Pobre de mí

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Vi la foto ayer en la portada de la edición digital de El País. Pensé en la brutalidad humana. O en la «bêtise humane», que tanto irritaba a Flaubert. El epígrafe decía que aquello podía haber terminado en tragedia, pero la foto resulta si acaso cómica. Decenas de jóvenes están apiñados en la entrada del coso y entremedias, como parte del grupo, surge una bovina cabeza con cara de absoluta resignación. Un mozo, a su lado, sonríe, otro mira con cara de pasmo, otro tiene una mueca de espanto. Podría ser un aguafuerte de Goya titulado «pobre de mí».

Nacido y criado en Madrid, José Luis Madrigal ha pasado la mayor parte de su vida adulta en el mundo anglosajón. Vivió varios años en Londres y desde 1986 reside en Brooklyn, Nueva York. Es profesor titular en el Queensborough Community College y el Graduate Center de la Universidad de Nueva York (CUNY). Publica con cierta regularidad trabajos sobre atribución textual. En 2002, provocó algún revuelo al proponer que el Lazarillo lo había escrito un humanista toledano, Francisco Cervantes de Salazar, atribución que el mismo desecho años después tras darle muchas vueltas al asunto. Actualmente defiende otra candidatura más fundamentada, pero tras el traspié anterior prefiere no airearla demasiado. Algunos de sus trabajos están disponibles en la red. Digamos para terminar que le gusta leer, conversar con unos pocos amigos afines y contarle historias a su hija de siete años.