Pablo Iglesias no es Varoufakis

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No sé qué me parece más inquietante: si tener en la cocina de tu casa a Ana Rosa Quintana o ver a Iglesias saliendo de la ducha, pelo en libre albedrío. Y menos mal que iba vestido…

 

Debiera estar escribiendo sobre temas serios y sin embargo, me hallo tecleando sobre las imágenes deplorables que nuestros políticos nos brindan en campaña electoral. No, no sé qué es peor, si Iceta bailando (gensanta, qué poco sexy), si el resto de este particular Club de la Comedia hablando en “indio” o Pablo Iglesias con el pelo suelto saliendo de la ducha. Desde que vi ese maldito vídeo no duermo y no porque tenga pensamientos pecaminosos con el líder de Podemos (de Podemos y de todo lo que gira a su alrededor, debe pensar él que es todo ego). No sé qué me parece más inquietante: si tener en la cocina de tu casa a Ana Rosa Quintana o ver a Iglesias saliendo de la ducha, pelo en libre albedrío. Y menos mal que iba vestido… No me digáis que no es para tener pesadillas, lo uno y lo otro. A mi Tania no me caía nada bien pero quizás ese eterno rictus de no me río nunca había sido provocado por una concatenación de encuentros con su antiguo novio saliendo de la ducha. Lo entiendo, porque no pone nada. Pero nada de nada. Verle de esa guisa y oírle decir “le vamos a dar sexo, le vamos a dar látigo” me hacen replantearme mi heterosexualidad, y mirad que la tengo clara, que soy muy fálica.

 

No tengo nada en contra de los hombres con pelo largo, al igual que me pueden resultar muy sexys los calvos (léase mi adorado Varoufakis), pero hay largos y largos, al igual que calvos y calvos. Esa imagen, (qué necesidad Pablo, qué necesidad había) del susodicho, con el pelo lacio y estropajoso (te recomiendo un champú de Deliplus, no es del Alcampo pero también está bien de precio), pegado al cuero cabelludo y chorreándole el agua por los hombros… Esa imagen, que se me antoja una mezcla de feo de los Calatrava y malo de Twin Peaks (Bob, me recuerda mi amiga Priscila que se llamaba el malvado). Por favor, ¿no hay ningún asesor de imagen en Podemos? Desde esta plataforma yo me ofrezco, a ver si así hago entender a Errejón que sería deseable modernizar la montura de las gafas y a Pablito que soltarse la coleta le va a costar votos. Y no voy a decir nada de los chalecos de Monedero, que parece salido de Cuéntame… Lo peor es que Pablo, que se gusta y mucho, le dice a AR que es una privilegiada por verle de aquella guisa. La madre que me parió, qué privilegio ni que ocho cuartos, si seguro que esa pobre mujer lleva desde entonces sin dormir, como yo. Y el muy ególatra lo sigue adornando diciendo que él como Sansón. No, de Sansón nada, que el prota de aquella (Victor Mature me chiva la wiki) tenía su aquél pero Pablito en esa escena parece un secundario en una película de Torbe…

 

Pablo Iglesias no es Varoufakis. No, no tiene pinta de empotrador, tiene pinta del fontanero con palillo en boca que te viene a arreglar la tubería de la cocina. Y los palillos en boca al igual que los cigarrillos en la oreja, no ponen.

 

No, no es un macho alfa. Si acaso, un macho alfalfa.

Vengo de París, como casi todos los niños, y me he pasado la vida entre Francia y España (aunque me defino extremeña). Empecé escribiendo de economía en Capital pero tras ocho años en los mercados bursátiles, y demostrando ser de perfil arriesgado, me hice freelance. He colaborado con los principales medios de este país y escrito varios libros de sexo, el último, "Hola, sexo: anatomía de las citas online (Arcopress)". Este blog es a consumir sin moderación pero ¡tampoco te lo creas todo!