAJB crea un público, un público joven (y no tan joven), que a lo mejor nunca han escuchado nunca jazz y de pronto ven a Rita, Andrea, Eva, Magalí, les gusta esto del jazz y a partir de ahí empiezan a escuchar otra serie de músicas. Son cosas que se van consiguiendo, que no me marco como objetivo pero que están ahí. Nos enorgullece, que a través de nuestro trabajo, sin buscar esas metas se consigan. Que lo otro no es que esté mal, pero cuando consigues las cosas así, es mucho mas natural. Las cosas salen solas y además es que salen cosas muy bonitas. Continuaremos en la misma línea, intentando aprender e intentando enseñar cada día un poquito mejor.

 

P.B.- Una pregunta más para terminar, ¿Hay más niños que antes queriendo entrar en la SAJB?

 

J.C.- Sí, cada semana me llegan emails de padres que tienen interés en que sus hijos formen parte de la SAJB, pero claro no puedo hacerme cargo de todos. También de otros conservatorios, otros institutos, otros pueblos de Cataluña, de España y de fuera de España. Contactan conmigo por si puedo hacer algún curso o llevar a la SAJB para mostrárselo a otros niños. Ahora quizás vayamos por los países nórdicos con cuatro o cinco de ellos. Esa es la idea, si el proyecto se puede extender, yo encantadisimo y ellos también porque de alguna manera entienden que eso es importante.

 

 

(1) Informe Anual SEAT : https://lolahuge-bcn.com/annual-report-2013-es/files/assets/basic-html/page61.html

(2) Shin’ichi Suzuki: Violinista y pedagogo musical japonés, creador del Método Suzuki para aprendizaje musical.

 

Nota: Pablo Berdún, músico y técnico cultural, prepara su tesis sobre Música e Interculturalidad e indaga las posibilidades de la música como vehículo para el diálogo entre culturas y el enfoque sobre un modelo de aprendizaje para niños más natural, basado en la escucha y la práctica instrumental.