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Mientras tantoPetteri Iivonen, el camaleón del violín, llega a Madrid

Petteri Iivonen, el camaleón del violín, llega a Madrid


 

Foto de Petteri Iivonen
Foto de Petteri Iivonen

«Los tiempos están cambiando y no se puede vivir solo del pasado, hay que mirar también al futuro»

Petteri Iivonen, concertino de la Orquesta de la Ópera nacional de París y profesor del Conservatoire National Superieur de la Musique et du Danse de París (CNSMDP), viene a Madrid el 20 de diciembre para dar un concierto en el Ateneo junto a Guillaume Sigier dentro del ciclo de cámara Salón del Ateneo. Una oportunidad para entrevistarlo y que se presente él como violinista y presente el programa que tocarán ese día.

  1. ¿Cómo han seleccionado las obras del programa Sonatas y Danzas que va a tocar con Guillame Siguer en el Ateneo de Madrid?

Quería tocar un programa que en su conjunto me resulta muy cercano por varios motivos. Por un lado, me encantan las Danzas Españolas de Sarasate. La Malagueña fue la primera pieza musical que toqué completa con el violín. Por otro, la Habanera de este mismo compositor fue la pieza con la que participé en el Concurso Internacional de Violín Jean Sibelius en 2010 en el que recibí la medalla de plata. Además, en esa época tenía una novia española que me acercó a la música española.

Además, me apetecía unir estas danzas a las 5 Danses Champêtres de Sibelius, un gran compositor finlandés y compatriota. Así que, en la primera parte del concierto tocaremos diez danzas en total.

He incluido Cadenza, solo para violin, de Aulis Sallinen porque este año se celebra su noventa cumpleaños. Le conozco personalmente, además esta pieza la grabe en los Ángeles para mi primer CD.

Por último, las sonatas de Debussy y Ravel las he incluido por mi nueva faceta francesa. Además de ser en las que la es muy importante la influencia de la música y los ritmos españolas.

  1. ¿Cómo de importantes son este tipo de conciertos de cámara en la carrera de un artista como usted?

Me apasiona dar conciertos de cámara y hacer recitales. Sin embargo, entre mi trabajo de concertino de la Orquesta de la Ópera nacional de París y el de profesor del CNSMDP tengo poco tiempo para hacerlos durante el año. Por eso dedico los veranos a hacer giras por festivales de música de cámara.

Este concierto lo he elegido porque me permite tocar piezas de Sarasate, que es un compositor que se estudia mucho en el CNSMDP.

  1. ¿Qué cree que aporta al público este tipo de ciclos de música de cámara?

Los conciertos de cámara, así como los recitales, resultan experiencias muy intimas para el espectador. Al estar más cerca de los intérpretes, puede fijarse como se tocan los instrumentos. Y el repertorio puede ser mucho más variado que en un concierto sinfónico o que en una ópera. Creo que debería haber más conciertos de cámara de los que hay en la actualidad.

  1. Llegar a ser concertino de una orquesta como la de la Ópera de París no es nada fácil. ¿Qué cree que aporta usted a una orquesta como esta?

Trabajar en la Orquesta de la Ópera nacional de París es toda una aventura. Tienen una historia musical de la que pueden estar muy orgullosos. Por eso no resulta fácil para un extranjero integrarse. De hecho, creo que soy el primer concertino no francófono en sus trescientos sesenta y cinco años de historia.

En cualquier caso, me han aceptado y me han permitido incorporar un punto de vista más internacional en la interpretación música. Los tiempos están cambiando y no se puede vivir solo del pasado, hay que mirar también al futuro.

  1. Cuando se habla de un artista, habitualmente se ven los resultados. En su caso, los puestos que ocupa, las grandes orquestas con las que toca de forma regular y los premios que recibe. Pero ¿cuál ha sido su historia profesional hasta alcanzar estos puestos y premios?

¡Qué buena pregunta! Necesitaría mucho más espacio que el que se tiene en una entrevista para poder contarlo. En cualquier caso, antes de los puestos que ocupo en la actualidad, trabajé como solista y músico por libre. Lo que me ha permitido tocar con muchas orquestas, muchos directores y muchas piezas diferentes, desde que dejé Finlandia con dieciocho años para irme a Los Ángeles, California.

  1. Háblenos de su forma de tocar el violín ¿qué le caracteriza? ¿Qué cree aporta?

He estudiado tantas formas de tocar el violín como me ha sido posible. Todas las escuelas. La francesa, la belga, la soviética, la húngara, etcétera. Mi objetivo es adquirir el mayor repertorio de maneras distintas de tocar el violín. Y luego usarlas en función de la que mejor se ajuste a la pieza que voy a tocar. En una revista me han llamado el camaleón del violín por esta forma de acércame a la música.

  1. Con la experiencia y conocimiento que ha acumulado ¿cuál diría que el rol que ocupa el violín en la música clásica actual? ¿Se siguen componiendo obras para violín? ¿Y cómo usan el violín los compositores actuales en sus obras?

En general, los compositores actuales se acercan al violín de forma distinta a como lo hacían hasta ahora. Tratan de ampliar la forma en la que se usa, por ejemplo, percutiéndolo. El resultado es muy interesante, pero a veces resultan difíciles para el espectador.

  1. ¿Qué retos le sigue ofreciendo el violín a un intérprete como usted?

En mi opinión, el principal reto que ofrece el violín a los intérpretes es la afinación. Cada vez que he hablado de esto con el gran violinista Shlomo Mintz está de acuerdo. Lo más difícil es conseguir un sonido lo más limpio y lo mejor afinado posible. Cada uno de nosotros tiene una serie de dificultades diferentes, pero la afinación el principal reto para todos.

  1. ¿Va a tratar de afrontar alguno de esos retos en el concierto que dará en Madrid?

Cada concierto supone una oportunidad de mejora y desarrollo. Lo que más inspira a un músico es la posibilidad de desarrollarse. Por mucho tiempo que le dediques y por mucha experiencia que tengas, nunca te sientes totalmente preparado. Hay que tener en cuenta que cada concierto es en un momento específico, una vez en la vida, y que puedes tener un buen día como puedes tener uno malo. Uno nunca sabe como va a resultar. Pero sí se que siempre voy a aprender y eso es lo que me motiva a seguir. Es muy similar a lo que le ocurre a los deportistas, no saben si van a ganar cada que vez que compiten, pero no dejan de competir.

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