Políticos de platos y cucharas en Guinea Ecuatorial

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Desde que Guinea Ecuatorial accedió a su independencia y Masié asumió nominalmente el poder, a sabiendas de que las cosas serias las haría España, ocurrió algo en Guinea, algo grave que ninguno quiere poner fin. Y como es algo que pasa en nuestros días, las contaremos poniendo un ejemplo reciente. ¿Se acuerdan todavía de cuando de la sección productora de comunicados de cierto partido salió aquel comunicado que reconocía que cierto delegado de dicho partido en España no había aprendido nada? Bueno, aquello ocurrió cuando se cansó de ellos y se pasó al partido del que dicen que fundó Obiang Nguema, el mismo general en jefe. Bueno, también tiene tela que el militar de más alto rango del país sea el fundador de un partido democrático y eso se haya cantado, incluso

A lo que íbamos, que el partido del que hablamos, CPDS, reconoció que su delegado no aprovechó su estancia en España para aprender algo, así que no tenía ningún nivel. Pero lo curioso es que se dieron cuenta de ello cuando empezó a sacar ciertos trapos sucios. El asunto real es más grave, y es que más de la mitad de los políticos del exilio, y del interior, son casi analfabetos. Y aquello empezó con el mismo Masié, que creó o consintió lo que se llamó la Juventud Hormiga para que sus partidarios quemaran a los intelectuales y, de paso, no sentir ningún complejo por ser un analfabeto habiendo alcanzado la mayoría de edad. De hecho, cualquiera que pudiera ser tildado de intelectual podía ser perseguido con saña. Como aquella barbaridad siguió con el tiempo y había que justificarla de cualquier forma, surgieron muchos de aquellos salvajes que dijeron que como africanos que eran, no estaban obligados a conocer el castellano, pues con su lengua autóctona se valían. Muchos de ellos, el grueso abrumador, eran fang.

Fue la manera en que para medrar bastaba con que dijeras que eras enemigo de los intelectuales y que, además, no estabas obligado a conocer la lengua de los “imperialistas y agresores españoles”. Ignoraban que aquella fue la treta que utilizó Masié para afianzarse como líder y desembarazarse de todos los que lo vieron y oyeron en la andadura hacia la independencia, todos mejores que él uno por uno, dicho esto con pruebas documentales. Incluso consta que muchos se escandalizaban de sus tonterías o salidas de tono. Lo que pasa con el asunto de hablar solamente tu lengua autóctona es qué cosas puedes decir en ella. Y por esto hemos hecho mención de platos y cucharas. Así que no hemos evolucionado con nuestras lenguas lo suficiente para ir más allá de la mención de cosas de andar por casa, en concreto platos y cucharas. Incluso se pudo haber evolucionado, pero las lenguas están recluidas en la oralidad

Lo que pasa es que Obiang siguió el camino trazado por su mentor y llenó del país de altos cargos sin apenas bachiller. Por ejemplo, no consta a nadie los estudios hechos por ninguno de su familia, como, hermanos, hijos y mujer, pero son altos cargos. Incluso ocurre que más alto llegaron los que menos sabían, salvo una honrosa excepción. En todo caso, la excepción habida sería todavía condenable porque pesaría sobre ella la pesada carga del nepotismo o familiarismo.  Y esta vida de dejarse emplear o nombrar a analfabetos ha llegado a los partidos políticos. En ellos la dureza del régimen de Obiang ha hecho creer a todos que si tienes una causa por la que luchar estás exento de formarte. Pues si tienes una causa por la que luchar no estás libre de aplicarte en los conocimientos básicos y en los otros. Y la realidad de los guineanos es que hay muchas personas de la oposición guineana que ignoran por completo que todavía se puede aprender lo básico aunque seas adulto, y acogiéndose a la idea de que hablan su lengua materna, la de platos y cucharas, no quieren saber más, y pretenden llegar a presidente con este bagaje, siendo, además, extremadamente contrarios a cualquier idea separatista o autonomista, incluso. Y es que pretenden, de manera descarada, seguir con aquellas ideas de las juventudes hormigas iniciadas con Masié y seguidas con Obiang Nguema.

Esta realidad es la que permite que tras tantos años padeciendo los abusos de Obiang y viviendo fuera de Guinea, incluso en España, muchos opositores no solamente no se han preocupado en aprender el español para hablarlo con soltura, sino que no se haya planteado todavía entre los guineanos la discusión y la paulatina instalación, aun sea fuera de los ámbitos del poder, de un examen nacional para acceder a los cargos públicos. Por qué tantas personas con intenciones de alcanzar la magistratura suprema, seguidas por sus lacayos, no han pensado que ya es hora de pensar que cualquier cargo público debería tener un nivel aceptable de formación, acreditado mediante una prueba pública? ¿Hacen falta más pruebas de que todavía quieren seguir con las ideas de la Juventud Hormiga? Pues muchos no vamos a pasar ya por ahí. Y la institución de unas pruebas en todos los niveles para el acceso al servicio público es perentoria, afecte a quien le afecte, por más prominente opositor se crea. Debería ser el primer plan de la oposición.

La naturaleza casi obligatoria de esta necesidad hace que la discusión de la misma no diera para un artículo de cierto tipo, pero no hay floritura que nos haga olvidar lo necesario, así que guineanos, os decimos hoy que es urgente la institución de muchos exámenes para acceder a los cargos públicos, incluso para los puestos de los partidos de la oposición. Es una forma de poner la venda mucho antes de ahondar en las profundas heridas existentes. Ah, el filtro de cualquier examen para cualquier cargo público contribuirá en la reducción de la corrupción. Y como debemos saber que hay ciertas personas que nos leen, con el nivel que Macías les ha obligado a tener, hemos de acabar por decir: Mirad, políticos de la oposición. No tiene sentido que seáis tan reacios a tratar sobre si unos territorios de la actual Guinea se quieran separar y seáis los mismos que van diciendo que por ser africanos, no estáis obligados a conocer la lengua española, o dando excusas como que la desconocéis porque estudiasteis en Rusia. Además, no tiene sentido que creáis que como políticos tenéis que ir en traje y corbata, aun estando en la oposición, y queráis darnos dolores de cabeza por vuestra profunda ignorancia, pues lo que va a ocurrir es que seríais unos políticos embusteros, y por ello peligrosos. Y esto ya no es útil para una Guinea que pretendéis unida.

Barcelona, 24 de octubre de 2021

 

 

 

 

 

 

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Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.

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