Periodismo bien entendido, periodismo (con) sentido

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Clases de teoría. El periodismo es como la luz de un gran flexo que, según hacia donde se dirija, iluminará unas partes del mundo y dejará a otras oscuras. Eran las palabras de Walter Lippmann en su Public Opinion, que daba a luz en 1922. Un símil parecido hacía Will Irvin una década antes, editor del McClure’s Magazine, cuando afirmaba que el rol del periodismo era el de «una luz eléctrica en un callejón oscuro«. Es el concepto de periodismo bien entendido, aquel que fomenta el conocimiento, que indaga en la realidad más allá de las apariencias, que mastica los sucesos y muerde la política. Es el concepto de periodismo sentido porque no puede concebirse un periodismo sin vocación, sin ganas de contar a otros qué se supone que está pasando «aquí y ahora». Recuerden la cita de Chesterton, el periodismo consiste en buena medida en decir «ha muerto el señor Jones» a gente que no sabía que existía un tal señor Jones.

 

Laboratorios y prácticas. En Austin, el periodismo emerge con fuerza. Llama poderosamente la atención la capacidad de los alumnos de Periodismo de la School of Journalism de la Universidad de Texas (UT), la universidad pública de Austin, que nada tiene que envidiar a la popular Columbia de New York. La universidad tiene que concebirse como un faro de ilusiones, como el primer escalón, lanzadera de sueños profesionales, donde la teoría y la práctica se entrelacen. Alumnos que, en la mayoría de las ocasiones, compaginan sus clases teóricas con prácticas en medios de comunicación, como suele suceder en las facultades de comunicación españolas, con la diferencia de que la UT dispone de una gran tradición en el estudio de la comunicación política, gracias al profesor emérito McCombs, el autor de la teoría de la agenda-setting. La ciudad de Austin posee un gran potencial periodístico, y de publicaciones escritas, los alumnos más afortunados buscarán un hueco en el Austin American Statement, el periódico local de Austin, otros lo intentarán en The Daily Texan, el periódico universitario de la UT desde 1900, en el The Austin Chronicle o en el Dallas Morning News, por nombrar algunos ejemplos en prensa escrita.

 

Consejos de quienes llegaron antes. Los alumnos de periodismo acuden a sus clases con sus Ipads, aprenden a hablar en público, editan vídeos, escriben papers, elaboran proyectos, se adentran en el periodismo digital, experimentan con blogs, y sí, mantienen vigente el deseo de comerse el mundo o parte de lo que los quede a pesar de las tentadoras crisis, de las incertidumbres, y con todo y con eso, a muchos les rondará la idea de emprender algún proyecto empresarial. Esa palabra tan escuchada en la prensa norteamericana, start-up, profit o non-profit, con ánimo o sin ánimo de lucro. «Véndeme tu idea en dos minutos», les insta el profesor Rosental en sus clases de Entreprenaurial Journalism. La ilusión les moverá a la acción y procurarán seguir los ejemplos de quienes algún día le visitaron. Bill Keller, antiguo editor del New York Times y Premio Pulitzer en 1989, les aconseja en el primer semestre que los Social Media son tan sólo una herramienta, no una religión, pero que puede serles útil para filtrar información. Keller les comenta lo primero que hacen muchos profesores de periodismo el primer día de clase cuando se refiere al modelo de negocio del periodismo: «you are not going to be rich». Mientras que en el segundo semestre, Nikolas D. Kristof, también columnista del New York Times, galardonado en un par de ocasiones por el premio Pulitzer, con una enorme influencia en Facebook y en Twitter, les enseña las imágenes de mujeres de Camboya sometidas al tráfico de personas y les alerta que la «trata de blancas» es un enorme problema en Estados Unidos. Kristof fue bien recibido por una audiencia de más de 800 personas y, como suele hacerse, sirvió de práctica escrita para muchos.

 

El sitio adecuado en el momento oportuno. Un día, el profesor de Periodismo Multimedia, Robert Quigley, les invita a asistir a los meetings, una vez al mes, entre profesionales del periodismo en el Opal Divine’s para discutir sobre la evolución del periodismo digital. Se hacen socios de una Asociación de Periodistas Digitales de Austin. Más de uno acudirá con un CV y hará sus contactillos, dependiendo de los asistentes, un día serán de la Fox y de KVUE, la estación de radio local, y volverá a escuchar aquello de Keller, los Social Media son tan solo otra herramienta, otra manera de contar historias. Discusiones donde algunos periodistas aseguran que Facebook es más conversacional que Twitter porque permite controlar el feed-back con mayor facilidad. Siguiendo uno de estos muchos encuentros, un día, un alumno, después de haber distribuido muchos resumes (currícula), recibe una llamada desconocida. Le piden un sample de ejercicio escrito y le conceden una entrevista. Parece que se vuelve a hacer la luz. 

Fátima Margu nace en la antigua Emérita Augusta (Mérida, Extremadura) un caluroso verano de 1981. Ha trabajado como profesora de Universidad, periodista e investigadora. Aficionada a Internet y eterna alumna con una única vocación: cuestionarse qué está pasando para procurar llegar a la Verdad de las cosas. Alma viajera, siempre con la intención de hacer extraordinario aquello que para muchos pasaría desapercibido porque no se pararon a observar la belleza o el trasfondo que una instantánea puede condensar.