Physibles

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Pronto podremos imprimir en casa una pieza de un electrodoméstico averiado, una mano ortopédica o las partes de una cabaña; objetos decorativos, accesorios de moda, juguetes, circuitos impresos, maquetas, esculturas y hasta ropa. En The Pirate Bay, una famosa web sueca de intercambio de archivos, acaban de abrir una categoría para estos physibles, objetos virtuales que pueden ser convertidos en reales a través de una impresora 3D. Hace años que estas máquinas se usan en carísimos servicios comerciales de prototipado rápido, pero es ahora cuando empiezan a ser asequibles para las economías caseras, con marcas como Ponoko, Makerbot o Reprap.

 

Más allá de sus muchas implicaciones económicas, ecológicas y sociales, la impresión personal 3D está sirviendo para propagar la cultura opensource desde lo digital al territorio de lo tangible. Proyectos admirables como Open Source Ecology -fabricación colaborativa de maquinaria agrícola e industrial-, Prometheus Fusion Perfection -construcción de un reactor doméstico de fusión nuclear-, u Open Source Satellite Initiative -creación de satélites espaciales personales-, se expanden al ritmo del factory at home.

 

Después de tantos años digitalizándolo todo, convirtiendo cualquier cosa en ceros y unos, resulta ahora refrescante poder invertir el proceso desde casa y transformar los bits en átomos; palpables, imperfectos, pesados, arrojadizos. Desvirtualizar está de moda.